domingo, 28 de mayo de 2017

Toda historia tiene un principio. Y un(a) FINAL.

Toda historia tiene un principio. Y un(a) final. La nuestra tenía fecha propia. 27 de mayo. Aunque, en este caso, no se trata del final de la historia sino del principio de algo aún más grande. De ese empujoncito para seguir creciendo cada vez más y más, de seguir viendo al alavesismo a cada día más vivo y a Vitoria cada vez más ilusionada. El principio, esperemos, de más finales.

El día de ayer fue increíble. Un sueño hecho realidad, una realidad de ensueño. Puro alavesismo corriendo por las venas desde el punto de la mañana hasta el último parpadeo de la noche. Muchas ganas, mucha ilusión, muchísimo disfrute. Volvíamos a jugar una final. Para mí, la primera. Qué locura pero... ¡Bendita locura! Gasteiz entero en Madrid, Madrid invadido por Gasteiz... Albiazul, miraras por donde miraras. Desde la gente en el metro deseándonos suerte hasta la emoción bombeada por todo corazón alavesista. Un día para disfrutar y para soñar, porque era posible, porque nos lo creímos.

Al final no pudo ser pero nosotros jamás dudamos de nuestro equipo. De que darían todo y se dejarían el alma hasta el último segundo fuera cual fuera el resultado. Nosotros, por nuestra parte, prometimos hacer lo propio desde la grada. Y así fue. Ambas partes cumplimos el trato y tiramos el Calderón abajo (nunca mejor dicho jejeje). Y saltamos, y cantamos, y animamos, y bailamos, y celebramos, y sufrimos y ante todo... Disfrutamos. Mucho. Y acabamos rendidos a los pies de un equipo que nos ha dado absolutamente todo esta temporada, y acabaron rendidos a los pies de una afición que lo ha dado absolutamente todo esta temporada también. ¡Y lo que nos queda por dar!

Ayer salimos del Calderón como campeones porque es lo que somos. Porque somos los supervivientes de un naufragio que nos llevó a un infierno del que parecía imposible salir y al que, sin embargo, le hicimos frente. Porque somos el resultado de haber subido mucho por haber estado también muy abajo. De sufrir y jamás abandonar y acabar encontrando en la final de ayer la recompensa a tantísimo esfuerzo. Aunque en realidad, la recompensa ha estado siempre en cada jornada, en cualquier división; por haber tenido la oportunidad de dejarnos la voz una vez tras otra y demostrar que nunca nos daríamos por vencidos.

De hecho, tuve durante todo el partido de ayer una frase que Iraultza sacó en un tifo cuando, estando en 2.B, nos enfrentamos en copa también contra el Barça. "Gurekin bukatu zutela uste zuten. Ez gara inoiz hilko" que, viene a significar: "Creían que habían acabado con nosotros. No moriremos jamás." Y realmente así ha sido, gracias al convencimiento de que jamás podrían acabar con nuestra ilusión fue como, en cuatro años, pasamos de jugar una eliminatoria a jugar la final. De 2.B a Primera. Me sigue entrando vértigo solo de pensar la velocidad a la que hemos subido, como la espuma. Y seguiremos subiendo, y seguiremos creciendo, y seguiremos luchando, siempre. Porque es el único camino que conocemos.

Se acabó. Vitoria vuelve a la normalidad. Aunque en realidad nada volverá a ser como antes porque días como el de ayer siempre quedarán en la memoria de esta ciudad.

Llegó el momento de colgar camisetas, bufandas y banderas, con la vista puesta en un agosto al que esperaremos ansiosos "para disfrutar como cada domingo con el Deportivo."

Y cambiarán caras y dorsales, ley de vida en esto del fútbol. Pero, en todo caso, jamás se marcharán de Vitoria. Nunca se irán del Alavés. Porque su huella siempre permanecerá en nuestra memoria, y nuestro corazón siempre será suyo. Espero que en alguna parte del suyo guarden nuestro recuerdo también.

Eternamente agradecidos.

Morimos por ti, ¡Glorioso!

27/05/2017. Una fecha para el recuerdo.

Sigamos escribiendo juntos nuestra historia. Somos grandes. Y lo somos, porque jamás dejamos de creer que lo éramos.

ZUGATIK GU BIZI GARA GLORIOSO!!!


sábado, 27 de mayo de 2017

Por fin. Llegó el día. 27 de mayo. ¡GOAZEN GLORIOSO!

Hoy no tocaba, lo sé, es sábado y además hace solo una semana desde la última publicación. Hoy no tocaba, no. Pero va a tocar, porque yo lo digo, porque yo lo siento. Y es que, hoy es un día especial. Y es tan especial porque… el Glorioso ha vuelto a las finales.

16 años han tenido que pasar para poder presenciar una de nuevo, pero… ¡por fin ha llegado el momento! 27 de mayo, taaan esperada fecha… 27 de mayo en Madrid. Aquí estamos. Pero, para llegar aquí, evidentemente, hemos pasado por muchos días atrás. Hoy os traigo una pequeña recopilación de lo que la creciente ilusión y nervios de estos últimos días han supuesto. Os traigo unas frasecillas de cómo se cuenta hacia atrás cuando se vive entre letras y albiazul. Porque hoy es el día, señoras y señores, y vamos a disfrutarlo.

¡A POR ELLOS!

07/05

“Hace 16 años, el cielo de Dortmund lloraba. El pequeño Deportivo Alavés, tras un recorrido admirable por todo Europa y una final de infarto, se volvía a casa cabizbajo y con las manos vacías. Sin embargo, se llevaba el corazón a rebosar cariño y una promesa eterna a Vitoria: Volveríamos a jugar una final. Volveríamos a ser grandes.

Ahora Vitoria tiene la vista puesta en el Madrid de un 27 de mayo en el que seguiremos escribiendo nuestra sufrida historia. Un calendario con una cuenta atrás de exactamente 20 días. Señalada fecha en la que trasladaremos el espíritu de Mendizorroza al Calderón para enseñarles por aquellas tierras cómo se vive una final tras sobrevivir a la tormenta. Cómo se baila bajo la lluvia. Jamás bajamos los brazos y nunca abandonamos. Fuimos 8.000 (¡e incluso 4.000!) en las noches más frías de invierno. Y aún así, siempre, siempre seguimos, al pie del cañón, creyendo firmemente que nuestro momento aún estaba por llegar.

Perdimos partidos contra equipos de los pueblos más pequeños e incluso estuvimos a punto de desaparecer pero, a pesar de todo, a pesar del negro del que se pintaba el futuro, jamás bajamos los brazos. Animamos más a cada gol encajado y apretamos más los dientes a cada punto perdido. Y fue así como después de bajar subimos, y seguimos subiendo porque nuestro único techo es una copa alzada sobre nuestras cabezas.

Quién sabe lo que nos depararán los 90 minutos que tanto ansiamos, pero, sea cual sea el resultado, tras el camino que llevamos a las espaldas, será una victoria.”

20/05

“Hace unos pocos días recordábamos la más agridulce de las páginas de la historia del Glorioso. Como cada año. Como cada 16 de mayo. Sin embargo, este 16º aniversario lo hacemos con otra chispa en los ojos. La de una ciudad entera ilusionada como hacía mucho tiempo que no lo estaba, con la vista puesta en el Madrid de un 27 en el que vibraremos como nunca y… como siempre. Como llevamos haciendo cada partido, cada semana y cada punto desde la más remota 2.B. Como llevamos dejándonos la garganta cuando todo parecía perdido y, sin embargo, nosotros jamás dimos por perdido.

“No tenemos miedo al fracaso porque nos hicimos fuertes en el infierno” nos recordaba I21 al empezar la temporada, y a mí no se me ocurre mejor frase para llevar por lema hasta el Calderón.

Superamos las peores tempestades y sobrevivimos a cada naufragio. Sufrimos demasiado para preocuparnos ahora de no disfrutar.

Así que Vitoria será Madrid este 27, y Madrid será Vitoria. Y en definitiva, todos seremos un equipo al que acompañaremos en la más bonita de las batallas. Y lo haremos bailando, y lo haremos cantando, y lo haremos sacando los dientes y dejando el corazón.

Nos vamos a Madrid. Nos vamos y es a por todas.”

22/05

La cuenta atrás se ha acelerado. Ya no para, ya no respira, ya no espera. La tan señalada como ansiada fecha llega ya, nos atrapa, nos coge, nos invade por dentro porque… ¡está ya encima!

Apenas unos días para la hora en la que las ruedas del tren destino Madrid empezarán a rugir y nada ya en los dos días siguientes dejará de hacerlo. Y rugirá Madrid, y rugirá el Calderón, y rugirá el alavesismo. Aunque en realidad… ¿cuándo ha dejado de hacerlo?

Hemos seguido jugando finales después de Dortmund también. Seguimos aferrándonos a la esperanza de un minuto 93 en Jaén, al sentimiento de Natxo por este equipo, y a la garra de Bordalás. Seguimos jugándonos permanencias y ascensos, y puntos por los que sufrimos más que por cualquier final. Porque cada página de esta historia fue importante. Y porque, fuera en las circunstancias que fuera, disfrutamos de cada línea que escribimos.

“Los grandes” podrán tener muchas copas en sus interminables vitrinas y sabrán jugar muchas finales, también ganar muchas copas; pero lo que no saben es que cuando se aprende a querer a un equipo en las malas, se sabe ya jugar en las buenas. Lo que no saben es que la unión de los momentos más difíciles es la que hace más bonitos los demás. Y que cuando uno ha disfrutado bailando bajo la lluvia, el arcoíris de después se ve más bonito que nunca. Lo que “los grandes” no saben es sentir a una afición aún más volcada a cada gol encajado, ni escucharla exprimirse todavía más las gargantas a cada punto perdido. Y es que ganarlo todo puede parecer muy bonito, pero cuando los silbidos sustituyen a la fiesta, un trocito del espíritu del fútbol muere. Y nosotros no tendremos más millones que nadie, pero espíritu e ilusión los tenemos muy pero que muy vivos.

Sufrimos las mayores desilusiones y los obstáculos más duros en el camino. Estuvimos al filo del abismo y, sin embargo, nos apoyamos los unos en los otros para recuperar el equilibrio y seguir remando hacia adelante. Pero sobre todo, jamás nos dimos por vencidos.

