¡Bienvenidos! Me llamo Leire. Quiso el destino que naciera y creciera en mi pequeña Vitoria-Gasteiz. Hace ya algunos años, un sueño y una vocación me llevarían a coger las maletas y empezar a perderme por las calles de Zaragoza. 262 son los kilómetros que separan estas dos ciudades, tan queridas e importantes para mí. Esta es mi historia. Todos mis pensamientos mientras recorría los 262 una y otra vez, la forma de expresar cómo siento todo, a flor de piel. Disfrutadlo.
viernes, 18 de noviembre de 2016
Siempre fui. Siempre soy.
sábado, 5 de noviembre de 2016
8 manos, 8 ojos, 4 sonrisas y 4 corazones.
"Estúpido es creer que el regalo está dentro del paquete; siempre, siempre, siempre son las manos que lo entregan."
Pero en realidad hoy no vengo a hablaros de regalos. O al menos no de regalos físicos, no de los que se entregan en paquetes. Hoy vengo más bien a hablaros de esas manos. De aquellas que se llenaron de toda la paciencia del mundo en tantas tardes en el patio de la ikastola; de todo el cariño del universo en cada abrazo; de toda la magia del planeta en cada comida; de toda la imaginación de la galaxia en cada historia. Hoy vengo a hablaros de unas manos que fueron, seguro, la primera de las visitas un 2 de julio en Txagorritxu, y que acudieron, puntuales, a cada una de las citas con sus nietas durante estos 19 años. No sé bien cómo de perdidos estaríais hasta ahora, pero me acabáis de pillar.
Hoy vengo a hablaros de 8 manos, 8 ojos, 4 sonrisas y 4 corazones. Y no, no es un temible monstruo precisamente...
Hoy vengo a hablaros de mis 4 abuelos, que son los 4 mayores tesoros que tengo, y por supuesto, siempre... El mejor regalo.
Ellos han sido durante estos 19 años los cuentos más tiernos y las anécdotas más divertidas. Su casa ha sido siempre la cama donde mejor se dormía y el lugar donde más rápido pasaban las horas. Su mano ha sido siempre la primera que ha estado tendida, antes incluso de llegar a pedirla. El apoyo que siempre estuvo en los momentos difíciles y los primeros en alegrarse con cada logro.
Ellos han sido tardes y tardes jugando, y escuchando, y aguantándonos con el mayor de los cariños por bandera. La más bonita de las ilusiones en cada encuentro, la mejor de las compañías durante cada pequeño o largo rato.
4 polos opuestos, 4 personalidades tan diferentes que, cada uno a su manera, consiguieron un mismo resultado: un amor incondicional por todos sus nietos.
Y mientras unos pasaban calor, los otros te subían la cremallera de la txamarra (me perdonaréis la palabra) hasta que, si tenías la suerte de que no te pillara la barbilla, la pobre cremallera acababa haciendo esfuerzos para no salirse de su sitio. Y mientras unos cantaban, los otros callaban. Con unos aprendías a saltar a la soga. Y los otros te veían quitarle los ruedines a la bici. Unos te llevaban a celebrar goles (o, no bueno, lo que se pudiera...) las tardes de domingo en Mendi y los otros a llenar la cesta de setas y descubrir los rincones que esconden los Pirineos.
Los paripés cada Navidad para que todo resultara tan real que a día de hoy aún sigo creyendo en esa magia. En la de la gente que te quiere, digo. Y es que hoy miro atrás y os veo. Y me veo a mí cada vez menos pequeña y cada día más afortunada, creciendo de la mano de unas personas que nunca dudaron en sacrificar su tiempo, regalarnos su paciencia y contagiarnos su ilusión.
Hay cosas que se ven, hay cosas que se saben, hay cosas que se sienten. La forma en que te cuidan, la forma en que te miran, la forma en que te quieren. Hay cosas que se transmiten y, aún sin palabras, llegan. Un sinfín de recuerdos de todos los colores que me remueven tanto por dentro que me cuesta hasta describir, mucho que aprendimos de ellos y una infinidad de momentos compartidos.
