viernes, 18 de noviembre de 2016

Aquel pájaro que vuela tan alto

Todos tenemos un día en el que echamos la vista atrás. Miramos lo que fuimos, vemos lo que somos. ¿Y qué ha pasado mientras tanto? La vida. La nuestra. Hoy os dejo un pequeño texto al que yo personalmente le tengo mucho cariño y que aunque tiene ya un añito, no caduca. Muchos sé que lo habéis leído ya. 
Para los que leéis por primera vez, espero que lo disfrutéis. Los que lo tenéis ya leído (y probablemente incluso recitado) gracias por volverlo a deslizaros. Yo lo sigo sonriendo como una niña. 

Punto de reflexión en el camino para mirar aquel pájaro que vuela tan alto.

"No sé dónde estás ahora, si estás muy cambiada ni si sigues sintiendo la vida de esa forma tan especial. No tengo ni idea de si habrás llegado muy lejos, de cuántas veces habrás tropezado en el camino ni cuántas noches habrás tenido que pasar entre lágrimas. No sé con cuántas historias más te habrás emocionado, cuántos países habrás pisado (y cuántos te habrán marcado) y si seguirás yendo con la gente con la que solías salir.
Supongo que seguirás odiando esa manía que tienen tantos de fijarse solo en el presente. De negar todo sentimiento que le produzca el pasado, o el futuro. De fingir que nada de lo vivido les ha marcado y decir que no le tienen miedo (y a la vez ganas) a lo que vendrá con el paso de los días.
A veces me gustaría verte. Coger una bola de cristal y ver tu recorrido durante todos estos años, reír con cada locura que te hayas lanzado a hacer y llorar con cada momento duro que te haya tocado pasar. Me gustaría saber cuánto has peleado por cada sonrisa, tuya y de otros, y con cuánta nostalgia has vuelto a tu ciudad natal, a tus amigos de siempre, al calor de tu familia. Me gustaría ver cuánto te ha cambiado la vida y comprobar si todavía sigues escribiendo (y a cuántas personas más se lo has confesado). Cuánto te ha quitado, o cuánto te ha dado el paso de los días. Si sigues con ese espíritu y esa forma de ser tan tuya.
¿Y cuántas veces más te habrás enamorado? De la vida, digo. De lo emblemático de cada amanecer y lo mágico de cada atardecer.
Seguro que cuando pasas por sitios en los que tanto has vivido aún te paras. Por mucho tiempo que haya pasado, te quedas mirando cada uno de esos rincones con una sonrisa tonta, y con la imagen muy viva de un pasado que vuelve en cuestión de segundos… y de sensaciones.
Me pregunto si sigues mordiendo la vida cada mañana. Si sigues luchando con la ilusión de un niño cada segundo, y si no has empezado a limitarte a existir sino que sigues viviendo. Cuántas tardes más habrás pasado alrededor de unas cervezas junto a la mejor de las compañías.
¿Sabes qué es lo más bonito de encontrarte con gente a la que hace mucho tiempo que no veías? Comprobar que a pesar de todo, aunque hayan cambiado, siguen manteniendo su esencia. Que son distintas de la misma forma de siempre. Todo lo que vivimos, todo, nos marca. No debemos empeñarnos en olvidar el pasado, nuestra historia, porque es la que nos ha llevado a ser quienes somos


¿Ves aquel pájaro de allá? Sí, ese, ese que vuela tan alto. El mismo que te lleva entre sus patas esta carta hacia mi propia versión del futuro. Se llama tiempo, y habrá desaparecido para cuando quieras echar la vista atrás."

"De vez en cuando hay que hacer una pausa
contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras sino contarse las verdades"

Mario Benedetti

Fotografía: Elli Williams (Orkney, Escocia.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario