Todos tenemos un día en el que echamos la vista atrás. Miramos lo que fuimos, vemos lo que somos. ¿Y qué ha pasado mientras tanto? La vida. La nuestra. Hoy os dejo un pequeño texto al que yo personalmente le tengo mucho cariño y que aunque tiene ya un añito, no caduca. Muchos sé que lo habéis leído ya.
Para los que leéis por primera vez, espero que lo disfrutéis. Los que lo tenéis ya leído (y probablemente incluso recitado) gracias por volverlo a deslizaros. Yo lo sigo sonriendo como una niña.
Punto de reflexión en el camino para mirar aquel pájaro que vuela tan alto.
"No sé
dónde estás ahora, si estás muy cambiada ni si sigues sintiendo la vida de esa
forma tan especial. No tengo ni idea de si habrás llegado muy lejos, de cuántas
veces habrás tropezado en el camino ni cuántas noches habrás tenido que pasar
entre lágrimas. No sé con cuántas historias más te habrás emocionado, cuántos
países habrás pisado (y cuántos te habrán marcado) y si seguirás yendo con la
gente con la que solías salir.
Supongo
que seguirás odiando esa manía que tienen tantos de fijarse solo en el
presente. De negar todo sentimiento que le produzca el pasado, o el futuro. De
fingir que nada de lo vivido les ha marcado y decir que no le tienen miedo (y a
la vez ganas) a lo que vendrá con el paso de los días.
A
veces me gustaría verte. Coger una bola de cristal y ver tu recorrido durante
todos estos años, reír con cada locura que te hayas lanzado a hacer y llorar
con cada momento duro que te haya tocado pasar. Me gustaría saber cuánto has
peleado por cada sonrisa, tuya y de otros, y con cuánta nostalgia has vuelto a
tu ciudad natal, a tus amigos de siempre, al calor de tu familia. Me gustaría
ver cuánto te ha cambiado la vida y comprobar si todavía sigues escribiendo (y
a cuántas personas más se lo has confesado). Cuánto te ha quitado, o cuánto te
ha dado el paso de los días. Si sigues con ese espíritu y esa forma de ser tan
tuya.
¿Y
cuántas veces más te habrás enamorado? De la vida, digo. De lo emblemático de
cada amanecer y lo mágico de cada atardecer.
Seguro
que cuando pasas por sitios en los que tanto has vivido aún te paras. Por mucho
tiempo que haya pasado, te quedas mirando cada uno de esos rincones con una
sonrisa tonta, y con la imagen muy viva de un pasado que vuelve en cuestión de
segundos… y de sensaciones.
Me
pregunto si sigues mordiendo la vida cada mañana. Si sigues luchando con la
ilusión de un niño cada segundo, y si no has empezado a limitarte a existir
sino que sigues viviendo. Cuántas tardes más habrás pasado alrededor de unas
cervezas junto a la mejor de las compañías.
¿Sabes
qué es lo más bonito de encontrarte con gente a la que hace mucho tiempo que no
veías? Comprobar que a pesar de todo, aunque hayan cambiado, siguen manteniendo
su esencia. Que son distintas de la misma forma de siempre. Todo lo que
vivimos, todo, nos marca. No debemos empeñarnos en olvidar el pasado, nuestra
historia, porque es la que nos ha llevado a ser quienes somos
¿Ves
aquel pájaro de allá? Sí, ese, ese que vuela tan alto. El mismo que te lleva
entre sus patas esta carta hacia mi propia versión del futuro. Se llama tiempo,
y habrá desaparecido para cuando quieras echar la vista atrás."
"De vez en cuando hay que hacer una pausa
contemplarse a sí mismo sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras sino contarse las verdades"
Mario Benedetti
Fotografía: Elli Williams (Orkney, Escocia.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario