martes, 10 de enero de 2017

Apuntes de más y tiempo de menos.

Navidad, Navidad, dulce Navidad. Navidades que tanto tiempo de estudio prometen siempre y nunca acaban por cumplir del todo. 2 semanas que nos quieren parecer mucho pero que siempre terminan, y siempre, además, con apuntes de más y tiempo de menos. El domingo pasado, por mucho que no quisiéramos, llegó para todos nosotros. Llegó el domingo y con él maletas para aquí y para allí, besos, abrazos; despidámonos que nos vamos. De nuevo a Zaragoza y por delante un mes que se antoja complicado. En casa esto también lo saben bien y así es que partimos con algún trocito de turrón y unos cuantos tuppers de más, muchas palabras de ánimo y ese apoyo que es capaz incluso de traspasar el cristal que suponen los kilómetros, para llegar a una ciudad sacudida por el cierzo, y ellos con el único objetivo de sacudirme a mí los miedos. Miedo, sí. Todos hemos tenido miedo antes de un examen y todos lo volveremos a pasar. Ni qué decir cuando tenemos por delante un mes lleno de estos particulares personajillos, que vendrán a sacar tanto lo mejor como lo peor de nosotros mismos. Miedo, sí. Y estrés, y ansiedad, desesperación, dudas, frustración, y una infinita lista de sentimientos negativos que estoy segura de que saldría si hiciéramos una lluvia de ideas.

Hemos tenido días mejores, lo sé, pero es lo que toca y es lo que llega y, como siempre se ha dicho, al mal tiempo buena cara. Bufandas al cuello, y hagamos frente a este frío enero. Enfundaos esas manos que tanto vais a necesitar en unos buenos guantes e impedid que vuestras ideas se escapen gorro en cabeza y barbilla en alto. Mirada al frente y adelante, lancémonos a hacerle frente a este frío fronte. Sí, lo sé, el viento pega fuerte e intenta llevarse por delante todo tipo de ropa de abrigo en la que nos hemos envuelto; nadie dijo que fuera a ser fácil. Caeréis, caeré, caeremos en la más absoluta desesperación alguna tarde entre apuntes, lo sé. Os saturaréis, me saturaré, nos saturaremos de información que no deja de entrar en nuestra cabeza y no parece tener mucha intención de quedarse allí esta tarde. Nos dará el bajón algún día y en ese momento en el que estemos a punto de darlo todo por perdido, en ese justo momento, llegará alguien a tiempo para sacarnos del pozo y hacernos reflotar. Llegará alguien que, con un abrazo, nos convenza de que aún no es hora de hacer la maleta (y no miro a nadie), que aquí no se baja uno del burro sin haberle dado una oportunidad antes. Pero no una oportunidad a medias tintas, no señores, vamos a preparar fuerte el puño para dar el golpe sobre la mesa. No os garantizo que vaya a salir bien (ojalá pudiera hacerlo) pero al menos sabremos que si vamos a morir, moriremos matando. Básicamente, vengo a deciros que aquí no se rinde nadie, que deeentro libros, apuntes, presentaciones, ordenadores, subrayadores, post-its... y a por ello. Tened días malos, tenedlos si los necesitáis, porque es imposible ser siempre un 100%  pero vivir a ese 100% a veces también implica caer, sufrir, estar a punto de abandonar y... acabar por no hacerlo. Las emociones son reales, y este mes es, nada menos, que un auténtico cóctel de emociones. Vividlas como tal, también las necesitaréis.

"Es absolutamente necesario suicidarse cada cierto tiempo. Huir de uno mismo, perderse, levitar, ayunar, sentir el cuerpo vacío, agotado, dolorido. Mudar de piel, beber, vomitar, tocar fondo, follar con desesperación y luego no recordar nada. Estar ausente de todo. Para después, aferrarse a la vida. Reencontrarse. Vestir colores pastel, andar a paso ligero y sonreír a los vecinos cuando te saludan en la escalera. - ¿Qué tal estás, preciosa? - Jodidamente bien, gracias."
Ana Elena Pena, Sangre en las rodillas.

Últimamente estamos mordiendo mucho, ¿no creéis? Fuerte, cada domingo. Y en el día de hoy no íbamos a ser menos, así que mordamos, fuerte, apretemos los dientes, enseñémolos sin miedo y adelante, toca morder este enero cada día de la semana, cada folio y cada examen. Comámonos todas y cada una de las respuestas de ese maldito tipo test y hagamos que no nos resten puntos sino inseguridades. Vayamos a por todas y que sea lo que tenga que ser. Pero sobre todo. Recordadadlo. Recordad que rendiros ni siquiera es la última de las opciones hasta que la décima final esté dicha.

