domingo, 5 de noviembre de 2017

Keep the past, live the present.

Amanecimos una mañana de julio en Praga y, tras unas cuantas vueltas por el mapa, al fin, conseguimos llegar al muro de Lennon, donde era evidente que no éramos las únicas en busca de la obligada foto en esta ciudad. Un guitarrista se dejaba la voz acompañando a las tantas y tantas frases y dibujos que adornaban y daban color al muro. Las había de todo tipo, más grandes y más pequeñas, incluso unas encima de otras, cada una de un color, de una forma y... Con su propio significado. Y me encantaron muchas de ellas pero, sin duda, hubo una en concreto que, zaaasss, me dio especialmente.

"Keep the past, live the present."

Supongo que, porque llevo mucho tiempo pensando así y es posible que incluso alguna vez lo hayáis leído por estas páginas. Sobre esa absurda manía de olvidar el pasado. ¿Por qué íbamos a querer hacerlo? Somos nuestro pasado y, como parte de nosotros que ya es, deberíamos guardarlo. Aunque... Lo que debemos vivir es el presente. El pasado como compañero de viaje de un presente en el que caminamos hacia un futuro. Un futuro que en realidad acabará siendo presente. Y pasado. Y por eso esta frase. Somos la mezcla de todo lo que vivimos, lo bueno y lo malo, de cada viaje que hacemos, de cada persona que conocemos, aún más de aquellas que nos marcan. Somos cada error que hemos cometido, y cada acierto. Cada vez que hicimos daño, y cada vez que nos lo hicieron. O ambas dos a la vez... Cada vez que nos hicimos daño a nosotros mismos.

Somos nuestras pasiones, ese brillo en los ojos al hablar sobre ellas. También nuestros miedos, las inseguridades, los días en los que perdimos la ilusión y aquellos en los que volvimos a recuperarla.

Somos un cambio de aires a veces, dejarlo todo atrás, tenerlo todo por delante. Y a los de siempre. Y a los nuevos que acabarán siendo también imprescindibles.

Somos un salto sin paracaidas, un puenting sin cuerda, una confesión a micrófono abierto. Somos una locura tras otra que nos llevaron a quién sabe qué de quién sabe dónde por quién sabe cómo. Y por eso somos pasado. Porque todo pasado nos llevó a un presente que es sobre el que caminamos. Porque todo pasado nos enseñó y nos guió, y porque sin él no seríamos. No seríamos lo que somos.

Lo bueno y lo malo, todo viene del mismo punto de partida que nos acompañará, concretamente, hasta el final de la partida. Y tendremos que aprender a jugar con ello. Y tendremos que entender cómo vivir con ello. Y a veces lo odiaremos, y hay días en los que querremos olvidarlo. Pero, de verdad, personalmente creo que no hay nada más duro que olvidar de dónde venimos. Olvidar nuestras experiencias, perder la noción de cómo nos hemos ido haciendo nosotros mismos.

Saber de dónde venimos para poder entender a dónde vamos. O entender de dónde venimos para saber a dónde vamos. Quién sabe.

En cualquier caso, llevar siempre nuestras raíces, nuestra historia y nuestras experiencias con nosotros mismos. Las buenas. Y las malas. Y, sin quedar anclados a ellas, seguir navegando en este mar. De domingo.

"Keep the past. Live the present."

No hay comentarios:

Publicar un comentario