jueves, 27 de abril de 2017

"Gure hitzak erran berriz, erran." (B.Atxaga)

Escribir es todo un mundo. Y es todo un mundo porque se puede escribir de todo aquello que puedas imaginar. Incluso del mundo. Incluso de escribir. Se puede escribir en prosa, o se puede hacer en verso, se puede hablar de historias o se puede dejar un corazón roto en pedacitos sobre un folio. Se puede rimar o se puede remar, a contracorriente, superando el obstáculo que cada línea a veces supone. Se puede insistir, también desistir, y por supuesto, siempre existir.

“La relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal.” Octavio Paz

Escribir es un abismo. Una caída libre, un salto al vacío sin paracaídas en el que puede que alguien te acabe amortiguando la caída. O quizá no.

Escribir es esa sopa de letras que comías de pequeño en la que había días que ninguna palabra te cuadraba y otros, en cambio, encontrabas palabras en cada rincón del plato. Ahora en realidad te pasa igual, solo que esta vez las palabras no brotan de la sopa sino de las yemas de tus dedos, de tu mente o quizá, quién sabe, también del corazón.

Porque escribir en realidad es eso. Un corazón abierto, de par en par, invitando a entrar a todo aquel que se atreva a pasar cerca de allí. Un cuerpo sin coraza, un sueño sin envoltorio, un sentimiento sin condiciones.

“Escribir es siempre aceptar el riesgo de decirlo todo, incluso - y sobre todo- sin saberlo”
Carol Dunlop & Julio Cortázar

Escribir es un jardín. Un bosque de ramas entrecruzadas, de pensamientos entrelazados, a veces incluso contradictorios, puros siempre. Es un jardín en el que puedes encontrar las rosas más bonitas y los rincones más oscuros.

Escribir es… una forma de vida. Una necesidad de soltar, de sacar, de levitar. Una manera de gritar a los 4 vientos aquello que llevamos dentro, o a veces simplemente una obligación de reflexionar sobre cosas que jamás nos habíamos parado a pensar. Escribir en realidad es un rapto. Un atraco a mano armada por parte de la tan traviesa inspiración, una necesidad de atarse a una pluma y un folio y la obligación, sin otra alternativa, de dejarse llevar. “Manos abajo, ¡que esto es un atraco!”

“Cuando la inspiración te hable al oído, escribe un poema que la haga callar.” Benjamín Prado

Escribir es una tarta de cumpleaños (hablando de cumpleaños... ¡Felices 20 Elena!) con sorpresa dentro. Un camino con cambio de sentido. Una película con final inesperado o… una historia sin final. Es ese billete de ida con vuelta abierta que corres el riesgo de no utilizar jamás. Y que se quede la puerta abierta. O que nunca lo vuelvas a encontrar.

Escribir es… ser cada uno. Y por eso no es que haya cientos de formas de escribir, sino cientos de miles de millones, porque la sensibilidad, las preocupaciones, las alegrías, las convicciones y las luchas internas de cada uno siempre, siempre, tendrán matices… o mundos enteros de diferencias.

“Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado toda la poesía-. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.”
Octavio Paz

Escribir es sentir muchas cosas y no entender ninguna de ellas. Decir muchas frases y no encontrarle el sentido a ninguna. Visualizar muchas situaciones y no terminar de ver ninguna. Escribir es inspirar profundamente y espirar a continuación, sin miedo de expirar. Y a fin de cuentas, escribir es vivir sobre la punta de un boli... O bajo ella.

Escribir es la forma de no olvidar, jamás, lo que sentimos. El impedimento de ignorar nuestros latidos, la obligación de escuchar a nuestro corazón. Cerrar los ojos y dejarnos sentir, para tatuar cada palabra, para recalcar con tinta permanente cada curva de cada letra de cada hoja de cada escrito que vivimos. Escribir es un camino de migas de pan que Hansel va dejando caer. Es soltar y esperar a que alguien, al entender el mensaje silencioso que llevan, las recoja. Porque la parte más difícil de escribir es, siempre, transmitir. No importa hacia dónde, no importa hacia qué, no importa si es en sonrisa o en lágrima, siempre y cuando sea llegar. Despacito y con buena letra, que diría mi madre, por mucho que yo me empeñe en arrollar y enrollar, enrollarme, en vueltas y letras, y rimas, y yo qué sé, juegos quizá. De palabras, por supuesto.

“Gure hitzak erran berriz, erran, ez daitezela ahaztu, ez daitezela gal, elur gainean txori hanka arinek utzitako arrasto sail ederrak bezalaxe…”
Bernardo Atxaga

(Traducción aunque, lamentablemente, siempre se pierda significado... "Decir de nuevo nuestras palabras, decir, para que no se olviden, para que no se pierdan, como el precioso rastro que dejan sobre la nieve las ligeras patas de un pájaro")

jueves, 20 de abril de 2017

Pisando f... s... uerte.

