Todos tenemos un primer día para todo. Y un día que no olvidaremos jamás, y otro que nunca recordaremos. Todos tenemos días buenos y malos, textos buenos y malos, hechos buenos y malos.
Pero, ¿qué es un texto malo cuando sale de dentro? Este domingo, y aunque sé que algunos tendréis ganas de matarme, os dejo con el primer texto que escribí de este mensaje tipo, hace ya unos cuaaaantos años, que resultó ser sobre el Alavés.
Ha pasado el tiempo y probablemente mi estilo a la hora de escribir haya cambiado (a mejor, ¡espero!). También ha cambiado la situación en la que ahora tenemos a nuestro pequeño Glorioso. 2.B era otro mundo, pero también fueron aquellos los tiempos que nos enseñaron a sufrir, disfrutar y vibrar como solo nosotros sabemos en este campo.
Ahora tenemos la vista puesta en el Madrid de un 27 de mayo en el que seguiremos escribiendo nuestra sufrida historia. Un calendario con una cuenta atrás de exactamente 20 días. Señalada fecha en la que trasladaremos el espíritu de Mendizorroza al Calderón para enseñarles por aquellas tierras cómo se vive una final cuando uno acaba de salir de la tormenta. Jamás bajamos los brazos y nunca abandonamos. Fuimos 8.000 (¡e incluso 4.000!) en las noches más frías de invierno. Y aún así, siempre, siempre seguimos, al pie del cañón, creyendo firmemente que nuestro momento aún estaba por llegar. Perdimos partidos contra equipos de los pueblos más pequeños e incluso estuvimos a punto de desaparecer pero, a pesar de todo, a pesar del negro del que se pintaba el futuro, jamás bajamos los brazos. Animamos más a cada gol encajado y apretamos más los dientes a cada punto perdido. Y fue así como después de bajar subimos, y seguimos subiendo porque nuestro único techo es una copa alzada sobre nuestras cabezas. Quién sabe lo que nos depararán los 90 minutos que tanto ansiamos, pero, pase lo que pase, y después del camino que llevamos a las espaldas, solo podremos considerarlo una victoria.
Todo tiene un principio. Y mi principio, fue este.
P.D. Siendo sinceros, en realidad, mi principio fue un cuento llamado "la señora pies grandes" por aquellos tiempos en los que aún la mitad de las palabras las escribía con faltas de ortografía y no ponía guiones. Me parecía injusto para las palabras partirlas y, por tanto, las escribí por todos los márgenes del cuaderno. Ah, y de cuando tenía una letruja poco menos que indescrifrable. Todo un placer a la vista del lector, vaya.
Pero este fue el primer textito corto de este estilo al que acostumbro. Lo dicho, que corría el año 2012 y...
"Mucha gente lo desprecia, piensa que un equipo de Segunda B no sirve para nada. Pero se equivocan. Y mucho además. Lo que me ha enseñado a mí el Alavés, todo lo que me ha hecho sentir… puede que nadie más pueda conseguirlo. Simplemente, tengo muchísimo que agradecerle. Esa mezcla de emoción, ilusión, nervios, chirrintas… no lo cambiaria por nada. Sí, es esa mezcla que hay dentro de mí justo antes de un partido. Y cuando entras en el campo, Mendizorroza se abre ante ti… Impresionante. Por muchos partidos que pasen, por muchas veces que siga yendo a Mendi, siento lo mismo, una y otra vez, igual que el primer día.
Y cómo no hablar de ese momento en el que, después de pasar los tornos (en los que siempre hay alguien que no sabe cómo meter el carné), subes por la rampa y ves ahí las plaquitas con muchos de los nombres que hicieron vibrar al alavesismo hace 10 años. Sí, aquellos que escribieron el nombre del Glorioso entre el de los grandes de Europa. Y ese nombre, siguió hasta el final; hasta aquella noche del 16 de mayo de 2001 bajo las estrellas de Dortmund. Luchó y luchó, y desde la humildad, desde el amor a este deporte, dio una lección a todo el mundo del fútbol. Fue una época grandiosa, una época gloriosa. Se formó un equipo con jugadores humildes, sin mucho nombre, que mediante trabajo y esfuerzo supo representar y defender el nombre de Vitoria en Europa. Fue un año en el que el alavesismo sintió lo nunca sentido, porque vivió lo nunca vivido.
Y ahora, algo más de diez años después, aquí está el Glorioso. En 2.B. Sí, ¿y qué? Aquellos que tuvieron la suerte vivieron la mejor época del Alavés, y los que no, pues nada, siguen animando con tanta ilusión como si lo hubieran hecho. Pero ante todo, están con el equipo, apoyándolo, siempre. En 1., en 2.B, o en el fin del mundo. Porque el Alavés despierta sentimientos, porque el Alavés une a mucha gente, porque el Alavés es mucho Alavés. Así que vamos a por ellos, vamos a por todos, vamos adelante.
AUPA ALAVÉS, BETI ALAVÉS. Dos colores, un sentimiento."
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