Seguro que, en esta situación, mi ama saldría con un "adelante mis valientes, ¡que son pocos y cobardes!". Y bueno, yo pocos no los veo, y digamos que muy cobardes tampoco me parecen, con esos ojos desafiantes y esos cantos afilados como dientes, pero hagamos que sean ellos los que salgan despavoridos y temblando de terror. Café, chocolate, patatas, chicles (ay, chicles...) para acabar con unos kilos de más y algunas neuronas de menos, unas ojeras de más y unos sueños de menos, pero ojo, solo en horas dormidas, porque nuestros sueños y objetivos en esta vida siguen muy en pie. De vivirla, hablo.

"Desde niño frotando lámpara tras lámpara sin darte cuenta de que el genio eres tú."
David Testal

Saquemos, pues, ese genio que llevamos dentro y demostremos de qué pasta estamos hechos. Yo también caeré, tranquilos. Y para los momentos de bajón, una llamada a casa quizá, unas palabras amigas tal vez, un poco de cariño seguro, que pronto nos acabarán sacando de nuevo y subiremos poco a poco hasta que, desde el palo mayor, viento en popa y a toda vela podamos cantar un "¡tierra a la vista!" que ponga punto y final a la odisea. Febrero, te esperamos con ansia.

No os robo más de ese tiempo que tan preciado es ahora. Mucha suerte a todos y... ¡A POR ELLOS! Yes we can! Nos vemos en dos semanitas por estas páginas y todas las tardes por la biblioteca.

"Sueña. Sueña con lo que quieres, con lo que tienes y con lo que no. Sueña dormida o despierta, sin medida y sin miedo. Sueña como si tu sueño fuera verdad, y suéñate a ti misma en ese sueño. Sueña como si tu sueño fuera realidad, porque la realidad se teje de sueños."
Brando.

Fotografía: Iranzu López de Armentia Osés

sábado, 31 de diciembre de 2016

Bragas rojas, champán en mano y contemos.

Un 1 de enero solo se puede decir una cosa. Y hay cosas que solo se pueden decir un 1 de enero aunque, para qué nos vamos a engañar, todos lo acabaremos alargando unos días adelante, así como llevamos unos días haciéndolo ya. A lo que iba: FELIZ AÑO.

Qué poco original, pensaréis. Y sí, no os voy a quitar la razón, un texto como este un día como el de hoy es poco original pero... en el fondo es necesario. Hoy vengo a sonreíros este empezar de calendario.

"Bah, total, para qué, si va a ser el mismo año de mierda que todos los demás", pensarán los más cenizos. No seré yo quien os diga que el mundo no está en la mierda. Tampoco quien os lleve la contraria diciéndoos que seguro que es un año maravilloso y desde luego no seré yo quien intente convenceros de que todo lo que ocurra este año será bueno, porque sé de primera mano que no es así. Que todo buen momento vendrá acompañado antes o después de alguno malo, y que 2017 tampoco será del color de rosas. Nadie nos prometió que lo fuera a ser.

Pero sí que me permitiré venir a contaros hoy que el gris, cuanto más blanco lleve, menos gris es. Y que así como los buenos momentos se verán empañados también por malos, no habrá mal eterno. Que lo bueno también acaba llegando siempre. 

Empieza un nuevo año. Nuevo calendario en la pared, y a empezar a contar de nuevo.

¿Contamos hacia adelante? ¿O preferís una cuenta atrás? Bueno, cada uno que cuente como quiera, porque una vez más, no seré yo quien os diga cómo hacerlo. De lo que sí que os hablaré es de qué es lo que cuenta. Cuenta tu gente. Los amigos, la familia. Una (sobre)mesa en la que compartir esos momentos que, a decir verdad, no siempre pueden ser todo lo frecuentes como nos gustaría, pero que desde luego cuando son, se agradecen. Momentos junto a aquellos que siempre, siempre, SIEMPRE serán tu paracaídas más seguro o, en su defecto, tirita. Aquellos que siempre serán la mano tendida que necesitas. Los que recorrerán los kilómetros que sean necesarios cuando lo pidas y, para qué nos vamos a engañar, también cuando no lo pidas. Porque tú por ellos darías la vuelta entera al mundo. De su mano, por favor. Cuenta la gente, que siempre es el paisaje más importante, el plato más sabroso y el motivo más grande. Y el trocito más especial de mi corazón, por supuesto.