Y cuando todo parecía perdido, nosotros nos negamos a dejarnos perder por haberlo dado todo por perdido. Lo único que quisimos y pudimos perder, fue la cordura. Y es que… ¡estamos locos por ti, Glorioso! Y cuando nos dieron por muertos, decidimos que si habríamos de morir, sería matando. Y lo único que murió al final fueron las dudas y la desconfianza en este equipo. Y es que… ¡nosotros morimos por ti, Glorioso!

Lloramos. Estuvimos desesperados. Tuvimos miedo. Pero fue entonces cuando también aprendimos a apretar aún más dientes y a rugir más fuerte que nunca. Y ahora, que es cuando más miedo “deberíamos tener”, es cuando menos tenemos, porque sufrimos demasiado ya como para preocuparnos ahora de no disfrutar.

Pase lo que pase, GRACIAS. Por devolver la ilusión a esta ciudad. Por devolver a las finales a este equipo. Por no solo hacernos vibrar, sino vibrar también con nosotros. Desde Pellegrino y Manu hasta el último peón de este club. GRACIAS.

26/05

Qué relativo es el tiempo, eh… Qué lejano parecía este fin de semana aquel 8 de febrero en el que no nos creíamos que el pase a la final no fuera sueño sino realidad. Ojalá hubiera podido estar yo también en Mendi celebrándolo y disfrutándolo y, sin embargo, estaba lejos, en un bar a 262 km a punto de cerrar y sola. Muy sola.

Recuerdo la llamada de mi padre: Estarás contenta, ¿no? Y yo llorando, claro.” Aita, que nos vamos a Madrid, ¡eh! ¡Nos tenemos que ir!” Aquella noche me dormí con la promesa de que el día 27 de mayo estaríamos en el Calderón, disfrutando de la final que no pudimos ver juntos en Dortmund. Y a pesar de que siempre me seguirá restregando que él sí que estuvo allí, supongo que también recordará aquella final que, por fin, pudimos vivir juntos.

Llega ya, llega mañana. Se acerca tantísimo que incluso se puede tocar, incluso se puede sentir, incluso se pude notar. El corazón a mil por hora sobre las vías destino Madrid. Miles de recuerdos pasando por la mente de tantos y tantos partidos vividos con el Glorioso y la ilusión brillando en los ojos por el que está aún por vivir. 90 minutos de puro alavesismo representado en 19.000 gargantas que nunca fallan y, desde luego, tampoco lo harán mañana. Convertiremos el Calderón en nuestro infierno particular para el Barça, y en fiesta para los nuestros, como cada Liga y cada jornada. Y, lo más bonito de todo es que, pase lo que pase, será un gran partido. Y bailaremos, y saltaremos, y gritaremos y nos dejaremos absolutamente todo sea cual sea el resultado.

Cuesta, la verdad que es difícil de asimilar que esté ya tan aquí, tan encima, tan presente. Y cuesta aún más pensar que, sabiendo dónde estábamos hace poco, nos podamos ver hoy aquí. Me cuentan que Vitoria está preciosa. Me llegan fotos, me aparecen tuits y realmente sí veo que Vitoria está más bonita que nunca, a muerte con su equipo y rebosando ilusión por los 4 costados.

Se ve, se siente. Tenemos una oportunidad de oro no solo para disfrutar nosotros, sino para hacer disfrutar. Y es que el jugador número 12 de este equipo siempre es el que tiene los mejores pases y los goles más bonitos. Siempre es el que más lucha cada balón y el que más celebra cada victoria. También el que más apoya en la derrota. Camisetas a la maleta, bufandas a la muñeca y las pinturas preparadas para el duelo más duro y más bonito que a este 12 le va a tocar jugar. Y es que mañana, será su partido, y lo sabe. Estará a la altura de las expectativas, lo sé. O quizá, incluso, esté por encima de ellas. Vamos a enseñarle a todo un estadio quiénes somos. Vamos a callar el Calderón demostrando que nosotros también sabemos rugir entre los grandes.

Estamos a las órdenes del míster y confiamos. Y él lo que nos dijo fue que bailáramos así que… ¡BAILEMOS! ¡Y hagamos bailar Madrid! #1día 27/05 Por fin… ¡LLEGÓ EL DÍA! Que tiemble Madrid… ¡VAMOS, VAMOS GLORIOSO!

domingo, 21 de mayo de 2017

18 noches de magia.

Hoy vengo con un texto que muchos leísteis ya el miércoles y que viene un poco con retraso en realidad, pero me apetecía dejar caer por aquí el textito con el que hace unos días le felicitaba los 18 a la brujilla de mi hermana.

"Hay noches especiales, ¿verdad? Noches con magia, noches con vida propia. Y hay vidas que llegan y rompen con todas las noches anteriores. Tú llegaste una mañana, que nada tuvo que ver con una noche excepto en la magia y rompiste con una (por aquella época cortita) vida de ni siquiera 2 añitos; porque a partir de aquel 17, nada volvería a ser igual. Y efectivamente, nada volvió a serlo. Hubo que aprender a (re)vivir de otra manera. A tener celos y a vivir con ellos, a quererme ver la única y no poder serlo. Tras 18 años, digamos que me voy acostumbrando. Mucho tiempo en el que no siempre nos aguantamos mutuamente pero... ¿qué hermanos lo hacen?