¡Qué suerte volver a teneros aquí otro domingo más! Recordaréis, espero, que el último le dimos unas cuantas vueltas al amor, hasta que acabamos enamoradamente revueltos. Pues bien, hoy también nos queremos pero, queremos sobre todo, la suerte de querernos.

Maider quería suerte. Un domingo de y sobre suerte. Quizá por suerte. Y sorteando obstáculos... Somos los suertudos de estar aquí otra semana más. Porque... ¿Qué es la suerte? ¿QUÉ? Es acaso... ¿Un destino? ¿Es una casualidad? Quizá... ¿Cuatro hojas? ¿Una forma...? ¿... de vida? Una actitud, me dice Maider. Una consecuencia de lo que hacemos, un camino que nosotros mismos construimos. Me dice que no llega, que se crea. Que la creas tú. Lo lleva como lema de vida entintado en el tobillo para que cada paso que dé solo pueda ser en esa dirección. Lo lleva en los ojos y lo lleva dentro porque cree firmemente que su suerte, suya es. Un cóctel de un poquito de azar (que no debe superar la cucharadita) y sobre todo, nosotros mismos a grandes dosis.

Lo que me entra por la otra oreja es una versión bastante diferente de la suerte. Algo que necesitabas, me dicen. Esperado o inesperado, pero algo que necesitabas y, he aquí el matiz, que ocurre sin haber hecho nada para conseguirlo. Otros me dicen que es lo que utilizamos para definir las cosas a las que no les podemos dar explicación. ¿Y que me decís de la mala suerte? ¿Es mala suerte o ausencia de suerte?

¡Los hay incluso que me dan clasificaciones sobre distintos tipos de suerte! Suerte momentánea o... suerte en la vida. Que no te falte nada en ella, tener gente que te quiera... Que la buena suerte, efectivamente, se la forja uno, que el cariño se gana, que las personas solo se quedan cuando se cuidan, que toda búsqueda acaba teniendo su recompensa. Entonces... una recompensa, ¿quizá?

Eh, eh, pero esperad... Que aún queda la definición que más me ha gustado. "Haberte conocido". Aunque venga seguido de un "es broma", yo en el fondo sé que es la verdad, gracias. Nunca está de más que te lo recuerden. Yo en el fondo también os quiero.

De suerte a suerte y tiro porque me toca. Y dentro de todas estas reflexiones, ya no me atrevo a ser yo quien os diga qué demonios es la suerte, simplemente que... ¡últimamente me ponéis definiciones complicadas, eh! Pero, en cualquier caso, supongo que sea una actitud o un destino, es algo de lo que disfrutar. Es algo de lo que aprender y es algo que, queramos o no, nos acabará acompañando a cada paso que demos.

Yo no sé si tengo buena suerte o la tengo mala, si está sana o algo enferma, si es verde o quizá rosa. Que soy un poco torpe también os lo digo, y que tengo la suerte de caerme en el peor sitio pero, también por suerte, siempre unos amigos que, aunque después de un rato riéndose, me acabarán levantando. De la suerte os digo que no quiero que la mía cambie. Que quiero la suerte de teneros, para cada aventura, para cada viaje, para cada salto y para cada paso. La suerte de reír hasta llorar y de llorar hasta reír con la mejor de las compañías, siempre. Y es que sois vosotros mi verdadero amuleto y mi único trébol y es mi puño este que escribe cada palabra de la historia.

Bueno, vale, me voy a mojar. Creo que existe la suerte. Creo que es un poco de casualidad, algo quizá de destino y, por supuesto, unas cucharaditas de actitud. Creo que hay días en que se encuentra y días en que se nos cae del bolsillo, aunque solo en parte, porque hay otro trocito de ella que no tenemos sino que somos. Que somos por dentro. Y es que somos una pócima de buenos y malos, de pétalos y raíces, de hojas y de cuatros y de treses y de tréboles y de... de... De todo un poco, al fin y al cabo. De atar cabos. Y acabar construyendo la cuerda. De perder la cordura y, esperando tener buena suerte, salir a buscarla.

Suerte. ¿Azar? ¿O fortuna?

"Un pájaro posado en un árbol nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama sino en sus propias alas."

Y yo no sé si la suerte la escribe cada uno, pero sigo escribiendo cada semana, por mí, eso siempre, aunque últimamente sea para vosotros. Por vosotros empecé también una historia hace unas cuantas semanas y llega el momento de sumarle un nuevo capitulillo en el que, una vez más, me gustaría contar con vuestra ayuda. Pero esta vez vamos a cambiar un poco el juego, porque hoy, aunque quiero palabras, las quiero un poco diferentes. Quiero que cada uno de vosotros me dé un máximo de 3 palabras, que tendrán que ser, un sustantivo, un adjetivo y un verbo. ¡Y pronto os tendréis aquí en estas páginas de nuevo!

Suerte a todos para esta nueva semana. Cada día tenéis el reto de seguir construyéndola.

Gracias por la inspiración de esta semana, Maider, sigue pisando con suerte.

Fotografía: Maider Colinas

sábado, 8 de abril de 2017

Sobre la cuerda floja... Del amor.

Me resulta gracioso, y a la vez me gusta, cuando me pedís que escriba sobre un tema concreto. No siempre puedo hacerlo epicentro de la próxima publicación, pero os prometo que a todos los tengo en cuenta a la hora de escribir nuevos textos. A veces son palabras muy concretas, otras quizá peticiones sobre un tipo de texto y hay días en los que me sorprendéis con temas muy amplios, aunque he de deciros que, sin duda, el rey de los reyes es... "Escribe sobre mí." Pero bueno, en fin, que hasta el día que me dé por escribir biografías... Hoy nos vamos por otro camino.

"Entonces encontramos a alguien con quien desprendemos, con quien soltamos, con quien nos hacemos pedazos y eso no nos asusta.

Y encontramos a alguien a quien queremos de mil maneras y aprendemos de sus heridas, y acariciamos su pasado como si fuese nuestro. Al fin nos perdemos en unas manos, y los pies no se cansan de echar raíces. Y vivimos el hoy, sin ese miedo al mañana. Y sabemos que vendrán tormentas, y sabemos que nos visitará la incertidumbre, pero aprendemos a que el amor es así, como la vida misma; con altos y bajos para que no se nos olvide de dónde venimos y a dónde vamos.

Entonces te das cuenta de que de eso se trata el amor, de lecciones, de libertad, de aprender y enseñar. De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves, que te enseñe a mirar con otros ojos. "

Mariani Sierra


Que de eso se trata el amor nos dicen por aquí. Sí, Marifú, sí, ¡El AMOR! Por fin escribo sobre el amor, sobre cualquier amor, de cualquier forma, en cualquier palabra, pero sobre todo, con todo el cariño... Sobre el amor... Para ti. Si le preguntáis a Marifú que por qué quería ese tema os dirá que porque es bonito.

Y es bonito, sí, la verdad es que es bonito. También puede ser doloroso. Y es que el amor es ese arma de doble filo, que corta y sana, que pierde y salva. El amor puede ser alegre y a veces también triste, ser temporal o incondicional, puede ser grande, pequeño, cálido... Seguro que frío también. A distancia, o a centímetros. El amor puede ser de todos los colores y olores, de todas las formas, tipos y sabores posibles. Y es que el amor es único. En cada uno, en cada día... Único en todo su ser.

Hacia todo tipo de personas. Hacia familia, amigos, parejas, animales, quizá incluso elementos... ¡Hay tantísimas formas de querer! Esta parte es curiosa... Porque así como no habrá dos personas a las que quieras igual, tampoco las habrá que te quieran igual. Y esto no se trata de pocos ni de muchos, sino de cómo, de la curiosa manera en la que a cada uno nos late este pequeño. Pequeño que a veces duele pero que siempre, con el tiempo, acaba por sanar. 

Al amor todos lo conocemos bien y, sin embargo, cuánto cuesta definirlo, qué difícil a veces demostrarlo y, aunque suene paradójico, qué complicado a veces reconocerlo. ¿Pero no decíamos que todos lo conocíamos tan bien? A ver si no va a ser verdad... ¿Y vosotros? ¿Os atrevéis a ponerle palabras?

A mí el amor me gusta verlo como ese encogimiento de corazón. Complicado de imaginar y, sin embargo, no tan difícil de sentir. Esa sensación que a uno le da dentro, ese pedacito que se te cae del pecho al imaginar en perder aquello que quieres. Y es que el amor está también en cada lágrima que derramamos si nos falta, o en esa que se nos salta el momento en que este travieso consigue emocionarnos. El amor está en lo bonito de las cosas y en lo triste de las despedidas, está en cada rincón, en cada suspiro, cada roce. 

Porque este gran pequeño se puede dar en la simplicidad de una mirada y la complejidad de todo lo que supone un sentimiento. En la instantaneidad de un beso y la eternidad de toda una vida.

El amor es esa madre de los sentimientos que es capaz de producir todos los demás, y al que todos los demás pueden acabar llevando. Y es que no es grande ni pequeño, según Marifú es bonito, pero a fin de cuentas con que sea sincero, será suficiente.

No hay nada más bonito que querer, que andar sobre esa cuerda floja sin saber si uno caerá pero, sin embargo, encontrar la fuerza para lanzarse a esta aventura sin arnés. Mirar al sol con los ojos abiertos y sin gafas, gritar a los cuatro vientos y procurar no perder el horizonte de este atardecer, sin saber en qué momento caerá esta noche ni cuánto nos costará encontrar hoy la estrella polar.

"Ahora ya no sé si vas a poder leer esta carta, pero igual siento como una necesidad de decirte que yo contigo he sido más feliz de lo que en los libros dice que se puede."

Eduardo Galeano

domingo, 5 de marzo de 2017

"Un pajarito me contó que estamos hechos de historias" (E.Galeano)

Bueno pueeeees como lo prometido es deuda, este domingo... ¡tenemos historia! He metido todas las palabras recibidas, cosa que no ha sido siempre fácil pero sí divertido, así que espero que lo disfrutéis mucho porque si os gusta... ¡Repetiremos!
He marcado las palabras recibidas en negro para que veáis un poco el proceso... ¡Feliz domingo!

"La vida, la vida misma. Tan simple a veces y tan complicada otras. Tan divertida y tan triste, tan risueña y tan melancólica, tan improvisada y tan, al fin y al cabo, única. Serendipia. Nadie la buscó y, sin embargo, todos nos encontramos con ella. Con la vida. Un tesoro llegado “a traición”, compuesto de tantos y tantos momentos compartidos y sin compartir. Un viaje que siempre acaba terminando pero que tanto es capaz de darnos hasta entonces. Hoy, este domingo, os propongo un viaje también, hacia y por la vida de un personajillo al que acompañaremos en su propia aventura. ¿Vienes?

En realidad, os va a sonar raro, pero todo empieza en una cazuela de marmitako. Ander estaba cocinando para la comida que tendrían aquel día en la sociedad. “Ay, ¿dónde narices habré dejado el aguacate para la ensalada? ¡No lo encuentro por ninguna parte! Bueno, no importa, ya aparecerá. ¡Hoy no es día de preocupaciones sino de alegría!” Y es que… era día de reencuentro. Qué bonito era ver cómo lo que empezó en su día en una residencia de estudiantes, seguía en pie. Tantas plazoletas entre kalimotxo y canciones, aquellas noches de chupitos, las cenas y los paseos no habían caído en el olvido y, a estas alturas, tenía la certeza de que no lo harían jamás. “Bueno, venga, hay que darse prisa… ¡que llegarán enseguida!” Termino con las albóndigas y... ¡listo! ¡Al menos hoy salimos del "monomenú" del kebab!

(Ding dong, ding dong) ¡Suena el timbre! ¡Que están ya aquí! ¡Qué emoción! Y en cuanto Ander abrió la puerta, saludos, besos y abrazos con los primeros en llegar. La hora de comer se acercaba y, poco a poco, el comedor se llena de gente. ¡Empieza lo bueno! La comida fue de lo más entretenida, y entre grandes anécdotas y recuerdos, también llegan nuevas historias sobre la vida de cada uno de ellos. Pablo estaba metido en un pentágono amoroso pero, como siempre, se negaba verse en una relación cerrada. Ay, está claro que hay cosas que nunca cambian… Miguel se había convertido en un empresario de éxito en muy pocos años y Ander sintió una gran admiración por su amigo. María tuvo que dejar su querida tierra y coger una nueva vida destino Sevilla. De Aitor hacía tiempo que no sabía y Mai... En fin, Mai sigue igual que siempre.

- Oye, por cierto, ¿tienes por ahí algún enchufe? Es que me estoy quedando sin batería y la necesitaré más tarde para ver las últimas tendencias de moda. Ya sabes, hay que ir a la última siempre… - dijo Maitxu, la guapa de turno. Esta también sigue igual… divina siempre.

- Pero qué pasa contigo, ¿que te sobra el direno o qué? - le vaciló María, dejando asomar su pequeña dislexia - dinero, quería decir - se autocorrigió riendo.

- Ya está aquí, la "disléxicamente feliz" - le contestó Mai, y todos rieron. María siempre se había autodefinido así, y esto dio muuucho de sí para las bromas del grupo desde la época universitaria. - Qué, ¿no te has traído al pingüino esta vez?

Todos volvieron a reír. María tenía un peluche que, supongo que no os sorprenderá, era un pingüino, y el pobre tuvo que pasar de todo cada vez que alguien visitaba su cuarto.

- ¿Os acordáis del día que lo llenamos de purpurina? - rememora Miguel.

- ¡Aún sigue teniendo! - rió María.

A ver, paréntesis. Esto suena muy mal pero realmente no hubo tanta mala intención detrás... Solo una mala idea: llevar purpurina para el disfraz de Cenicienta de aquellos carnavales que, por cierto, también fue la última vez en la que a alguno de ellos se le ocurrió coser sin dedal... Un bote de purpurina mal cerrado volando por los aires y un pingüino brillante. Creo que os hacéis una idea de cómo fue la historia.

- Miraaaaaa, que ahora me río, pero ¡qué coraje me dio en su día!

- ¿Coraje? ¿¿¡¡Coraje!!?? ¿Desde cuándo hablas tú así?

- Ay, chico, ¡pues desde que me tuve que bajar a vivir al sur! Ya sabéis, jo, que se me pegan mucho las palabras...

- Bueeeeno, bueno, bueno, pero espero al menos que con tu presencia por aquellas tierras toda Andalucía sepa ya hablar euskera, ¿no? Quién te habría imaginado a ti viviendo fuera de Euskal Herria cuando aún no eras capaz de dar tu número de teléfono del tirón en castellano, ¡eh!

Carcajada general. Los problemas de María fuera del euskera en su día dieron para muchas risas y, al menos, para otro diccionario de la lengua.

Qué tiempos, qué tiempos aquellos...

Llegron a los postres y fue entonces cuando Aitor, que había estado más callado de lo normal hasta entonces, tomó la palabra.

- Chicos... He estado pensándolo y creo que debería contároslo...

Todos quedaron mudos.

- Hace un tiempo que no termino de encontrarme bien conmigo mismo y con mi vida. Lo que al principio parecían simples conflictos internos como todo el mundo tiene, han pasado a ser grandes inquietudes. Tengo la sensación de que la vida se me escapa y quiero aprovecharla, pero, a su vez... No sé, no sé explicarlo.
Había pensado en hacer un viaje. Una especie de búsqueda de sentido de todo esto. No sé, es que pienso que... ¿en serio hemos sido hechos solo para nacer, crecer, y morir? Universidad, trabajo, asentarnos en un sitio, boda, formar una familia... ¿Y ya? Tiene que haber algo más.

- Y... ¿qué vas a salir a buscar? -preguntó tímidamente Mireia.

- No sé... Quizá solo es una búsqueda de la búsqueda.

Todos quedaron pensativos. Parecía que Aitor iba en serio.

- ¿Y a dónde piensas ir?

- No lo sé, no lo sé... No sé nada, en realidad. Suena un poco kamikaze, pero solo sé que cualquier día cojo una mochila y me voy, ya iré encontrando la razón de seguir en el propio camino, supongo. Y espero. Pero venga, ¡alegrad esas caras de lechugos que lleváis, que tampoco se ha muerto nadie!

El ambiente en la sala había quedado un poco raro, aquella ocasión no merecía acabar con mala sensación.

- ¡Tienes razón! - dijo Pablo- Y como no hay buena fiesta que se precie y qué mejor motivo de celebración que esta amistad, os he preparado una playlist de nuestros mejores temazos... Así que... ¡a mover el esqueleto!

- ¡Dale al Play, Mai!

Y en ese momento, inundaron la sala todo tipo de "temazos" de hacía unos años. "Fanática sensual", el "serrucho" (que poco más y nos hacen una canción también con un serpentín) y, por supuesto, la canción que puso a toooodos a cantar para terminar con un "... y tras varios tequilas las nubes se van pero el sol no regresa..." Qué mítica, qué tiempos...

Pero todo lo que empieza acaba y aquella agradable comida también llegó a su fin. Esa noche, desde su casa en el pueblo, Ander estuvo pensando en lo que Aitor les había dicho. Parecía que su amigo no estaba pasando por un buen momento y quizá necesitara ayuda.  Además, estaba decidido a marchar. Y él, después de tanto tiempo, no podía dejarlo solo. Y es que en eso consiste al fin y al cabo la amistad, ¿no? Un silencioso compromiso que, si es necesario, nos puede llevar... Hasta el fin del mundo. El cinturón de Orion brillaba con más fuerza que nunca en el cielo y Ander tenía el presentimiento de que necesitaría la fuerza de aquel guerrero para la aventura que parecía tener por delante. Al fin del mundo."


Y esto es todo por este domingo, pero si os gusta la idea... ¡Seguiremos con nuestra historia!


"Los científicos dicen que estamos hechos de átomos pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias"
Eduardo Galeano

Fotografía: Iranzu López de Armentia Osés

domingo, 26 de febrero de 2017

Peligroso carnaval diario.

"Los pintores de Vitoria, han regresado, ya de pintaaaar..."

¡Empieza el carnaval! Renfe da la bienvenida al ritmo, la alegría, los colores y los bailes que acompañarán a Vitoria los próximos días. Este año, hasta el sol acompaña, brillando allá arriba e invitando a todo el mundo a salir y mover el esqueleto. Vitoria se llena de disfraces y disfrazados y... Eh, eh, eh, espera. Para el carro, que hoy nos bajamos aquí a hacer la debida reflexión de cada domingo.

Disfraces. ¿Qué implica un disfraz? Un disfraz es... Es vestirse de alguien que no eres. Aparentar, aparentar y aparentar. Adornar con quién sabe qué la personalidad de cada uno. Aparentar. Parecer. Hacer que se vean cosas que realmente no son. Pero ojo porque esta vez... No hablo solo del famoso carnaval. Vivimos disfrazados taaaantos y tantos días. Sonrisa perfecta para fuera y la mierda para dentro, que no se vea, que no salga. "Sí, sí, todo va bien. Todo es perfecto y, por supuesto, soy feliz." Vivimos disfrazados de sueños cumplidos aunque fueran sueños frustrados, felicidad absoluta y continua, .... y, ante todo, emociones no expresadas. Vivimos escondidos de la lágrima para que no piensen que estamos tristes, huimos del miedo para que no nos vean débiles y nos callamos el enfado porque siempre será mejor quedar bien que quedar real. Aparentamos, aparentamos y aparentamos, postureo por aquí, fantasmeo por allá, fotito con sonrisa y para adelante. Y por dentro, ¿qué? Bien. Sí, bien jodidos. Vivimos plastificados de un constante bienestar que, no nos engañemos, nadie alcanza. Al menos no constante. Así que... Llorad. Si duele, llorad a cara descubierta y, ante todo, no os riáis de quien lo haga. Y temed. Tened miedos y afrontadlos, aceptándolos siempre antes de combatirlos. Sed sinceros también. Las cosas claras y que siga corriendo el agua, y que siga fluyendo el río.

