sábado, 27 de mayo de 2017

Por fin. Llegó el día. 27 de mayo. ¡GOAZEN GLORIOSO!

Hoy no tocaba, lo sé, es sábado y además hace solo una semana desde la última publicación. Hoy no tocaba, no. Pero va a tocar, porque yo lo digo, porque yo lo siento. Y es que, hoy es un día especial. Y es tan especial porque… el Glorioso ha vuelto a las finales.

16 años han tenido que pasar para poder presenciar una de nuevo, pero… ¡por fin ha llegado el momento! 27 de mayo, taaan esperada fecha… 27 de mayo en Madrid. Aquí estamos. Pero, para llegar aquí, evidentemente, hemos pasado por muchos días atrás. Hoy os traigo una pequeña recopilación de lo que la creciente ilusión y nervios de estos últimos días han supuesto. Os traigo unas frasecillas de cómo se cuenta hacia atrás cuando se vive entre letras y albiazul. Porque hoy es el día, señoras y señores, y vamos a disfrutarlo.

¡A POR ELLOS!

07/05

“Hace 16 años, el cielo de Dortmund lloraba. El pequeño Deportivo Alavés, tras un recorrido admirable por todo Europa y una final de infarto, se volvía a casa cabizbajo y con las manos vacías. Sin embargo, se llevaba el corazón a rebosar cariño y una promesa eterna a Vitoria: Volveríamos a jugar una final. Volveríamos a ser grandes.

Ahora Vitoria tiene la vista puesta en el Madrid de un 27 de mayo en el que seguiremos escribiendo nuestra sufrida historia. Un calendario con una cuenta atrás de exactamente 20 días. Señalada fecha en la que trasladaremos el espíritu de Mendizorroza al Calderón para enseñarles por aquellas tierras cómo se vive una final tras sobrevivir a la tormenta. Cómo se baila bajo la lluvia. Jamás bajamos los brazos y nunca abandonamos. Fuimos 8.000 (¡e incluso 4.000!) en las noches más frías de invierno. Y aún así, siempre, siempre seguimos, al pie del cañón, creyendo firmemente que nuestro momento aún estaba por llegar.

Perdimos partidos contra equipos de los pueblos más pequeños e incluso estuvimos a punto de desaparecer pero, a pesar de todo, a pesar del negro del que se pintaba el futuro, jamás bajamos los brazos. Animamos más a cada gol encajado y apretamos más los dientes a cada punto perdido. Y fue así como después de bajar subimos, y seguimos subiendo porque nuestro único techo es una copa alzada sobre nuestras cabezas.

Quién sabe lo que nos depararán los 90 minutos que tanto ansiamos, pero, sea cual sea el resultado, tras el camino que llevamos a las espaldas, será una victoria.”

20/05

“Hace unos pocos días recordábamos la más agridulce de las páginas de la historia del Glorioso. Como cada año. Como cada 16 de mayo. Sin embargo, este 16º aniversario lo hacemos con otra chispa en los ojos. La de una ciudad entera ilusionada como hacía mucho tiempo que no lo estaba, con la vista puesta en el Madrid de un 27 en el que vibraremos como nunca y… como siempre. Como llevamos haciendo cada partido, cada semana y cada punto desde la más remota 2.B. Como llevamos dejándonos la garganta cuando todo parecía perdido y, sin embargo, nosotros jamás dimos por perdido.

“No tenemos miedo al fracaso porque nos hicimos fuertes en el infierno” nos recordaba I21 al empezar la temporada, y a mí no se me ocurre mejor frase para llevar por lema hasta el Calderón.

Superamos las peores tempestades y sobrevivimos a cada naufragio. Sufrimos demasiado para preocuparnos ahora de no disfrutar.

Así que Vitoria será Madrid este 27, y Madrid será Vitoria. Y en definitiva, todos seremos un equipo al que acompañaremos en la más bonita de las batallas. Y lo haremos bailando, y lo haremos cantando, y lo haremos sacando los dientes y dejando el corazón.

Nos vamos a Madrid. Nos vamos y es a por todas.”

22/05

La cuenta atrás se ha acelerado. Ya no para, ya no respira, ya no espera. La tan señalada como ansiada fecha llega ya, nos atrapa, nos coge, nos invade por dentro porque… ¡está ya encima!

Apenas unos días para la hora en la que las ruedas del tren destino Madrid empezarán a rugir y nada ya en los dos días siguientes dejará de hacerlo. Y rugirá Madrid, y rugirá el Calderón, y rugirá el alavesismo. Aunque en realidad… ¿cuándo ha dejado de hacerlo?

Hemos seguido jugando finales después de Dortmund también. Seguimos aferrándonos a la esperanza de un minuto 93 en Jaén, al sentimiento de Natxo por este equipo, y a la garra de Bordalás. Seguimos jugándonos permanencias y ascensos, y puntos por los que sufrimos más que por cualquier final. Porque cada página de esta historia fue importante. Y porque, fuera en las circunstancias que fuera, disfrutamos de cada línea que escribimos.

“Los grandes” podrán tener muchas copas en sus interminables vitrinas y sabrán jugar muchas finales, también ganar muchas copas; pero lo que no saben es que cuando se aprende a querer a un equipo en las malas, se sabe ya jugar en las buenas. Lo que no saben es que la unión de los momentos más difíciles es la que hace más bonitos los demás. Y que cuando uno ha disfrutado bailando bajo la lluvia, el arcoíris de después se ve más bonito que nunca. Lo que “los grandes” no saben es sentir a una afición aún más volcada a cada gol encajado, ni escucharla exprimirse todavía más las gargantas a cada punto perdido. Y es que ganarlo todo puede parecer muy bonito, pero cuando los silbidos sustituyen a la fiesta, un trocito del espíritu del fútbol muere. Y nosotros no tendremos más millones que nadie, pero espíritu e ilusión los tenemos muy pero que muy vivos.

Sufrimos las mayores desilusiones y los obstáculos más duros en el camino. Estuvimos al filo del abismo y, sin embargo, nos apoyamos los unos en los otros para recuperar el equilibrio y seguir remando hacia adelante. Pero sobre todo, jamás nos dimos por vencidos.

Y cuando todo parecía perdido, nosotros nos negamos a dejarnos perder por haberlo dado todo por perdido. Lo único que quisimos y pudimos perder, fue la cordura. Y es que… ¡estamos locos por ti, Glorioso! Y cuando nos dieron por muertos, decidimos que si habríamos de morir, sería matando. Y lo único que murió al final fueron las dudas y la desconfianza en este equipo. Y es que… ¡nosotros morimos por ti, Glorioso!

Lloramos. Estuvimos desesperados. Tuvimos miedo. Pero fue entonces cuando también aprendimos a apretar aún más dientes y a rugir más fuerte que nunca. Y ahora, que es cuando más miedo “deberíamos tener”, es cuando menos tenemos, porque sufrimos demasiado ya como para preocuparnos ahora de no disfrutar.

Pase lo que pase, GRACIAS. Por devolver la ilusión a esta ciudad. Por devolver a las finales a este equipo. Por no solo hacernos vibrar, sino vibrar también con nosotros. Desde Pellegrino y Manu hasta el último peón de este club. GRACIAS.

26/05

Qué relativo es el tiempo, eh… Qué lejano parecía este fin de semana aquel 8 de febrero en el que no nos creíamos que el pase a la final no fuera sueño sino realidad. Ojalá hubiera podido estar yo también en Mendi celebrándolo y disfrutándolo y, sin embargo, estaba lejos, en un bar a 262 km a punto de cerrar y sola. Muy sola.

Recuerdo la llamada de mi padre: Estarás contenta, ¿no? Y yo llorando, claro.” Aita, que nos vamos a Madrid, ¡eh! ¡Nos tenemos que ir!” Aquella noche me dormí con la promesa de que el día 27 de mayo estaríamos en el Calderón, disfrutando de la final que no pudimos ver juntos en Dortmund. Y a pesar de que siempre me seguirá restregando que él sí que estuvo allí, supongo que también recordará aquella final que, por fin, pudimos vivir juntos.

Llega ya, llega mañana. Se acerca tantísimo que incluso se puede tocar, incluso se puede sentir, incluso se pude notar. El corazón a mil por hora sobre las vías destino Madrid. Miles de recuerdos pasando por la mente de tantos y tantos partidos vividos con el Glorioso y la ilusión brillando en los ojos por el que está aún por vivir. 90 minutos de puro alavesismo representado en 19.000 gargantas que nunca fallan y, desde luego, tampoco lo harán mañana. Convertiremos el Calderón en nuestro infierno particular para el Barça, y en fiesta para los nuestros, como cada Liga y cada jornada. Y, lo más bonito de todo es que, pase lo que pase, será un gran partido. Y bailaremos, y saltaremos, y gritaremos y nos dejaremos absolutamente todo sea cual sea el resultado.

Cuesta, la verdad que es difícil de asimilar que esté ya tan aquí, tan encima, tan presente. Y cuesta aún más pensar que, sabiendo dónde estábamos hace poco, nos podamos ver hoy aquí. Me cuentan que Vitoria está preciosa. Me llegan fotos, me aparecen tuits y realmente sí veo que Vitoria está más bonita que nunca, a muerte con su equipo y rebosando ilusión por los 4 costados.

Se ve, se siente. Tenemos una oportunidad de oro no solo para disfrutar nosotros, sino para hacer disfrutar. Y es que el jugador número 12 de este equipo siempre es el que tiene los mejores pases y los goles más bonitos. Siempre es el que más lucha cada balón y el que más celebra cada victoria. También el que más apoya en la derrota. Camisetas a la maleta, bufandas a la muñeca y las pinturas preparadas para el duelo más duro y más bonito que a este 12 le va a tocar jugar. Y es que mañana, será su partido, y lo sabe. Estará a la altura de las expectativas, lo sé. O quizá, incluso, esté por encima de ellas. Vamos a enseñarle a todo un estadio quiénes somos. Vamos a callar el Calderón demostrando que nosotros también sabemos rugir entre los grandes.

Estamos a las órdenes del míster y confiamos. Y él lo que nos dijo fue que bailáramos así que… ¡BAILEMOS! ¡Y hagamos bailar Madrid! #1día 27/05 Por fin… ¡LLEGÓ EL DÍA! Que tiemble Madrid… ¡VAMOS, VAMOS GLORIOSO!

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