Te he querido matar cien veces, pero en mi defensa diré que mil habría matado por ti. Te he querido "morir" y al final, quererte hasta morir. Te corté mil frases y te conté dos mil historias. Y te leí tres mil poemas. E, intentando hacerte rabiar, de repente me encontré con que te quería a rabiar.

No siempre has sido bienvenida en mis juegos, no nos engañemos, pero ahora no puedo imaginarme esta partida sin ti como mi fiel pareja de juego. En esta vida, digo. Sin las risas contigo, sin las bromas, sin las confidencias, sin las confianzas. Quizá incluso sin las pequeñas discusiones. Sin los grandes momentos. Sin las mejores palabras y el apoyo sin necesidad de ellas. No podría imaginarme la vida sin la más sincera opinión y el mejor consejo. Y es que ahora, no solo es que no podría, sino que por nada del mundo querría imaginarme el mío sin ti.

Cumples tus 18 pequeña, aunque se me haga difícil de asimilar, porque el cacahuete de mi hermana ha crecido y yo no me he enterado. Hace dos días era yo quien cumplía la mayoría de edad y hoy eres tú quien me la da. 18 años como hermana mayor en los que intenté timarte unos cuantos chupa chupses, pero también intenté ser el mejor ejemplo y toda la protección que una enana + 2 podía ser. 18 años de altos y bajos en los que te has ido haciendo todo un tesoro y también toda una delincuente que ( aún sabiendo que todo el mundo te lo va a recordar) ya puede ir a la cárcel. Pero puedes estar tranquila, ya iré a sacarte yo de ella y a seguir de puente a puente y que nos lleve la corriente.

Por seguir riéndome de ti y contigo. Por seguir echándote de más y de menos. Por que sigas cumpliendo muchos años junto a mí, pero sobre todo, por seguir cumpliendo muchos días junto a ti. Lunes, viernes o domingos, eneros, mayos o agostos. Mañanas, tardes y noches. Lo que sea mientras sea juntas.

Porque la distancia es dura, pero más duro es no tener motivos para recorrerla. Y el querer a kilómetros es jodido, pero el abrazo tras el final de ellos, no tiene precio.

Y es que "igual que el mosquito más tonto de la manada, yo sigo tu luz aunque me lleve a morir."

Disfruta, mi pequeño txutxito, disfruta de este más que merecido descanso y celebra por todo lo alto este día.

Yo, por mi parte, desde los ya tan conocidos 262, solo te pido que guardes la guinda para mí. Que llego pronto y aunque sé que puede que no quede tarta, a mí me basta con que quede un brindis para mí. Por ti, por nosotras. Por tus 18.

Zorionak pitxin! Maite zaitut. 262 km eta buelta maite zaitut."

Recordaba mi madre, tras estas palabras, cómo parecía imposible que nos lleváramos bien cuando ella me destrozaba mis altísimas torres... Queda demostrado pues, la mala... Era ella.

Pero al final, lo que cuenta, es que un día decidió ayudarme a construir la torre y desde entonces seguimos sumando piezas para arriba, juntas en cada paso. Y que la quiero.

" Quédate con quien haga de tus alas,
su vuelo,
con quien esté para ti cuando el mundo esté en contra tuya.
Quédate con quien se quede contigo cuando los demás salgan huyendo."
Miguel Gane

Y yo, petarda, me quedo contigo.

jueves, 27 de abril de 2017

"Gure hitzak erran berriz, erran." (B.Atxaga)

Escribir es todo un mundo. Y es todo un mundo porque se puede escribir de todo aquello que puedas imaginar. Incluso del mundo. Incluso de escribir. Se puede escribir en prosa, o se puede hacer en verso, se puede hablar de historias o se puede dejar un corazón roto en pedacitos sobre un folio. Se puede rimar o se puede remar, a contracorriente, superando el obstáculo que cada línea a veces supone. Se puede insistir, también desistir, y por supuesto, siempre existir.

“La relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal.” Octavio Paz

Escribir es un abismo. Una caída libre, un salto al vacío sin paracaídas en el que puede que alguien te acabe amortiguando la caída. O quizá no.

Escribir es esa sopa de letras que comías de pequeño en la que había días que ninguna palabra te cuadraba y otros, en cambio, encontrabas palabras en cada rincón del plato. Ahora en realidad te pasa igual, solo que esta vez las palabras no brotan de la sopa sino de las yemas de tus dedos, de tu mente o quizá, quién sabe, también del corazón.

Porque escribir en realidad es eso. Un corazón abierto, de par en par, invitando a entrar a todo aquel que se atreva a pasar cerca de allí. Un cuerpo sin coraza, un sueño sin envoltorio, un sentimiento sin condiciones.

“Escribir es siempre aceptar el riesgo de decirlo todo, incluso - y sobre todo- sin saberlo”
Carol Dunlop & Julio Cortázar

Escribir es un jardín. Un bosque de ramas entrecruzadas, de pensamientos entrelazados, a veces incluso contradictorios, puros siempre. Es un jardín en el que puedes encontrar las rosas más bonitas y los rincones más oscuros.

Escribir es… una forma de vida. Una necesidad de soltar, de sacar, de levitar. Una manera de gritar a los 4 vientos aquello que llevamos dentro, o a veces simplemente una obligación de reflexionar sobre cosas que jamás nos habíamos parado a pensar. Escribir en realidad es un rapto. Un atraco a mano armada por parte de la tan traviesa inspiración, una necesidad de atarse a una pluma y un folio y la obligación, sin otra alternativa, de dejarse llevar. “Manos abajo, ¡que esto es un atraco!”