Disfrazaos, pero solo bajo una tela. No os cubráis de falsas emociones sino de divertidas imitaciones pero... Nunca dejéis de ser vuestra propia versión de cada día. Así que este finde espero que, si así lo habéis querido, hayáis bailado, hayáis saludado, hayáis repartido, hayáis recibido. Música, color y baile. Caramelos quizá o... Simplemente hayáis un fin de semana más, porque para gustos, una vez más, están los colores. Los que hemos vestido estos días. Y a brillar (nunca mejor dicho en mi caso jeje) en telas lo que siempre deberíais brillar por dentro... Y por fuera.

"Y con el tiempo entendí que si de verdad se siente, ¿para qué esconderlo? Lo peligroso sería fingir que nunca estuvo allí."

Christopher Climaco.

Por cierto, hoy también venía a hablaros un poquito, aprovechando que tengo media vida de obras, de cambiar de aires. De salir de nuestra zona de confort. Y es que...

"Todos tenemos una zona de confort. Un lugar donde nos sentimos cómodos. Quizá ni siquiera un lugar sino unas personas y, por qué no, un estilo de escribir, que probablemente sea también favorito. Una forma, al fin y al cabo, en la que las palabras salen solas y te inundan, y te invaden, y te... Te... No sé, te atrapan.

Sé que, en el fondo, a algunos os gusta mi parte moña (que, creedme, es bastante extensa) pero, por algunas de esas opiniones que me llegan de muchos de vosotros, sé que también queréis verme un poquito fuera de ese mítico rollo. (Para los que os guste, tranquilos, porque tampoco lo abandonaré.)

Carlos lleva meses pidiéndome una historia. Y yo quería que me dierais vosotros un empujoncito y me ayudarais a salir por un ratito de esa zona de confort. Así queeeee, se me ocurrió que quizá podíamos hacer una historia entre todos; vosotros me dais las palabras y yo le intento poner las frases. Quiero palabras sueltas, de cualquier cosa,  prometo meterlas todas en un texto y, aún si no queda bien, al menos haber pasado un ratito divertido. Comentarios en el blog o en redes sociales donde tengáis el link, WhatsApp, privados... Cualquier sitio donde sepáis que os leo. Y bailemos, bailemos con las letras una vez más."

P.D. Por muchos más carnavales y reencuentros de su mano. Por muchas más risas. Sois vosotras la risa, el baile y el color. Gracias una vez más.

Fotografía: Una señora aleatoria, como todo con ellas.

domingo, 12 de febrero de 2017

Echar de menos... Para nunca echar de más.

Enero empezó. Y así como empezó... También terminó. Acabaron las interminables tardes de biblioteca, aunque también volverán, pero todo a su debido tiempo porque ahora es momento de disfrutar, de volver a casa, de reencuentros. Y así volvimos a Vitoria y revolvimos en recuerdos y en presente, puede que en futuro quizá también.

Nos comemos los kilómetros una vez más porque nos negamos a que los kilómetros se nos coman a nosotros. Pero en realidad... ¿Qué es eso? ¿Qué es la distancia? Y esto me acaba llevando a un pequeño texto en el que me perdí en algún punto del camino como siempre. Vuelta(s) a los kilómetros de nuevo:

"La distancia.

Una vez más.

Tema de conversación por enésima vez en este blog, y en mis escritos durante todos estos meses desde aquel primer 17 de septiembre de 2015 del que ya hemos hablado alguna que otra vez .

Distancia. "Espacio o intervalo de lugar o de tiempo que media entre dos cosas o sucesos" dice la RAE. Demasiado simple para mí, quizá. Demasiado técnico, le falta alma.

Veamos qué dice Google. Distancia. "Distancias de Zaragoza a otras ciudades". Bueno, parece que al menos algo nos acercamos.

Distancia. Nostalgia. Echar de menos. Lágrimas. Vacío. Impotencia. Fuera de lugar.

Distancia. Independencia. Reencuentros. Apoyo. Calor. Cariño. Aprender.

¿Que qué es la distancia?

La distancia es...

Novedad. Nuevas experiencias, nuevas personas, nuevos sueños y nueva vida. Es construir una nueva vida paso a paso, letra a letra. Pensar que no serás capaz de hacerlo al principio. Y acabar sabiendo que de lo que no serías capaz ahora es de dejar esa nueva vida atrás. Es aprender a andar de nuevo. Romper con todo lo que era hasta ahora. Que ir a clase sea otra cosa, que incluso salir de fiesta también sea diferente y empezar a perderte en calles que tampoco visten ya las mismas baldosas.

La distancia es...

Querer dejarlo todo. Pensar solo en volver, en mandar a tomar viento todo lo que esté lejos de casa, que tú aquello lo dejas. Que tu lugar está en tu casa, que no tienes por qué estar fuera de él. Que nada tiene sentido si no te sientes tú, que nada tiene lógica si no encuentras tu sitio. Paciencia. Hasta que lo encuentras.

La distancia es...

Nostalgia. Vivir la misma historia en cada esquina de tu ciudad. Recorrer el camino que hacía unos meses era indispensable a diario y ahora te parece que incluso luce distinto. Viejos conocidos... que se encuentran después de mucho tiempo. Esa sensación agridulce cada domingo en la estación.

La distancia es...

La gente que dejas. La distancia es aprender a ser ese miembro que ya no está tantas y tantas veces, pero que en realidad nunca falla. La distancia es aprender que ya no serás parte de todas las anécdotas que recuerde tu cuadrilla cualquier tarde. Y sin embargo, imaginarte cada situación según la van narrando, tal y como ocurrió porque a estas alturas, ya las conoces demasiado. La distancia es aprender que ya no eres el abrazo siempre que hagas falta. Que no puedes arreglarlo todo con un "en 10 minutos donde siempre" porque esta vez con 10 minutos... No basta. Pero que, sea como sea, siempre estarás allí. Que una llamada de teléfono nunca será lo mismo, pero el cariño al fin y al cabo puede romper todas las definiciones de la Real Academia en 1000 pedazos y llegar al otro lado de esta de recta de 300. Poder ser el mayor apoyo sin estar y desde luego, que sean tu mayor apoyo sin que estén. Esta es una parte complicada, lo sé. A mí me ha costado asumirla. Pero así es, señores y señoras, ya no estás. Al menos no de la misma forma de siempre, porque siempre... siempre acaba cambiando.

La distancia es...

Ser el plato que falta en la mesa. El trozo de tarta sobrante en un cumpleaños. La no visita a tus abuelos. La distancia es ser el hijo, el hermano, el nieto, el primo... que de vez en cuando aparece, pero al que has perdido la costumbre de poner cubiertos para la cena. La felicitación a distancia. Y el tirón de orejas que nunca llegará o que, de hacerlo, será con retraso.

La distancia es...

La distancia es un viernes de vuelta. Y un domingo de marcha. Un tren. Un bus. Un coche. Ruedas, que te alejan. O te acercan, nunca lo sabrás.

Porque resulta que la distancia también es otra vida al otro lado de esos 300. Y es que, si faltas en algunas cosas, es porque estás en otras. La distancia es buscar el apoyo también en otros brazos, el cariño en una nueva pequeña familia que fuimos formando poco a poco. Ser un plato más en la mesa. Y una visita más, una fiesta más, una lágrima y una sonrisa más. Y es que lo sé, dejamos mucho atrás, pero también ganamos mucho por delante.

Y al final, la distancia es aprender, que no estarás físicamente en tantas y tantas ocasiones, pero que tampoco faltarás jamás.

Es echar de menos... Para nunca echar de más."

"Give the ones you love wings to fly, roots to come back, and reasons to stay"
("Dáles a aquellos que quieres alas para volar, raíces para volver y razones para quedarse")

Dalai Lama

¡Feliz domingo de kilómetros de vuelta a todos!

Fotografía: Liam McDonnell ( @LiamODD / Lmview.tumblr.com )

martes, 10 de enero de 2017

Apuntes de más y tiempo de menos.

Navidad, Navidad, dulce Navidad. Navidades que tanto tiempo de estudio prometen siempre y nunca acaban por cumplir del todo. 2 semanas que nos quieren parecer mucho pero que siempre terminan, y siempre, además, con apuntes de más y tiempo de menos. El domingo pasado, por mucho que no quisiéramos, llegó para todos nosotros. Llegó el domingo y con él maletas para aquí y para allí, besos, abrazos; despidámonos que nos vamos. De nuevo a Zaragoza y por delante un mes que se antoja complicado. En casa esto también lo saben bien y así es que partimos con algún trocito de turrón y unos cuantos tuppers de más, muchas palabras de ánimo y ese apoyo que es capaz incluso de traspasar el cristal que suponen los kilómetros, para llegar a una ciudad sacudida por el cierzo, y ellos con el único objetivo de sacudirme a mí los miedos. Miedo, sí. Todos hemos tenido miedo antes de un examen y todos lo volveremos a pasar. Ni qué decir cuando tenemos por delante un mes lleno de estos particulares personajillos, que vendrán a sacar tanto lo mejor como lo peor de nosotros mismos. Miedo, sí. Y estrés, y ansiedad, desesperación, dudas, frustración, y una infinita lista de sentimientos negativos que estoy segura de que saldría si hiciéramos una lluvia de ideas.