Cuentan las risas. Las bromas, las tonterías, las anécdotas, las ocurrencias. Cuenta romperse en cada carcajada, quedarse sin aire, echarlo todo fuera y que se lleve con él todos los disgustos. Así, de golpe. Como cuenta también cada golpe sobre la mesa. Cada vez que demostramos que fuimos capaces, tal y como dijimos el día que nadie nos creyó. Pero tranquilos, porque también cuenta cada vez que no lo conseguimos. Cada fracaso. Cada día de frustración. Las veces que apretamos los dientes con fuerza y rabia porque las cosas no eran como nosotros las queríamos. Y que esa misma fuerza sea la que nos sirva para dar el próximo paso. Cuenta cada paso, de hecho. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar" decía Machado. Todo tiene que empezar por algún punto. Y ese punto... puede que acabe resultando ser este. Cuenta cada punto también, da igual de qué tipo. Punto y aparte, punto y seguido, puntos suspensivos, punto de inflexión, punto sobre la i. Punto final, quizás. A vuestro gusto. Cuenta también el gusto. Degustar cada momento, cada día, cada uno de esos sabores de los que está llena esta vida.

Cuentan las lágrimas. Cuenta ser humano. Llegar a nuestro límite, sobrepasarnos, colmar el vaso. Cuenta frustrarse, desmotivarse, llorar. Cuenta tener malos momentos, cuenta llorar esos malos momentos. Cuenta que duelan, ¡CLARO QUE CUENTA! Pero después, cada cosa a su debido tiempo, no solo es que cuente sino que toca levantarse. Siempre.

Cuenta sacarle la lengua a la vida, eso siempre cuenta. Buscarle las cosquillas, encontrar cada día una nueva manera de hacerlo un poquito diferente. Cuenta ser una variante distinta del mismo de siempre, reinventarse al fin y al cabo. Cuentan las bromas. Cuentan las sonrisas, los buenos días, las buenas noches, los besos y los abrazos. El cariño, cuenta el cariño. Y siempre se agradece recibirlo.

Cuenta emocionarse. Con lo que sea. Con un libro, con una película, con un momento, con un gesto, con unas palabras. Eh, bueno, así como paréntesis, si alguien quiere emocionarse con estos textos también le dejo, vale, graciaaaas. Y no, esto no era para justificarme cuando lloro por todo. Que lo hago, desde luego, pero no necesito justificarlo. Porque eso también cuenta, ¿o no?

Cuenta ilusionarse. Con lo que sea. De verdad. Y no solo es que cuente, sino que os lo pido. Ilusionaros. Con lo que queráis, con una persona, con un nuevo proyecto en vuestras vidas, con un nuevo destino, con un nuevo trabajo, con decorar una nueva casa quizá, por mucho que vuestra hija reniege al principio. Pero oye, ¡es que también cuenta renegar! No conformarse, protestar por lo que no nos gusta.

Y para terminar, como no podía ser de otra manera, cuentan los reencuentros. Cualquier viernes de vuelta a casa, o una comida especial. Que el tiempo se congele y la mesa se llene de anécdotas de momentos pasados juntas. Cuenta recordar todas esas etapas que vivimos a la par, cuánto aprendimos juntas, cuánto crecimos de la mano. Cuenta saber que marcasteis una época que no se olvida, y por supuesto, cuenta ese reencuentro del que hablábamos alrededor de una mesa, unos cuantos vasos rotos, alguna copa y esa nostalgia revivida. Aquellos años tampoco serían perfectos, pero fueron nuestros. Como todos los que están por venir. El otro día hablábamos de morder y, joder, hacedme el favor de morder todos estos años. Pero de morderlos bien. Fuerte. Cada puto día. No os lamentéis un 31 de diciembre de todo lo que no habéis vivido y no os hagáis falsas promesas un 1 de enero. Centraros en morder la vida, pero centraros cada día. Cada lunes. Y cada domingo. Cada 1 y cada 13.

"Ojalá los propósitos que hacéis entre copa y copa con bragas rojas y el pie izquierdo levantado, los hicieseis todos los días cuando vuestro despertador suena. Me gustaría que todas las ilusiones que nos empeñamos en hacer realidad en Navidad, luchásemos por conseguirlas un miércoles cualquiera."
Loreto Sesma.

Y qué razón tiene. Llega un nuevo año. Un nuevo calendario, un nuevo uno. Llega el momento de corregir ese 2016 que pondremos automáticamente en la fecha durante (incluso) meses y, aunque lo que hayamos hecho hasta ahora ya no podemos corregirlo, llega una nueva página en blanco sobre la que escribir. Algunos lo haremos al pie de la letra (y nunca mejor dicho jeje) y en alguna línea de esta página os equivocaréis seguro, os lo digo desde ya. No os molestéis en buscar typex; garabato y para adelante. Que queden plasmados los errores, sinónimo de que nunca fuimos ni seremos perfectos, pero resulta que tampoco buscamos nunca serlo. Llega la misma oportunidad que tenemos todos los días para reinventarnos, para guiñarle un ojo a la vida y desafiarle con el otro, sacarle la lengua, abrirle los brazos, ponerle el pie encima y pisarla con fuerza. 365 días por delante antes de acabar de nuevo en esta misma reflexión. 365 mañanas por delante hasta que volvamos a echar la vista atrás a nuestro ahora nuevo y pronto viejo año, 365 noches para inspirarnos y papel y boli, sigamos escribiendo esta historia. 365 nuevas oportunidades.

Aprovechadlas y... sed felices.

Nos despedimos del 2016 con bragas rojas, champán en mano y contando. Y, además de eso, yo quiero pedir un deseo. Hoy solo le pido al 2017 terminarlo con la misma compañía con la que lo empecé. Pido esta mesa, y este brindis por y para nosotros. Seguir haciendo el tonto con esta familia cada 31, seguir disfrutando de esta noche con las mismas de siempre y dar el pistoletazo de salida con la otra parte de la familia. Reunirme con todos en menos de 24 horas, al fin y al cabo. Y es que sois vosotros la mayor de mis suertes y el más sincero de mis deseos. Os quiero.

"Creo que una de las mejores sensaciones del mundo es reírse con otro y, a mitad de risa, darte cuenta de cuánto disfrutas con esa persona y de su existencia." Anónimo

Nos despedimos del 2016 con bragas rojas, champán en mano y contando. Y este año, este 31, este 2016 vengo a contaros que cada día tengo el corazón más dividido porque hay una parte del él que ya habita a 262 km. Bueno, 262 al lugar que me dio la oportunidad de coincidir con ellos, pero en realidad, se han dedicado a repartir mis trocitos por todo el mapa. No estáis aquí presentes pero en este empezar de calendario os tengo muy presentes. 2017 nos seguirá regalando muchos momentos, y muero por vivirlos a vuestro lado.

Básicamente, FELIZ AÑO NUEVO A TODOS y... que tengáis un bonito 2017.

"Cuando suceden las cosas solo puedes vivirlas; si son alegres procurando abrir los poros para que entren lo más posible; las tristes, sacando la cabeza para que ese trocito de ahí arriba no se te ahogue." Carmen Martín Gaite.

Fotografía: Sara Tomillo

viernes, 2 de diciembre de 2016

Sin pelos en la lengua

"¿Ya tienes pensado de qué va a ser el texto de este domingo?"

Dani López, fiel lector de mi pequeño rinconcito, jueves de plazoleta, 20:30 de la tarde.

"Pues no, aún no... ¿Alguna propuesta?" Y una serie de propuestas y proposiciones desproporcionadamente... Profundas, digamos. Sí, dejémoslo en profundas, y no profundicemos más.

Dani López, fiel lector de mi pequeño paraíso, viernes de postplazoleta y prepuente, 10:30 de la mañana. "¿Y ahora Leire? ¿Ya has pensado el tema?"

"No Dani, aún no..." Y aquí sí que cojo papel y boli y apunto la marea de ideas que llegan despuntando desde cada punto de la puntiaguda mesa. Que si el sur, que si la discriminación sexista en los juguetes ahora que viene la Navidad, que si depilaciones (sí, sí, tal cual, y esto no lo digo yo) para arriba o por abajo y una clara conclusión: sin pelos en la lengua.

Las cosas claras y el chocolate espeso. Y la sopa caliente y la ensalada fría. Y de nuevo 4 platos en esa mesa que últimamente solo viste 3. Casi 300 kilómetros para ser recibida por una cálida sonrisa que te helará la naricilla con sus termómetros vestidos de bajo cero. "Vitoria-Gasteiz", me da la bienvenida un letrerito. Sonrisa. Otra vez, otra vez en casa, por fin. Reencuentros que han precedido a otras despedidas unas horas antes y unos días de cercanía, y de distancia, por delante. Y es que siempre que hay dos extremos dejas algo a uno de ellos. Pronto se volverán a convertir en despedida y después, nuevo reencuentro. Y otra vez uno de los puntos desiertos en el mapa. Ley de vida. Y de muerte.