“Cuando la inspiración te hable al oído, escribe un poema que la haga callar.” Benjamín Prado

Escribir es una tarta de cumpleaños (hablando de cumpleaños... ¡Felices 20 Elena!) con sorpresa dentro. Un camino con cambio de sentido. Una película con final inesperado o… una historia sin final. Es ese billete de ida con vuelta abierta que corres el riesgo de no utilizar jamás. Y que se quede la puerta abierta. O que nunca lo vuelvas a encontrar.

Escribir es… ser cada uno. Y por eso no es que haya cientos de formas de escribir, sino cientos de miles de millones, porque la sensibilidad, las preocupaciones, las alegrías, las convicciones y las luchas internas de cada uno siempre, siempre, tendrán matices… o mundos enteros de diferencias.

“Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado toda la poesía-. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.”
Octavio Paz

Escribir es sentir muchas cosas y no entender ninguna de ellas. Decir muchas frases y no encontrarle el sentido a ninguna. Visualizar muchas situaciones y no terminar de ver ninguna. Escribir es inspirar profundamente y espirar a continuación, sin miedo de expirar. Y a fin de cuentas, escribir es vivir sobre la punta de un boli... O bajo ella.

Escribir es la forma de no olvidar, jamás, lo que sentimos. El impedimento de ignorar nuestros latidos, la obligación de escuchar a nuestro corazón. Cerrar los ojos y dejarnos sentir, para tatuar cada palabra, para recalcar con tinta permanente cada curva de cada letra de cada hoja de cada escrito que vivimos. Escribir es un camino de migas de pan que Hansel va dejando caer. Es soltar y esperar a que alguien, al entender el mensaje silencioso que llevan, las recoja. Porque la parte más difícil de escribir es, siempre, transmitir. No importa hacia dónde, no importa hacia qué, no importa si es en sonrisa o en lágrima, siempre y cuando sea llegar. Despacito y con buena letra, que diría mi madre, por mucho que yo me empeñe en arrollar y enrollar, enrollarme, en vueltas y letras, y rimas, y yo qué sé, juegos quizá. De palabras, por supuesto.

“Gure hitzak erran berriz, erran, ez daitezela ahaztu, ez daitezela gal, elur gainean txori hanka arinek utzitako arrasto sail ederrak bezalaxe…”
Bernardo Atxaga

(Traducción aunque, lamentablemente, siempre se pierda significado... "Decir de nuevo nuestras palabras, decir, para que no se olviden, para que no se pierdan, como el precioso rastro que dejan sobre la nieve las ligeras patas de un pájaro")

jueves, 20 de abril de 2017

Pisando f... s... uerte.

¡Qué suerte volver a teneros aquí otro domingo más! Recordaréis, espero, que el último le dimos unas cuantas vueltas al amor, hasta que acabamos enamoradamente revueltos. Pues bien, hoy también nos queremos pero, queremos sobre todo, la suerte de querernos.

Maider quería suerte. Un domingo de y sobre suerte. Quizá por suerte. Y sorteando obstáculos... Somos los suertudos de estar aquí otra semana más. Porque... ¿Qué es la suerte? ¿QUÉ? Es acaso... ¿Un destino? ¿Es una casualidad? Quizá... ¿Cuatro hojas? ¿Una forma...? ¿... de vida? Una actitud, me dice Maider. Una consecuencia de lo que hacemos, un camino que nosotros mismos construimos. Me dice que no llega, que se crea. Que la creas tú. Lo lleva como lema de vida entintado en el tobillo para que cada paso que dé solo pueda ser en esa dirección. Lo lleva en los ojos y lo lleva dentro porque cree firmemente que su suerte, suya es. Un cóctel de un poquito de azar (que no debe superar la cucharadita) y sobre todo, nosotros mismos a grandes dosis.

Lo que me entra por la otra oreja es una versión bastante diferente de la suerte. Algo que necesitabas, me dicen. Esperado o inesperado, pero algo que necesitabas y, he aquí el matiz, que ocurre sin haber hecho nada para conseguirlo. Otros me dicen que es lo que utilizamos para definir las cosas a las que no les podemos dar explicación. ¿Y que me decís de la mala suerte? ¿Es mala suerte o ausencia de suerte?

¡Los hay incluso que me dan clasificaciones sobre distintos tipos de suerte! Suerte momentánea o... suerte en la vida. Que no te falte nada en ella, tener gente que te quiera... Que la buena suerte, efectivamente, se la forja uno, que el cariño se gana, que las personas solo se quedan cuando se cuidan, que toda búsqueda acaba teniendo su recompensa. Entonces... una recompensa, ¿quizá?

Eh, eh, pero esperad... Que aún queda la definición que más me ha gustado. "Haberte conocido". Aunque venga seguido de un "es broma", yo en el fondo sé que es la verdad, gracias. Nunca está de más que te lo recuerden. Yo en el fondo también os quiero.

De suerte a suerte y tiro porque me toca. Y dentro de todas estas reflexiones, ya no me atrevo a ser yo quien os diga qué demonios es la suerte, simplemente que... ¡últimamente me ponéis definiciones complicadas, eh! Pero, en cualquier caso, supongo que sea una actitud o un destino, es algo de lo que disfrutar. Es algo de lo que aprender y es algo que, queramos o no, nos acabará acompañando a cada paso que demos.

Yo no sé si tengo buena suerte o la tengo mala, si está sana o algo enferma, si es verde o quizá rosa. Que soy un poco torpe también os lo digo, y que tengo la suerte de caerme en el peor sitio pero, también por suerte, siempre unos amigos que, aunque después de un rato riéndose, me acabarán levantando. De la suerte os digo que no quiero que la mía cambie. Que quiero la suerte de teneros, para cada aventura, para cada viaje, para cada salto y para cada paso. La suerte de reír hasta llorar y de llorar hasta reír con la mejor de las compañías, siempre. Y es que sois vosotros mi verdadero amuleto y mi único trébol y es mi puño este que escribe cada palabra de la historia.

Bueno, vale, me voy a mojar. Creo que existe la suerte. Creo que es un poco de casualidad, algo quizá de destino y, por supuesto, unas cucharaditas de actitud. Creo que hay días en que se encuentra y días en que se nos cae del bolsillo, aunque solo en parte, porque hay otro trocito de ella que no tenemos sino que somos. Que somos por dentro. Y es que somos una pócima de buenos y malos, de pétalos y raíces, de hojas y de cuatros y de treses y de tréboles y de... de... De todo un poco, al fin y al cabo. De atar cabos. Y acabar construyendo la cuerda. De perder la cordura y, esperando tener buena suerte, salir a buscarla.

Suerte. ¿Azar? ¿O fortuna?

"Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama sino en sus propias alas."

Y yo no sé si la suerte la escribe cada uno, pero sigo escribiendo cada semana, por mí, eso siempre, aunque últimamente sea para vosotros. Por vosotros empecé también una historia hace unas cuantas semanas y llega el momento de sumarle un nuevo capitulillo en el que, una vez más, me gustaría contar con vuestra ayuda. Pero esta vez vamos a cambiar un poco el juego, porque hoy, aunque quiero palabras, las quiero un poco diferentes. Quiero que cada uno de vosotros me dé un máximo de 3 palabras, que tendrán que ser, un sustantivo, un adjetivo y un verbo. ¡Y pronto os tendréis aquí en estas páginas de nuevo!

Suerte a todos para esta nueva semana. Cada día tenéis el reto de seguir construyéndola.

Gracias por la inspiración de esta semana, Maider, sigue pisando con suerte.

Fotografía: Maider Colinas

sábado, 8 de abril de 2017

Sobre la cuerda floja... Del amor.

Me resulta gracioso, y a la vez me gusta, cuando me pedís que escriba sobre un tema concreto. No siempre puedo hacerlo epicentro de la próxima publicación, pero os prometo que a todos los tengo en cuenta a la hora de escribir nuevos textos. A veces son palabras muy concretas, otras quizá peticiones sobre un tipo de texto y hay días en los que me sorprendéis con temas muy amplios, aunque he de deciros que, sin duda, el rey de los reyes es... "Escribe sobre mí." Pero bueno, en fin, que hasta el día que me dé por escribir biografías... Hoy nos vamos por otro camino.

"Entonces encontramos a alguien con quien desprendemos, con quien soltamos, con quien nos hacemos pedazos y eso no nos asusta.

Y encontramos a alguien a quien queremos de mil maneras y aprendemos de sus heridas, y acariciamos su pasado como si fuese nuestro. Al fin nos perdemos en unas manos, y los pies no se cansan de echar raíces. Y vivimos el hoy, sin ese miedo al mañana. Y sabemos que vendrán tormentas, y sabemos que nos visitará la incertidumbre, pero aprendemos a que el amor es así, como la vida misma; con altos y bajos para que no se nos olvide de dónde venimos y a dónde vamos.

Entonces te das cuenta de que de eso se trata el amor, de lecciones, de libertad, de aprender y enseñar. De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves, que te enseñe a mirar con otros ojos. "

Mariani Sierra


Que de eso se trata el amor nos dicen por aquí. Sí, Marifú, sí, ¡El AMOR! Por fin escribo sobre el amor, sobre cualquier amor, de cualquier forma, en cualquier palabra, pero sobre todo, con todo el cariño... Sobre el amor... Para ti. Si le preguntáis a Marifú que por qué quería ese tema os dirá que porque es bonito.

Y es bonito, sí, la verdad es que es bonito. También puede ser doloroso. Y es que el amor es ese arma de doble filo, que corta y sana, que pierde y salva. El amor puede ser alegre y a veces también triste, ser temporal o incondicional, puede ser grande, pequeño, cálido... Seguro que frío también. A distancia, o a centímetros. El amor puede ser de todos los colores y olores, de todas las formas, tipos y sabores posibles. Y es que el amor es único. En cada uno, en cada día... Único en todo su ser.

Hacia todo tipo de personas. Hacia familia, amigos, parejas, animales, quizá incluso elementos... ¡Hay tantísimas formas de querer! Esta parte es curiosa... Porque así como no habrá dos personas a las que quieras igual, tampoco las habrá que te quieran igual. Y esto no se trata de pocos ni de muchos, sino de cómo, de la curiosa manera en la que a cada uno nos late este pequeño. Pequeño que a veces duele pero que siempre, con el tiempo, acaba por sanar. 