Hemos tenido días mejores, lo sé, pero es lo que toca y es lo que llega y, como siempre se ha dicho, al mal tiempo buena cara. Bufandas al cuello, y hagamos frente a este frío enero. Enfundaos esas manos que tanto vais a necesitar en unos buenos guantes e impedid que vuestras ideas se escapen gorro en cabeza y barbilla en alto. Mirada al frente y adelante, lancémonos a hacerle frente a este frío fronte. Sí, lo sé, el viento pega fuerte e intenta llevarse por delante todo tipo de ropa de abrigo en la que nos hemos envuelto; nadie dijo que fuera a ser fácil. Caeréis, caeré, caeremos en la más absoluta desesperación alguna tarde entre apuntes, lo sé. Os saturaréis, me saturaré, nos saturaremos de información que no deja de entrar en nuestra cabeza y no parece tener mucha intención de quedarse allí esta tarde. Nos dará el bajón algún día y en ese momento en el que estemos a punto de darlo todo por perdido, en ese justo momento, llegará alguien a tiempo para sacarnos del pozo y hacernos reflotar. Llegará alguien que, con un abrazo, nos convenza de que aún no es hora de hacer la maleta (y no miro a nadie), que aquí no se baja uno del burro sin haberle dado una oportunidad antes. Pero no una oportunidad a medias tintas, no señores, vamos a preparar fuerte el puño para dar el golpe sobre la mesa. No os garantizo que vaya a salir bien (ojalá pudiera hacerlo) pero al menos sabremos que si vamos a morir, moriremos matando. Básicamente, vengo a deciros que aquí no se rinde nadie, que deeentro libros, apuntes, presentaciones, ordenadores, subrayadores, post-its... y a por ello. Tened días malos, tenedlos si los necesitáis, porque es imposible ser siempre un 100%  pero vivir a ese 100% a veces también implica caer, sufrir, estar a punto de abandonar y... acabar por no hacerlo. Las emociones son reales, y este mes es, nada menos, que un auténtico cóctel de emociones. Vividlas como tal, también las necesitaréis.

"Es absolutamente necesario suicidarse cada cierto tiempo. Huir de uno mismo, perderse, levitar, ayunar, sentir el cuerpo vacío, agotado, dolorido. Mudar de piel, beber, vomitar, tocar fondo, follar con desesperación y luego no recordar nada. Estar ausente de todo. Para después, aferrarse a la vida. Reencontrarse. Vestir colores pastel, andar a paso ligero y sonreír a los vecinos cuando te saludan en la escalera. - ¿Qué tal estás, preciosa? - Jodidamente bien, gracias."
Ana Elena Pena, Sangre en las rodillas.

Últimamente estamos mordiendo mucho, ¿no creéis? Fuerte, cada domingo. Y en el día de hoy no íbamos a ser menos, así que mordamos, fuerte, apretemos los dientes, enseñémolos sin miedo y adelante, toca morder este enero cada día de la semana, cada folio y cada examen. Comámonos todas y cada una de las respuestas de ese maldito tipo test y hagamos que no nos resten puntos sino inseguridades. Vayamos a por todas y que sea lo que tenga que ser. Pero sobre todo. Recordadadlo. Recordad que rendiros ni siquiera es la última de las opciones hasta que la décima final esté dicha.

Seguro que, en esta situación, mi ama saldría con un "adelante mis valientes, ¡que son pocos y cobardes!". Y bueno, yo pocos no los veo, y digamos que muy cobardes tampoco me parecen, con esos ojos desafiantes y esos cantos afilados como dientes, pero hagamos que sean ellos los que salgan despavoridos y temblando de terror. Café, chocolate, patatas, chicles (ay, chicles...) para acabar con unos kilos de más y algunas neuronas de menos, unas ojeras de más y unos sueños de menos, pero ojo, solo en horas dormidas, porque nuestros sueños y objetivos en esta vida siguen muy en pie. De vivirla, hablo.

"Desde niño frotando lámpara tras lámpara sin darte cuenta de que el genio eres tú."
David Testal

Saquemos, pues, ese genio que llevamos dentro y demostremos de qué pasta estamos hechos. Yo también caeré, tranquilos. Y para los momentos de bajón, una llamada a casa quizá, unas palabras amigas tal vez, un poco de cariño seguro, que pronto nos acabarán sacando de nuevo y subiremos poco a poco hasta que, desde el palo mayor, viento en popa y a toda vela podamos cantar un "¡tierra a la vista!" que ponga punto y final a la odisea. Febrero, te esperamos con ansia.

No os robo más de ese tiempo que tan preciado es ahora. Mucha suerte a todos y... ¡A POR ELLOS! Yes we can! Nos vemos en dos semanitas por estas páginas y todas las tardes por la biblioteca.

"Sueña. Sueña con lo que quieres, con lo que tienes y con lo que no. Sueña dormida o despierta, sin medida y sin miedo. Sueña como si tu sueño fuera verdad, y suéñate a ti misma en ese sueño. Sueña como si tu sueño fuera realidad, porque la realidad se teje de sueños."
Brando.

Fotografía: Iranzu López de Armentia Osés