Seguimos en el camino, en la vida al fin y al cabo, variando y desvariando. Y es que cada punto final en estas páginas tiene un motivo detrás. Cada tema tiene una parte vuestra. Una inspiración, una sensación, una frase, una forma de ser, y a partir de ahí, mi tinta desvariando en horas y en conclusiones y filosofías. Escribo mi vida por vosotros y os escribo a vosotros en mi vida. Porque sois vosotros quienes la escribís. Cada. Puto. Día. Ups, perdón, pero hoy prometimos ir sin pelos. En la lengua, o bueno, en fin, donde se quiera, o donde no se quieran, quién soy yo para juzgarlo.

Muerde, muerde fuerte. La vida, no la dejes escapar. Muerde, saca los dientes. Ante la gente falsa, ante lo que no te guste, a lo que no estés dispuesto a soportar. ¿La discriminación sexista en los juguetes? Muérdela. Y que duela. ¿La depilación? Muérdela. Y que hiera. Mordeos de todo, menos la lengua.

Dani López, sigo sin tener ni idea cuál es el tema de este domingo. Tampoco sé si quiero saberlo. Sobre lo que me va saliendo... De la punta de la lengua.

"El individuo ha luchado siempre por no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de poder ser uno mismo."

Friederich Nietzsche.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Be water. Always.

"Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro."

Isabel Allende.

Estamos destinados a hacer daño. Todos, en algún momento u otro, consciente o inconscientemente, pero todos acabamos siendo en algún momento flecha y sangre.

También estamos destinados a ser dañados. A convertirnos en herida de vez en cuando, y en yaga en la que alguien acabará metiendo el dedo, seguro. Después acabaremos siendo costra para poder sanar y recuperarnos y, para qué nos vamos a engañar, estar destinados a ser heridos de nuevo.

Nos tocará ser tirita alguna vez seguro. Agua oxigenada, gasa, esparadrapo y a veces incluso el botiquín entero. Estaremos allí sosteniendo a amigos y familia en cada caída, como ellos lo harán y lo hicieron cada vez que nosotros tropezamos. Seremos consuelo, pañuelo para llenar de lágrimas y a veces incluso consejo. O simplemente desahogo.

Seremos los culpables de que alguien tenga que ser tirita alguna otra vez. Y habrá ocasiones incluso en las que seamos ambas a la vez.

Y es que estamos en constante movimiento, en constante conocer y "desconocer" personas. Nuestra vida no es estática y ni siquiera va al compás de las del resto. Y así, acabaremos tropezando con las vidas de otros en el momento más doloroso de estas, o quizá seamos nosotros mismos quienes nos convertiremos en su momento más doloroso. Cuántas veces hemos repetido ese "si es que... si me hubiera pillado en otro momento..." Pero no, los momentos llegan cuando llegan y las personas se cruzan cuando se cruzan, y nunca lo hacen solas. Siempre estará la nueva ilusión de un amor para alguien que todavía no ha olvidado al último, o quizá llegue la mayor empatía y apoyo en el momento justo al borde del suicidio.

Siempre habrá un "mientras", porque las vidas se solapan, y mi vida se solapa, y las vidas de las que me rodean se solapan con la mía y con mis historias y con mis idas y venidas (que tampoco es que sean pocas). Y luego yo me solapo con las suyas, y con el resto de sus solapamientos, y me acabo autosolapando antes de que os vuelva solapadamente locos.

Siempre habrá dos corrientes de aire que se encuentren, dos frentes fríos que se hagan más fuertes y después acaben chocando con el frente caliente más loco de todo el planeta (ikusi eeeh Mikeel, nola entzuten zintudan klaseann...). Siempre habrá dos ríos que confluyan y acaben fundiéndose con un inmenso mar y después fluyan y acaben influyendo porque es imposible vivir sin dejar huella en alguna parte. Hablando de fluir... Qué bonita la teoría y qué difícil la práctica, ¡eh! "Be water", ¿no? He escuchado esa frase muchas veces estos últimos meses de alguien que sabe de primera mano que esto no siempre es fácil y que a veces cuesta pero que al final, acaba mereciendo la pena. Fluir. Dejarse llevar, cerrar los ojos y dejarse arrastrar por esa corriente interior que a alguna parte nos acabará llevando. ¿Dónde? Ahí está lo bonito... En descubrirlo. Dejarse caer en cascadas, dejarse revolver en remolinos y subir y bajar en corrientes. ¿Pero sabéis por qué debemos sobre todo ser agua? Porque esta siempre encuentra la forma de seguir adelante. El agua siempre encuentra un camino alternativo a su cauce si se encuentra algún impedimento en él. No pierde el tiempo en discutir con este y simplemente encuentra la forma de sortear cada obstáculo, de atravesar piedras, barreras e incluso muros. Siempre. Nunca para, nunca frena, nunca se achanta ante una nueva dificultad. Simplemente fluye, y fluye, y siempre consigue llegar a donde quiere.