Al amor todos lo conocemos bien y, sin embargo, cuánto cuesta definirlo, qué difícil a veces demostrarlo y, aunque suene paradójico, qué complicado a veces reconocerlo. ¿Pero no decíamos que todos lo conocíamos tan bien? A ver si no va a ser verdad... ¿Y vosotros? ¿Os atrevéis a ponerle palabras?

A mí el amor me gusta verlo como ese encogimiento de corazón. Complicado de imaginar y, sin embargo, no tan difícil de sentir. Esa sensación que a uno le da dentro, ese pedacito que se te cae del pecho al imaginar en perder aquello que quieres. Y es que el amor está también en cada lágrima que derramamos si nos falta, o en esa que se nos salta el momento en que este travieso consigue emocionarnos. El amor está en lo bonito de las cosas y en lo triste de las despedidas, está en cada rincón, en cada suspiro, cada roce. 

Porque este gran pequeño se puede dar en la simplicidad de una mirada y la complejidad de todo lo que supone un sentimiento. En la instantaneidad de un beso y la eternidad de toda una vida.

El amor es esa madre de los sentimientos que es capaz de producir todos los demás, y al que todos los demás pueden acabar llevando. Y es que no es grande ni pequeño, según Marifú es bonito, pero a fin de cuentas con que sea sincero, será suficiente.

No hay nada más bonito que querer, que andar sobre esa cuerda floja sin saber si uno caerá pero, sin embargo, encontrar la fuerza para lanzarse a esta aventura sin arnés. Mirar al sol con los ojos abiertos y sin gafas, gritar a los cuatro vientos y procurar no perder el horizonte de este atardecer, sin saber en qué momento caerá esta noche ni cuánto nos costará encontrar hoy la estrella polar.

"Ahora ya no sé si vas a poder leer esta carta, pero igual siento como una necesidad de decirte que yo contigo he sido más feliz de lo que en los libros dice que se puede."

Eduardo Galeano

domingo, 5 de marzo de 2017

"Un pajarito me contó que estamos hechos de historias" (E.Galeano)

Bueno pueeeees como lo prometido es deuda, este domingo... ¡tenemos historia! He metido todas las palabras recibidas, cosa que no ha sido siempre fácil pero sí divertido, así que espero que lo disfrutéis mucho porque si os gusta... ¡Repetiremos!
He marcado las palabras recibidas en negro para que veáis un poco el proceso... ¡Feliz domingo!

"La vida, la vida misma. Tan simple a veces y tan complicada otras. Tan divertida y tan triste, tan risueña y tan melancólica, tan improvisada y tan, al fin y al cabo, única. Serendipia. Nadie la buscó y, sin embargo, todos nos encontramos con ella. Con la vida. Un tesoro llegado “a traición”, compuesto de tantos y tantos momentos compartidos y sin compartir. Un viaje que siempre acaba terminando pero que tanto es capaz de darnos hasta entonces. Hoy, este domingo, os propongo un viaje también, hacia y por la vida de un personajillo al que acompañaremos en su propia aventura. ¿Vienes?

En realidad, os va a sonar raro, pero todo empieza en una cazuela de marmitako. Ander estaba cocinando para la comida que tendrían aquel día en la sociedad. “Ay, ¿dónde narices habré dejado el aguacate para la ensalada? ¡No lo encuentro por ninguna parte! Bueno, no importa, ya aparecerá. ¡Hoy no es día de preocupaciones sino de alegría!” Y es que… era día de reencuentro. Qué bonito era ver cómo lo que empezó en su día en una residencia de estudiantes, seguía en pie. Tantas plazoletas entre kalimotxo y canciones, aquellas noches de chupitos, las cenas y los paseos no habían caído en el olvido y, a estas alturas, tenía la certeza de que no lo harían jamás. “Bueno, venga, hay que darse prisa… ¡que llegarán enseguida!” Termino con las albóndigas y... ¡listo! ¡Al menos hoy salimos del "monomenú" del kebab!

(Ding dong, ding dong) ¡Suena el timbre! ¡Que están ya aquí! ¡Qué emoción! Y en cuanto Ander abrió la puerta, saludos, besos y abrazos con los primeros en llegar. La hora de comer se acercaba y, poco a poco, el comedor se llena de gente. ¡Empieza lo bueno! La comida fue de lo más entretenida, y entre grandes anécdotas y recuerdos, también llegan nuevas historias sobre la vida de cada uno de ellos. Pablo estaba metido en un pentágono amoroso pero, como siempre, se negaba verse en una relación cerrada. Ay, está claro que hay cosas que nunca cambian… Miguel se había convertido en un empresario de éxito en muy pocos años y Ander sintió una gran admiración por su amigo. María tuvo que dejar su querida tierra y coger una nueva vida destino Sevilla. De Aitor hacía tiempo que no sabía y Mai... En fin, Mai sigue igual que siempre.

- Oye, por cierto, ¿tienes por ahí algún enchufe? Es que me estoy quedando sin batería y la necesitaré más tarde para ver las últimas tendencias de moda. Ya sabes, hay que ir a la última siempre… - dijo Maitxu, la guapa de turno. Esta también sigue igual… divina siempre.

