domingo, 20 de noviembre de 2016

Be water. Always.

"Memoria selectiva para recordar lo bueno, prudencia lógica para no arruinar el presente, y optimismo desafiante para encarar el futuro."

Isabel Allende.

Estamos destinados a hacer daño. Todos, en algún momento u otro, consciente o inconscientemente, pero todos acabamos siendo en algún momento flecha y sangre.

También estamos destinados a ser dañados. A convertirnos en herida de vez en cuando, y en yaga en la que alguien acabará metiendo el dedo, seguro. Después acabaremos siendo costra para poder sanar y recuperarnos y, para qué nos vamos a engañar, estar destinados a ser heridos de nuevo.

Nos tocará ser tirita alguna vez seguro. Agua oxigenada, gasa, esparadrapo y a veces incluso el botiquín entero. Estaremos allí sosteniendo a amigos y familia en cada caída, como ellos lo harán y lo hicieron cada vez que nosotros tropezamos. Seremos consuelo, pañuelo para llenar de lágrimas y a veces incluso consejo. O simplemente desahogo.

Seremos los culpables de que alguien tenga que ser tirita alguna otra vez. Y habrá ocasiones incluso en las que seamos ambas a la vez.

Y es que estamos en constante movimiento, en constante conocer y "desconocer" personas. Nuestra vida no es estática y ni siquiera va al compás de las del resto. Y así, acabaremos tropezando con las vidas de otros en el momento más doloroso de estas, o quizá seamos nosotros mismos quienes nos convertiremos en su momento más doloroso. Cuántas veces hemos repetido ese "si es que... si me hubiera pillado en otro momento..." Pero no, los momentos llegan cuando llegan y las personas se cruzan cuando se cruzan, y nunca lo hacen solas. Siempre estará la nueva ilusión de un amor para alguien que todavía no ha olvidado al último, o quizá llegue la mayor empatía y apoyo en el momento justo al borde del suicidio.

Siempre habrá un "mientras", porque las vidas se solapan, y mi vida se solapa, y las vidas de las que me rodean se solapan con la mía y con mis historias y con mis idas y venidas (que tampoco es que sean pocas). Y luego yo me solapo con las suyas, y con el resto de sus solapamientos, y me acabo autosolapando antes de que os vuelva solapadamente locos.

Siempre habrá dos corrientes de aire que se encuentren, dos frentes fríos que se hagan más fuertes y después acaben chocando con el frente caliente más loco de todo el planeta (ikusi eeeh Mikeel, nola entzuten zintudan klaseann...). Siempre habrá dos ríos que confluyan y acaben fundiéndose con un inmenso mar y después fluyan y acaben influyendo porque es imposible vivir sin dejar huella en alguna parte. Hablando de fluir... Qué bonita la teoría y qué difícil la práctica, ¡eh! "Be water", ¿no? He escuchado esa frase muchas veces estos últimos meses de alguien que sabe de primera mano que esto no siempre es fácil y que a veces cuesta pero que al final, acaba mereciendo la pena. Fluir. Dejarse llevar, cerrar los ojos y dejarse arrastrar por esa corriente interior que a alguna parte nos acabará llevando. ¿Dónde? Ahí está lo bonito... En descubrirlo. Dejarse caer en cascadas, dejarse revolver en remolinos y subir y bajar en corrientes. ¿Pero sabéis por qué debemos sobre todo ser agua? Porque esta siempre encuentra la forma de seguir adelante. El agua siempre encuentra un camino alternativo a su cauce si se encuentra algún impedimento en él. No pierde el tiempo en discutir con este y simplemente encuentra la forma de sortear cada obstáculo, de atravesar piedras, barreras e incluso muros. Siempre. Nunca para, nunca frena, nunca se achanta ante una nueva dificultad. Simplemente fluye, y fluye, y siempre consigue llegar a donde quiere.

Yo también quiero ser agua. Y superar cada obstáculo, cueste lo que cueste. Enseñarle los dientes a la vida, traiga lo que traiga, mirarle desafiante, sacar una nueva tirita de la caja y gritarle: "Ya no podrás con nosotras. Jamás."

Quiero fundirme en mil horizontes y mil cielos, que al fin y al cabo no son más que facetas de uno mismo, y recordar que siempre habra corrientes que se junten, que las habrá que se unan y las habrá que se contrarresten y ante estas últimas, ser agua para esquivarlas.

Presente, pasado, futuro. Tres etapas en la vida de cada uno y 2000 (otra vez) solapamientos en cada una de estas. Es imposible no coincidir, lo juro. Así que disfruta de tu presente recordando lo que necesites de tu pasado y sabiendo que hay un futuro que está por venir. Siempre. Sea cual sea. Y sé corriente, horizonte atardeciendo, amanecer en el horizonte, viento huracanado, brisa suave, fuerte cascada y sobre todo... Agua.

Aunque técnicamente eres mayoritariamente agua así que... ¿Por qué no pruebas a fluir?

"Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida.
No es el fin del mundo.

Es el inicio de uno nuevo."

(Desconozco el autor)

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