Yo también quiero ser agua. Y superar cada obstáculo, cueste lo que cueste. Enseñarle los dientes a la vida, traiga lo que traiga, mirarle desafiante, sacar una nueva tirita de la caja y gritarle: "Ya no podrás con nosotras. Jamás."

Quiero fundirme en mil horizontes y mil cielos, que al fin y al cabo no son más que facetas de uno mismo, y recordar que siempre habra corrientes que se junten, que las habrá que se unan y las habrá que se contrarresten y ante estas últimas, ser agua para esquivarlas.

Presente, pasado, futuro. Tres etapas en la vida de cada uno y 2000 (otra vez) solapamientos en cada una de estas. Es imposible no coincidir, lo juro. Así que disfruta de tu presente recordando lo que necesites de tu pasado y sabiendo que hay un futuro que está por venir. Siempre. Sea cual sea. Y sé corriente, horizonte atardeciendo, amanecer en el horizonte, viento huracanado, brisa suave, fuerte cascada y sobre todo... Agua.

Aunque técnicamente eres mayoritariamente agua así que... ¿Por qué no pruebas a fluir?

"Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida.
No es el fin del mundo.

Es el inicio de uno nuevo."

(Desconozco el autor)

viernes, 18 de noviembre de 2016

Aquel pájaro que vuela tan alto

Todos tenemos un día en el que echamos la vista atrás. Miramos lo que fuimos, vemos lo que somos. ¿Y qué ha pasado mientras tanto? La vida. La nuestra. Hoy os dejo un pequeño texto al que yo personalmente le tengo mucho cariño y que aunque tiene ya un añito, no caduca. Muchos sé que lo habéis leído ya. 
Para los que leéis por primera vez, espero que lo disfrutéis. Los que lo tenéis ya leído (y probablemente incluso recitado) gracias por volverlo a deslizaros. Yo lo sigo sonriendo como una niña. 

Punto de reflexión en el camino para mirar aquel pájaro que vuela tan alto.

"No sé dónde estás ahora, si estás muy cambiada ni si sigues sintiendo la vida de esa forma tan especial. No tengo ni idea de si habrás llegado muy lejos, de cuántas veces habrás tropezado en el camino ni cuántas noches habrás tenido que pasar entre lágrimas. No sé con cuántas historias más te habrás emocionado, cuántos países habrás pisado (y cuántos te habrán marcado) y si seguirás yendo con la gente con la que solías salir.
Supongo que seguirás odiando esa manía que tienen tantos de fijarse solo en el presente. De negar todo sentimiento que le produzca el pasado, o el futuro. De fingir que nada de lo vivido les ha marcado y decir que no le tienen miedo (y a la vez ganas) a lo que vendrá con el paso de los días.
A veces me gustaría verte. Coger una bola de cristal y ver tu recorrido durante todos estos años, reír con cada locura que te hayas lanzado a hacer y llorar con cada momento duro que te haya tocado pasar. Me gustaría saber cuánto has peleado por cada sonrisa, tuya y de otros, y con cuánta nostalgia has vuelto a tu ciudad natal, a tus amigos de siempre, al calor de tu familia. Me gustaría ver cuánto te ha cambiado la vida y comprobar si todavía sigues escribiendo (y a cuántas personas más se lo has confesado). Cuánto te ha quitado, o cuánto te ha dado el paso de los días. Si sigues con ese espíritu y esa forma de ser tan tuya.
¿Y cuántas veces más te habrás enamorado? De la vida, digo. De lo emblemático de cada amanecer y lo mágico de cada atardecer.
Seguro que cuando pasas por sitios en los que tanto has vivido aún te paras. Por mucho tiempo que haya pasado, te quedas mirando cada uno de esos rincones con una sonrisa tonta, y con la imagen muy viva de un pasado que vuelve en cuestión de segundos… y de sensaciones.
Me pregunto si sigues mordiendo la vida cada mañana. Si sigues luchando con la ilusión de un niño cada segundo, y si no has empezado a limitarte a existir sino que sigues viviendo. Cuántas tardes más habrás pasado alrededor de unas cervezas junto a la mejor de las compañías.
¿Sabes qué es lo más bonito de encontrarte con gente a la que hace mucho tiempo que no veías? Comprobar que a pesar de todo, aunque hayan cambiado, siguen manteniendo su esencia. Que son distintas de la misma forma de siempre. Todo lo que vivimos, todo, nos marca. No debemos empeñarnos en olvidar el pasado, nuestra historia, porque es la que nos ha llevado a ser quienes somos


¿Ves aquel pájaro de allá? Sí, ese, ese que vuela tan alto. El mismo que te lleva entre sus patas esta carta hacia mi propia versión del futuro. Se llama tiempo, y habrá desaparecido para cuando quieras echar la vista atrás."

"De vez en cuando hay que hacer una pausa
contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras sino contarse las verdades"

Mario Benedetti

Fotografía: Elli Williams (Orkney, Escocia.)

Palabras al viento


Supongo que todos tenemos, entre todos los escritos que llevamos a la espalda, algunos a los que les tenemos especial cariño. De esos textos que quizá por las circunstancias o quien sabe exactamente por qué, nos inspiran una ternura especial.

Hoy también tiro un poquito de hemeroteca, pero lo hago con más cariño que nunca. Espero que entendáis el sentido que en su día le quise dar, pero sobre todo, lo interpretéis como lo interpretéis, espero que lo disfrutéis. 

Gracias por cada domingo. Por llevaros mis palabras, y traerme las vuestras. Y un domingo más... Os dejo entre palabras. 

"PALABRAS AL VIENTO

Nunca te lo dije. Nunca te confesé que me encantaba que me rozaras la cara, sentirte en mis mejillas, tan frío y tan suave a la vez.
Nunca te lo dije. Nunca te confesé que me enamoraba que me revolvieras el pelo, como si eso pudiera hacer que todas mis dudas se asustaran y escaparan.
Nunca me atreví a susurrarte que no había momento más dulce para mis oídos, ni para mi corazón, que cuando me traías las palabras, las sensaciones y la poesía, junto con un café de buena mañana. Nunca supiste la gracia que me hacía la extraña manía que les tenías a los paraguas, y aún me entra la risa al darme cuenta de que jamás me dejaste abrir uno a tu lado. Llamabas hipócritas a todos, porque consideraban dañina la lluvia en vez de los verdaderos venenos de esta vida. Se protegían de bailar bajo la lluvia, de reír haciéndolo, y en cambio buscaban la boca de cualquiera con ganas de pelea, o de dejar corazones hechos añicos, y prestaban los suyos.
Nunca fui capaz de confesarte todos los sueños que tuve, enredada en tus labios, como se enredaban las palabras en los míos, y tú venías a hacerles cosquillas hasta que, al no aguantar más estallaran y salieran por fin. Siempre fuiste mi inspiración y mi tinta. Siempre.
Desearía.
Desearía con todas mis fuerzas tener la valentía de abrir de nuevo el baúl donde guardé todas las palabras que trajiste y moriría por volver a escuchar todas las que te llevaste con tu marcha. Y, estoy segura, se volverían a colar todas las lágrimas por los resquicios de entre mis párpados como cada vez que me leías uno de tus textos. Volabas, y volaba, y en definitiva volábamos juntos. Eso era lo más bonito de todo. Juntos. Tú eras el que me daba alas.
Pero también eras tú quien me las cortaba. Me entraban las dudas, aunque esto tampoco te lo dejé caer nunca, y al final fui yo la que caí, desde el precipicio que había entre la ceja que levantabas cada vez que no entendías algo hasta esos garabatos que hacías.
También me pintabas. Aunque no sé si cuadros o en cuadros. Me pintabas los lugares más bonitos que podría imaginar y me prometías que algún día me llevarías allí, que pronto podrías dibujar mi silueta también sobre aquellos lugares. Ingenua de mí, que te creí.
Como te creí en cada poema que me susurraste. No había nada que me gustara más de ti. Tu vocación de enamorarme con la forma tan especial en que sentías, percibías y transmitías todo. La forma en que jugabas con las palabras, o con mi falda.
Hasta las flores te seguían con la mirada cada vez que pasabas por delante, y a veces incluso eras tú quien se las llevaba, precisamente, por delante.
Había días en los que arrasabas con todo, y con todos. Eras pura vitalidad. Tanto… que hasta hacías incendio de la chispa que saltaba por el cortocircuito que se producía entre cabeza y corazón.

Nunca te lo dije. Nunca te lo confesé. Nunca me atreví a susurrarte todo esto para que supieras lo que te disfruté y lo que te echo de menos. Tampoco seré capaz de confesarle a nadie que a veces le escribo cartas. Que le escribo cartas...

al viento."

"Estos poemas

Estos poemas los desencadenaste tú,
como se desencadena el viento
sin saber hacia dónde ni por qué.

Son dones del azar o del destino,
que a veces
la soledad arremolina o barre;
nada más que palabras que se encuentran,
que se atraen y se juntan
Irremediablemente,
y hacen un ruido melodioso y triste,
lo mismo que dos cuerpos que se aman. "

(Pedro Guerra)


Fotografía: María Ángeles Osés

P.D. El viento, por cierto... Que crea tantos destrozos como arreglos, tantos perfectos como imperfectos. El viento con ese ímpetu que todo lo lleva por delante. Y una casa antigua que... Será otra historia. Mil añicos de un cristal y seguro que de algún corazón, cada trozo con su esencia y su presencia y su diferencia y... Quizá algún día su ausencia. 












Siempre fui. Siempre soy.

Para este domingo os dejo con un texto que tiene ya algunos mesecitos, pero en realidad hay cosas que nunca cambian. Y es que yo siempre fui. Siempre fui de.

"Siempre fui de letras. De coger un papel y dejarme llevar, de improvisar escribiendo… y viviendo. Siempre fui de buscarle el sentido a las palabras al mismo tiempo que les buscaba también el sinsentido. Mezclar las letras entre ellas hasta que acaben por ser incapaces de formar algo con un mínimo de significado. Siempre fui de juegos de palabras, de encontrar la vuelta de la esquina, de perderme en frases, en letras, en pensamientos o en sentimientos.

Siempre fui de sentimientos, de hecho. Y yo no sé si toda persona sensible escribe, pero os puedo asegurar que todo aquel que escribe es porque siente. Y siente dentro además, con todo. Siempre fui de percibir todo de una forma distinta, o al menos intentarlo. De vivir de la misma forma en una manera diferente. “El poeta es alguien que siente lo mismo que tú, solo que él lo siente mejor” leí hace poco. Y por qué no. Puede ser.

Siempre fui de los míos. De necesitar sentirlos cerca, sentir las risas cualquier tarde y, para cualquier noche, tener un hombro sobre el que llorar. De ver cada día en ellos una razón por la que sentirme afortunada. Feliz. Siempre fui de la reunión familiar de sobremesa, de una cena en casa, de unas cervezas en la barra de algún bar que te acaben haciendo filosofar un poco más de la cuenta.

Porque también fui siempre de filosofar. De buscarle el sentido a las cosas sin querer encontrarlo. De encontrar un posible sentido y acto seguido buscar algo con lo que poder llevarle la contraria; que no se acabe la charla, que no termine de fluir el pensamiento. O quizá es que no vea nada seguro. De hecho, es que no hay nada seguro. Cada día es una nueva perspectiva y cada amanecer un nuevo paisaje. Las cosas cambian, las condiciones cambian, la gente cambia. Pero la esencia se mantiene.

Siempre fui de opciones. O me aceptan, o hasta nunca. Que lo siento si no encajo en tus planes, pero quizá tus planes tampoco encajen en mí. Soy un ovillo de virtudes y defectos, un saco lleno de sorpresas tan predecible a veces y tan inesperado otras. Soy muy yo, y quizá tú eres demasiado tú. Así que si no te intereso, cierra la puerta que entra el frío, y se me escapa la paciencia. 

Siempre fui de dejarme guiar por lo que me transmite la gente. Por lo que me dice cada persona no solo con palabras sino con gestos, con acciones y con formas de actuar. Por lo que me dicen sus ojos cuando hablan de lo que más le gusta, y por lo que me hace sentir cuando les cuento algo que me preocupa. Siempre fui de conocer a la gente con los ojos cerrados, que se siente mejor. Siempre fui de confiar. Por si acaso. Quizá vienes a revolucionar mi vida. Y si no es así, al menos creo que nos merecemos un café en esta fría tarde, ¿o no?

Ya lo habéis visto, ya lo veis. Siempre fui de muchas formas distintas y de una misma. Los que me conocéis supongo que ya lo sabéis bien. En todo caso, siempre fui de vivir. De vivir el momento y dejarme llevar por la vida. De improvisar porque no conozco otra forma de existir y porque en realidad, no creo que la haya. Siempre fui de esperar a lo que venga, que ya será tiempo de reaccionar entonces. Y que la vida fluya, que siga fluyendo."

"Entiéndeme. No soy como un mundo ordinario.
Tengo mi locura, vivo en otra dimensión y no tengo tiempo para cosas que no tienen alma."

Charles Bukowski.


Forografía: Iranzu López de Armentia Osés