domingo, 5 de noviembre de 2017

Vamos a darle leña a este 2018. Por ti. Por nosotros.


Hay días en los que la vida te la juega. Juega contigo, engañándote, hasta que zas, te destroza. Terminamos 2017 y empezamos 2018 de una forma bastante más agria de la que esperábamos. Bastante más agria de la que este blog estaba esperando recibir. Y ya nada cuadraba con esta entrada la semana pasada. No tenía sentido. No había ganas.

Sin embargo, quería plasmar mi suerte aquí. Estaba ya preparado, esperando a que llegara el fin de año para publicarlo y la vida se me adelantó. Se me acabaron las ganas, pero no se me acabó la suerte. Por seguir manteniéndoos aquí a mi lado, y que me hagáis volar, desde donde sea, sea la tierra, el cielo o... Sencillamente el corazón.

Y así venía a hablaros yo la semana pasada:

"Nocheviaje. La noche más vieja del año. El viaje más largo de todo el año. Un recuento, una vuelta atrás tan suave como rápida en pocos minutos de los últimos 365. Un flash de momentos recopilados de un 2017 con, una vez más, un poco de de todo. Un reencuentro lleno de recuerdos, con las 12 de medianoche, con el racimo de cada año.

Nos vamos a los errores, nos paramos a sonreír en los buenos momentos y volvemos sobre el cariño de quiénes nos quieren, para poner de nuevo los pies en la tierra. Y acto seguido, elevarlos hasta el cielo de una noche que nos introduce en un 2018, que mucho promete y a saber qué nos traerá al final. Una lista de objetivos y promesas que jamás nadie cumplirá. Pero qué más da, mientras sea lo que hace a uno feliz. Que la única excusa sea la de la nueva oportunidad que pasa cada día por delante.

Un puñado de deseos en una mano y el corazón bajo la otra, un vistazo rápido todo lo detenidamente posible a mi gran suerte. A mis grandes suertes. Y el único deseo que yo voy a soplar este año: que pronto todo vuelva al cauce en el que empezamos 2017. Que este año no toca empezarlo igual, pero pronto volverá todo a su sitio. Que ya queda poco. Que pronto estaremos todos en casa.

Lo que quiero no es una gran pila de regalos debajo del árbol, sino una familia como esta delante de él. Empezar de nuevo la cuenta atrás de las 12 junto a vosotros y saber que, un año más, estaréis aquí para apoyarme y animarme venga lo que venga, como yo lo estaré para vosotros. No se trata de los obstáculos del camino, sino de tener quien los haga volar por los aires. O, al menos, te haga a ti volar sobre sus aires.

Estrenamos nuevo año, pero seguimos con las mismas ilusiones.

A veces la vida no nos trae lo que le pedimos, pero a mí me ha dado ya todo lo que necesito.

Feliz 2018 a todos. URTE BERRI ON!"


Y después de esto, en realidad no todo salió bien. No todos volvimos a casa. No todo fue un 31 copa en mano ni los ojos llenos de ilusión. La vida no nos tenía preparado eso para este empezar de calendario, y ya no es que no nos trajera lo que pedimos, sino que nos quitó a quien no queríamos darle. Sin embargo, ella no podrá evitar que te quedes aquí, entre nosotros. Por siempre, aquí dentro, muy dentro.

Vamos a darle leña a este 2018. Por ti. Por todos nosotros.

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