Empezamos a crecer, y seguimos creciendo, y más, y más. Dejamos de necesitar alguien que nos vigilara, y empezamos a necesitar más tiempo para estudiar, y para hacer también otros planes. Las visitas empezaron a ser algo menos frecuentes pero incluso más apreciadas, porque sieeempre, siempre seréis la mejor de las compañías.
Aprendimos a delinquir en paseos por la cocina bajo las mejores instrucciones para hacer desaparecer el montón que estaba siendo preparado y también a disimular cuántas pastas de más nos habían dejado coger los abuelos; pero sobre todo, aprendimos a ser queridas... Y a querer.
Y es que no importa si estoy en Vitoria o en Pamplona, en Zaragoza o en cualquier parte del mundo, que Ricitos de Oro y la ardillita siempre me acompañarán de la mano de la imaginación de la abuela Isabel, con una bufanda hecha por la abuela Mariafer en una casetita construida por el abuelo José Antonio. ¿Y el abuelo Dani? Probablemente esté castigado en el pasillo haciéndole compañía a Gorrotxategi.
Para la mayoría de fieles lectores de estas páginas, probablemente se trate de un texto a medio entender, aunque seguro que os trae vuestros propios recuerdos, pero sé que quienes me interesa que de verdad lo entiendan, lo han hecho a la perfección.
P.D. Zaragoza este fin de semana ha tenido más aire de estar en casa que nunca, y aunque de allá os hayáis traído también la lluvia, a mí me ha llegado más el calor del cariño, que ese nunca falta.
Pero sobre todo, por todo, por estos años... GRACIAS, de todo corazón.
MAITE ZAITUZTET.
sábado, 22 de octubre de 2016
(Casi) cada domingo.
"El tiempo no pasa, nos pasa."
El tiempo. Qué relativo es el tiempo. Cómo le da por correr a veces y no quiere avanzar otras. ¡Qué bipolar es! Que ahora quiere seguir y después no, que ahora te quiere aquí, con él, y enseguida te va a abandonar y va a empezar a volar y a volar, que correrá en agujas hasta que lo pierdas de vista.
No sé si es casualidad o no, pero siempre coincide que cuando uno está a gusto, es el tiempo el primero en irse, como si lo hiciera por no molestar. Y entonces sí que lo pierdes, pierdes la noción total y completa del tiempo, y a veces incluso del espacio, y te centras en el momento, en el ahora. Que en el fondo también es tiempo, pero de otra manera.
Decía mi ama siempre que "el tiempo es oro, y el que lo pierde es un bobo". El tiempo no vuelve. Tienes una única oportunidad de vivir este segundo, que jamás se repetirá. Y es que si volviera... ¡no haríamos más que vivir lo mismo una y otra vez! El tiempo se va, y se va para no volver, pero eso es lo bonito de la vida, que cada segundo tendrás una nueva oportunidad de seguir, precisamente, viviendo. De seguir cambiando, de seguir sintiendo, de seguir siendo. No podrás volver a estar en los segundos pasados, porque pasados están, así como no podrás cambiar lo ocurrido en dichos segundos porque el pasado... pasado es. Tampoco tengas prisa por vivir, no es ese el tema. No es cuestión de estar obsesionado con el tiempo que está continuamente pasando, sino de disfrutar la vida. Se trata de vivir, porque siempre habrá (tiempo) para una risa, una tontería y una lágrima por mucho que uno viva entre apuntes. Que sí, que rutina tenemos todos, pero siempre hay una forma de sonreírle a esta. Una pequeña forma. Seguro.
"Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento... en que con placer, felizmente arribes a bahías nunca vistas... Ten siempre a Ítaca en la memoria. Llegar ahí es tu meta... Mas no apresures el viaje. Mejor que se extienda largos años; y en tu vejez arribes a la isla con cuanto hayas ganado en el camino, sin esperar que Itaca te enriquezca. Itaca te regaló un hermoso viaje. Sin ella el camino no hubieras aprendido..."
La Odisea, Homero.
Entonces a ver, ¿en qué quedamos? ¿En correr con el tiempo o en mirarlo pasar? ¿En salir a perseguirlo o quedarse quieto mientras este se va? No lo sé, no soy yo quién tiene las respuestas a la vida. En vivirlo, supongo. En fluir con él, en seguir caminando mientras él va a su ritmo, porque ese sí que va a contracorriente de todo el mundo, y jamás conseguirás andar a su lado. Supongo que consiste en aprovechar la vida. En que esta no se te escape, pero es que quizá la forma de que no lo haga es, simplemente, disfrutar de ese camino del que se nos hablaba. Ser un Ulises embarcado en esta odisea que supone la vida. Llevar al tiempo en este barco, e irnos con él.
¿Sabéis qué es lo peor? Que os he metido todo este rollo sobre el tiempo que va, y vuelve, y en realidad no vuelve, sino que se vuelve a ir. Pero eso también es una forma de volver, ¿no? Y el tema es que os he escrito todo esta parrafada para contaros, en definitiva, que yo no tengo tiempo. Que la vida no me da, que yo sí que voy o vuelvo, o las dos a la vez y el día solo tiene 24 horas y la semana 7 días. Es difícil encontrar el tiempo, por mucho que siempre esté aquí, para estar con vosotros aquí todos los domingos. Pero, ¡tranquilos! ¡¡Que no cunda el pánico!! Que seguirá, seguirá habiendo domingos. Solo que me temo, que un domingo cada dos tendréis que echarme un poquito de menos, ¡pero a cambio de poder leerme otro! Seguiremos perdiéndonos en letras y en reflexiones, lo prometo, pero de una nueva forma. ¿Y es que no he dicho nunca que vivir es reinventarse? Improvisar, seguir devolverle el mordisco a la vida según esta te lo da. Y yo, os lo prometo, la muerdo todo lo fuerte que puedo... Cada segundo. Cada día. Cada tiempo.
Seguimos, seguimos naufragando en letras y salvándonos en ellas. (Casi) cada domingo.
¡Nos vemos en dos semanitas!
"No intentes explicar esto que sucede
ahora, solo déjate llevar por cada
palpitar, permite que la piel vibre como
debe, que el alma vuele, no pretendas
controlar tu respirar, deja que fluya
y comienza a levitar"
Nadia Baños.
Fotografía: María Ángeles Osés Bazterra
viernes, 14 de octubre de 2016
Preparen los micrófonos, que nuestros corazones están listos para esta rueda de prensa.
"Hoy
es momento de dejar lo malo atrás,
momento de desintoxicar el corazón,
de sanar nuestra alma, de buscar
solo lo que nos traiga calma.
Es momento de no pasar la página,
sino de cambiar de libro y de cuaderno
para empezar a leer y a escribir
algo nuevo. Es momento de
amarnos más, de ser felices a
pesar de nuestras cicatrices.
Es momento de bailar con la
vida, de emprender diferentes
rumbos, de mover barreras,
de descubrir otros mundos,
de saltar todos los muros.
Es momento de abrir los ojos;
de exhalar el pasado, de respirar el
presente y de inhalar el futuro.
Hoy, es momento de expulsar
los ayeres para poder comenzar
un mejor mañana. "
(Desconozco el autor)
La vida está hecha de pequeñas desgracias.
¡Qué mala suerte! ¡Ya es domingo!
Qué mal, ¡se ha acabado la sudadera que me gustaba!
Y encima está lloviendo. Y además el bus sale con retraso.
¡TODO ME PASA A MÍ!
Eh, eh, relajamos, que tampoco será para tanto. ¡¿Qué no será para tanto?! Mira, no tienes ni idea del día que llevo, y encima (y encima, y encima, y además, y además, y además...)
Más de uno se habrá reconocido en esas líneas. Ojo, ¡que soy la primera en entonar el "mea culpa"! Yo también creo que soy una gafe (que quizá a veces un poquito sí eh... La Pegatina y tal me suena), que todo me sale del revés y que ni planeadas las cosas podrían salir peor. Y bueno, no nos vamos a engañar tampoco, tengo todo tipo de anécdotas para contar sobre buses a contrarreloj, pinchazos en carretera, robos de mochilas... Muchos os las sabéis ya, jijiji. Pero... Vamos a ver, ¿quién no se ha sentido gafe alguna vez? ¿Quién no ha ido algún día tropiezo tras tropiezo? Esto último en ni caso es muy literal siempre... Soy un poco torpe (jeje) Y sobre todo... ¿Cuántas veces habéis pensado que solo os pasaba todo aquello a vosotros?
Un día lo piensas en frío. Miras a tu alrededor. Y a continuación un poco más lejos. Y un poquito más. Y te cuelas en los hogares donde no tienen qué comer, o peor aún... en aquellos que también tienen que comer, pero ni siquiera tienen hogar. En los que se dejan la vida en un bote por un paraíso que en realidad nadie sabe si existe. En los que han perdido todo por el camino y ahí siguen.
Ese día vuelves a pensar en frío. Y piensas en tus tontos pequeños contratiempos. Y es que en realidad no son más que eso, acontecimientos que van en contra de tu estructura temporal y horaria. Y después desaparecen. Lo que no tiene esa gente también desapareció... Pero quizá nunca vuelva a aparecer, o puede que directamente nunca llegará a estar.
Ese día te das cuenta. Que no importa lo que venga siempre y cuando los tuyos estén bien. Que no habrá viernes, ni sudaderas, ni paraguas que valgan la pena si no tienes a los tuyos a salvo. Al final solo pido, por favor, que siga perdiendo buses, y me sigan robando mochilas, y siga tirada horas en cunetas si la recompensa es un reencuentro (sano) con todos ellos. Y al resto que le den. Que los quiero bien. Y al resto que le den otra vez.
Acordaros de esos pequeños detalles de los que os hablaba el otro día. No habría grandes cosas sin pequeños detalles. No habría pequeños detalles sin alguien que los realizara. Y no habría quién los realizara sin alguien que nos quisiera. Por lo tanto, ¡no habría nada sin alguien que nos quisiera! Ni grande, ni pequeño, ni bonito, ni feo... Quizá ni siquiera tienen posible calificación y... Seguro que no tienen valor. Calculable, digo. Gracias a los que tanto os habéis preocupado por mí estos últimos fiebrosillos días (desde los de un sencillo "qué tal" hasta los cuidados más intensivamente cariñosos, todo vale aquí).
Yo también me he equivocado con algunas personas. Yo también he hecho daño e inevitablemente, yo también he sufrido. Yo también he dado pasos hacia adelante y después he vuelto a andar sobre ellos hacia atrás. Yo también me he contradicho, yo también me he autocorregido bien, yo también me he autocorregido mal. Yo también he cambiado de opinión. Yo también he hablado antes de tiempo. Yo también he juzgado a la gente. Yo también, yo también, yo también.
No, ¡YO TAMPOCO SOY PERFECTA! Y aquí sigo, mirando al frente y para adelante, dando pasos acertados y tropezando, haciendo eses por el mundo, dando tumbos para que la vida no tenga fácil el tumbarme. Siento cada paso que doy en cada momento en que lo hago. Y, la verdad sea dicha, si hemos de responder por lo sentido... Preparen los micrófonos, nuestros corazones están ya listos para esta rueda de prensa.
"No esperes tenerlo todo
para disfrutar de la vida;
ya tienes la vida
para disfrutarlo todo."
(Desconozco el autor)
Fotografía: María Ángeles Osés Bazterra
jueves, 6 de octubre de 2016
Que para mirar horizontes ya habrá otros atardeceres.
Hay muchas formas de dar las gracias. En una mirada, en un gesto, en un regalo. Quizá en un abrazo también. Y en un beso. En una canción, en un cuadro, en un texto. Y por supuesto, en una palabra clave.
GRACIAS.
Tan clave como simple en realidad. Yo hoy vengo a dar las gracias. En una mirada, en un abrazo, en un texto o... de la forma que vosotros queráis. Porque hoy, estas gracias son todas vuestras.
El pasado día 4 de octubre se cumplió un mesecito desde que todo esto empezó. 5 textos son ya los que he compartido con vosotros, por 5 minutos que os ha costado leer cada uno, por (estoy segura) 5 veces que los habéis releído todos. Bueno, quizá con esto último me he pasado, pero voy ya camino de la media hora robada de cada una de vuestras vidas que, sumándolas todas me acaban diciendo que hay unas cuantas horas perdidas por estas páginas. Al margen de las que he tenido yo también, evidentemente, que probablemente superen ellas solas a la suma que acabamos de hacer.
5 trocitos de mi vida que os he ido dejando poco a poco; de una forma u otra; en un estilo u otro; de una época... u otra. 5 momentos robados a la inspiración, o quizá mejor dicho, 5 momentos robados por la inspiración. Y es que la inspiración es eso, un momento robado, un instante en el que esta juguetona se apodera de tu mano y entinta todo ruido, pensamiento y sentimiento que pueda pasar por ti en ese momento. Es, además, ¡muy egoísta! Quiere tu atención como y cuando ella quiera, ¡y no parará hasta conseguirlo! Así que cuando esta llegue, no opongas resistencia, no le lleves la contraria, no intentes pararla porque... No va a servir de nada. Te cogerá, te envolverá, y te hará todas las cosquillas necesarias para que desembuches todo, hasta la última palabra escondida en cualquier rinconcito de tu cabeza, en cualquier esquinita de tu corazón. Después, hará con ella lo que quiera. Le dará una forma, y otra, y una vuelta, y otra. Buscará formas distintas de expresar la misma idea y distintas ideas que expresar de una misma forma. Las juntará todas, jugará con ellas e incluso hará que lo hagan también entre ellas; que se enganchen, que se entrelacen, que se retuerzan todo lo posible. Y después te enganchará a ti también en este juego, te hará adicto a ellas, a las palabras, a dejarlas ir. ¿Sabéis que es lo peor? Que una vez te ha atrapado en una ocasión, podrá volver a hacerlo siempre que se le antoje. Te sentirás muy libre escribiendo, pero en realidad... solo eres suya. Solo eres su deseo. Su capricho. Tampoco intentes llamarla cuando ella no quiere venir, porque no lo hará. Aparece cuando quiere para atraparte quién sabe dónde ni cuándo y acabar yéndose por donde ha venido de nuevo cuando le apetezca.
Pero esta vez, estas páginas no han sido solo culpa de la inspiración (que en el fondo tampoco es tan mala chica...). También han necesitado un poquito de constancia, unos pocos domingos y... un gran puñado de ilusión. La misma que traje yo hace ya un mes y que vosotros me habéis ido manteniendo durante estas semanas. Me habéis hecho sentir cómoda, me habéis dejado ser yo misma, mirar al horizonte y... No, no, no, dejémonos de tonterías. Mirar alrededor, que para mirar horizontes ya habrá otros atardeceres, y tratar de encontrar lo verdaderamente importante. A tu gente, y sobre todo... su apoyo. Me habéis dado la oportunidad de dejar resbalar mis pensamientos en una hoja en blanco para colorearla de letras, que son siempre el más bonito de los paisajes. He podido ser pájaro y verlo todo desde allí arriba, y ha tocado también ser gusano huyendo para que mis ilusiones no fueran la cena de alguna rapaz. He podido ser aire y mar, monte y playa, huracán y tranquilidad; en resumen, todas las caras de un "yo", que siempre es el mismo, pero nunca es igual. Una montaña rusa. Una montaña rusa de emociones.
Siempre he escrito, y así seguirá siéndolo. No necesitaba este blog para que papel y boli empezaran a ser mis más fieles compañeros, lo eran ya desde hace mucho tiempo. Pero, sin embargo, habéis sido desde el principio una motivación por la que reencontrarme con ellos cada domingo. Por vosotros empecé y por vosotros sigo aquí, intentando darme la continuidad y la constancia que no tengo por seña de identidad precisamente, pero que es bonito estar descubriendo también. Mientras tanto, sigo con esta tan particularmente sutil y clara forma de gritar... escribir.
Gracias por vuestra constancia también al otro lado de la pantalla, gracias por los comentarios en cada entrada o cada vez que me habéis pillado por allí, gracias por las críticas y las correcciones, por las opiniones sinceras. Sé que soy una ñoña y aunque eso es algo que probablemente jamás cambiará en mí, estáis en todo vuestro derecho de recordármelo una y otra vez. Muchos de mis texto siguen y seguirán este estilo, pero prometo intentar escribir algo diferente algún día, que sé que algunos le tienen también ganas.
Gracias por supuesto por seguir enamorándome con cada comentario que me hacéis sobre una nueva entrada, por cada vez que me aseguráis que alguno de mis textos os ha llegado. Dentro, todo recto y al llegar al pecho, a la izquierda. No hay nada más bonito que un texto tuyo emocione, que llegue, que (re)vuelva los adentros. No hay nada más bonito que el hecho de que no solo te vean, te oigan y te lean escribiendo sino que también te sientan. Que sean capaces de imaginarte en un texto. Y sobre todo, que se imaginen ellos. Guardo cada uno de vuestros comentarios porque... a mi también me llegáis con ellos.
Gracias por la paciencia. Por este sexto texto de lo que esperemos que sea una larga aventura. Gracias por seguir ahí.
Gracias a los domingos, porque en realidad... sois vosotros.
"Da tu primer paso ahora. No importa que no veas el camino completo. Solo da el primer paso y el resto del camino irá apareciendo a medida que camines."
M. Luther King
P.D. Las puertas de este blog están abiertas a todos. Para nuestra amiga Inspiración, los sentimientos, las críticas...Y sobre todo, a todos vosotros.
martes, 4 de octubre de 2016
Todo tiene un principio. Y el mío... Es este.
Todos tenemos un primer día para todo. Y un día que no olvidaremos jamás, y otro que nunca recordaremos. Todos tenemos días buenos y malos, textos buenos y malos, hechos buenos y malos.
Pero, ¿qué es un texto malo cuando sale de dentro? Este domingo, y aunque sé que algunos tendréis ganas de matarme, os dejo con el primer texto que escribí de este mensaje tipo, hace ya unos cuaaaantos años, que resultó ser sobre el Alavés.
Ha pasado el tiempo y probablemente mi estilo a la hora de escribir haya cambiado (a mejor, ¡espero!). También ha cambiado la situación en la que ahora tenemos a nuestro pequeño Glorioso. 2.B era otro mundo, pero también fueron aquellos los tiempos que nos enseñaron a sufrir, disfrutar y vibrar como solo nosotros sabemos en este campo.
Ahora tenemos la vista puesta en el Madrid de un 27 de mayo en el que seguiremos escribiendo nuestra sufrida historia. Un calendario con una cuenta atrás de exactamente 20 días. Señalada fecha en la que trasladaremos el espíritu de Mendizorroza al Calderón para enseñarles por aquellas tierras cómo se vive una final cuando uno acaba de salir de la tormenta. Jamás bajamos los brazos y nunca abandonamos. Fuimos 8.000 (¡e incluso 4.000!) en las noches más frías de invierno. Y aún así, siempre, siempre seguimos, al pie del cañón, creyendo firmemente que nuestro momento aún estaba por llegar. Perdimos partidos contra equipos de los pueblos más pequeños e incluso estuvimos a punto de desaparecer pero, a pesar de todo, a pesar del negro del que se pintaba el futuro, jamás bajamos los brazos. Animamos más a cada gol encajado y apretamos más los dientes a cada punto perdido. Y fue así como después de bajar subimos, y seguimos subiendo porque nuestro único techo es una copa alzada sobre nuestras cabezas. Quién sabe lo que nos depararán los 90 minutos que tanto ansiamos, pero, pase lo que pase, y después del camino que llevamos a las espaldas, solo podremos considerarlo una victoria.
Todo tiene un principio. Y mi principio, fue este.
P.D. Siendo sinceros, en realidad, mi principio fue un cuento llamado "la señora pies grandes" por aquellos tiempos en los que aún la mitad de las palabras las escribía con faltas de ortografía y no ponía guiones. Me parecía injusto para las palabras partirlas y, por tanto, las escribí por todos los márgenes del cuaderno. Ah, y de cuando tenía una letruja poco menos que indescrifrable. Todo un placer a la vista del lector, vaya.
Pero este fue el primer textito corto de este estilo al que acostumbro. Lo dicho, que corría el año 2012 y...
"Mucha gente lo desprecia, piensa que un equipo de Segunda B no sirve para nada. Pero se equivocan. Y mucho además. Lo que me ha enseñado a mí el Alavés, todo lo que me ha hecho sentir… puede que nadie más pueda conseguirlo. Simplemente, tengo muchísimo que agradecerle. Esa mezcla de emoción, ilusión, nervios, chirrintas… no lo cambiaria por nada. Sí, es esa mezcla que hay dentro de mí justo antes de un partido. Y cuando entras en el campo, Mendizorroza se abre ante ti… Impresionante. Por muchos partidos que pasen, por muchas veces que siga yendo a Mendi, siento lo mismo, una y otra vez, igual que el primer día.
Y cómo no hablar de ese momento en el que, después de pasar los tornos (en los que siempre hay alguien que no sabe cómo meter el carné), subes por la rampa y ves ahí las plaquitas con muchos de los nombres que hicieron vibrar al alavesismo hace 10 años. Sí, aquellos que escribieron el nombre del Glorioso entre el de los grandes de Europa. Y ese nombre, siguió hasta el final; hasta aquella noche del 16 de mayo de 2001 bajo las estrellas de Dortmund. Luchó y luchó, y desde la humildad, desde el amor a este deporte, dio una lección a todo el mundo del fútbol. Fue una época grandiosa, una época gloriosa. Se formó un equipo con jugadores humildes, sin mucho nombre, que mediante trabajo y esfuerzo supo representar y defender el nombre de Vitoria en Europa. Fue un año en el que el alavesismo sintió lo nunca sentido, porque vivió lo nunca vivido.
Y ahora, algo más de diez años después, aquí está el Glorioso. En 2.B. Sí, ¿y qué? Aquellos que tuvieron la suerte vivieron la mejor época del Alavés, y los que no, pues nada, siguen animando con tanta ilusión como si lo hubieran hecho. Pero ante todo, están con el equipo, apoyándolo, siempre. En 1., en 2.B, o en el fin del mundo. Porque el Alavés despierta sentimientos, porque el Alavés une a mucha gente, porque el Alavés es mucho Alavés. Así que vamos a por ellos, vamos a por todos, vamos adelante.
AUPA ALAVÉS, BETI ALAVÉS. Dos colores, un sentimiento."
domingo, 2 de octubre de 2016
Perdiendo nortes por no encontrar nunca sures.
Pero no, esta vez hablo de comunicarse de verdad, de… conectar. Me dan igual los bocadillos e incluso las palabras (que paradójicamente son siempre las que rigen mis pasos) y hablo de entenderse, de llegar a gente con la que ni siquiera eres capaz de cruzar un par de palabras en el mismo idioma… o quizá sí. Yo también creía que aquello de que te llegara gente con quien no compartías lengua materna era imposible, que no podías conocerte de verdad si no entendía tus expresiones o tu forma de hablar. Pero a mí también llegó alguien que me demostró que una vez más estaba equivocada, gente con quien reí con más ganas que con ningún otro chiste que me hubieran contado antes en esos que consideraba “mis idiomas”.
¿Alguna vez te has parado a escuchar a cualquier músico callejero disfrutando con lo que toca? Haciendo disfrutar a aquel que decide pararse en vez de ignorarlo por estar demasiado ocupado en buscar la mejor foto en no sé qué "imperdible" monumento de no sé qué famosísimo barrio.