- Pero qué pasa contigo, ¿que te sobra el direno o qué? - le vaciló María, dejando asomar su pequeña dislexia - dinero, quería decir - se autocorrigió riendo.

- Ya está aquí, la "disléxicamente feliz" - le contestó Mai, y todos rieron. María siempre se había autodefinido así, y esto dio muuucho de sí para las bromas del grupo desde la época universitaria. - Qué, ¿no te has traído al pingüino esta vez?

Todos volvieron a reír. María tenía un peluche que, supongo que no os sorprenderá, era un pingüino, y el pobre tuvo que pasar de todo cada vez que alguien visitaba su cuarto.

- ¿Os acordáis del día que lo llenamos de purpurina? - rememora Miguel.

- ¡Aún sigue teniendo! - rió María.

A ver, paréntesis. Esto suena muy mal pero realmente no hubo tanta mala intención detrás... Solo una mala idea: llevar purpurina para el disfraz de Cenicienta de aquellos carnavales que, por cierto, también fue la última vez en la que a alguno de ellos se le ocurrió coser sin dedal... Un bote de purpurina mal cerrado volando por los aires y un pingüino brillante. Creo que os hacéis una idea de cómo fue la historia.

- Miraaaaaa, que ahora me río, pero ¡qué coraje me dio en su día!

- ¿Coraje? ¿¿¡¡Coraje!!?? ¿Desde cuándo hablas tú así?

- Ay, chico, ¡pues desde que me tuve que bajar a vivir al sur! Ya sabéis, jo, que se me pegan mucho las palabras...

- Bueeeeno, bueno, bueno, pero espero al menos que con tu presencia por aquellas tierras toda Andalucía sepa ya hablar euskera, ¿no? Quién te habría imaginado a ti viviendo fuera de Euskal Herria cuando aún no eras capaz de dar tu número de teléfono del tirón en castellano, ¡eh!

Carcajada general. Los problemas de María fuera del euskera en su día dieron para muchas risas y, al menos, para otro diccionario de la lengua.

Qué tiempos, qué tiempos aquellos...

Llegron a los postres y fue entonces cuando Aitor, que había estado más callado de lo normal hasta entonces, tomó la palabra.

- Chicos... He estado pensándolo y creo que debería contároslo...

Todos quedaron mudos.

- Hace un tiempo que no termino de encontrarme bien conmigo mismo y con mi vida. Lo que al principio parecían simples conflictos internos como todo el mundo tiene, han pasado a ser grandes inquietudes. Tengo la sensación de que la vida se me escapa y quiero aprovecharla, pero, a su vez... No sé, no sé explicarlo.
Había pensado en hacer un viaje. Una especie de búsqueda de sentido de todo esto. No sé, es que pienso que... ¿en serio hemos sido hechos solo para nacer, crecer, y morir? Universidad, trabajo, asentarnos en un sitio, boda, formar una familia... ¿Y ya? Tiene que haber algo más.

- Y... ¿qué vas a salir a buscar? -preguntó tímidamente Mireia.

- No sé... Quizá solo es una búsqueda de la búsqueda.

Todos quedaron pensativos. Parecía que Aitor iba en serio.

- ¿Y a dónde piensas ir?

- No lo sé, no lo sé... No sé nada, en realidad. Suena un poco kamikaze, pero solo sé que cualquier día cojo una mochila y me voy, ya iré encontrando la razón de seguir en el propio camino, supongo. Y espero. Pero venga, ¡alegrad esas caras de lechugos que lleváis, que tampoco se ha muerto nadie!

El ambiente en la sala había quedado un poco raro, aquella ocasión no merecía acabar con mala sensación.

- ¡Tienes razón! - dijo Pablo- Y como no hay buena fiesta que se precie y qué mejor motivo de celebración que esta amistad, os he preparado una playlist de nuestros mejores temazos... Así que... ¡a mover el esqueleto!

- ¡Dale al Play, Mai!

Y en ese momento, inundaron la sala todo tipo de "temazos" de hacía unos años. "Fanática sensual", el "serrucho" (que poco más y nos hacen una canción también con un serpentín) y, por supuesto, la canción que puso a toooodos a cantar para terminar con un "... y tras varios tequilas las nubes se van pero el sol no regresa..." Qué mítica, qué tiempos...

Pero todo lo que empieza acaba y aquella agradable comida también llegó a su fin. Esa noche, desde su casa en el pueblo, Ander estuvo pensando en lo que Aitor les había dicho. Parecía que su amigo no estaba pasando por un buen momento y quizá necesitara ayuda.  Además, estaba decidido a marchar. Y él, después de tanto tiempo, no podía dejarlo solo. Y es que en eso consiste al fin y al cabo la amistad, ¿no? Un silencioso compromiso que, si es necesario, nos puede llevar... Hasta el fin del mundo. El cinturón de Orion brillaba con más fuerza que nunca en el cielo y Ander tenía el presentimiento de que necesitaría la fuerza de aquel guerrero para la aventura que parecía tener por delante. Al fin del mundo."


Y esto es todo por este domingo, pero si os gusta la idea... ¡Seguiremos con nuestra historia!


"Los científicos dicen que estamos hechos de átomos pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias"
Eduardo Galeano

Fotografía: Iranzu López de Armentia Osés