Cuando eres pequeño, piensas que tus padres siempre te enseñarán el camino. Te dirán qué debes hacer y qué no, qué está bien y qué mal. No es que pienses, sino que asumes que siempre te solucionarán la vida. Y sí, es cierto que te sacarán de muchas situaciones, pero al final, tú serás tú y ya está.
Tu propia sombra y tu única brújula y norte. Tú contigo misma. Solo tú andando tus propios pasos y recorriendo tu propio camino. Solo tú persiguiendo sueños y cumpliendo objetivos. Serás tú quien tome cada decisión y diga la última palabra. Quien escriba su propia historia, a fin de cuentas. Caminarás solo. Serás dueño y señor de tus pasos. Vivirás. Tú. Solo.
Aunque para eso, te lo advierto, harás bien en buscarte buenos compañeros de viaje. Aquellos que te vayan a apoyar en cada decisión y te vayan a tender la mano tras cada caída. Búscate a quien haga que la vida parezca más fácil, más divertida, menos complicada. Rodéate de aquellos que te den los mejores consejos pero sobre todo que, hagas lo que hagas, vayan a estar contigo. Los que siempre pondrían la mano en el fuego por ti, aún sabiendo que pueden quemarse, y nunca dejarían de apostar por ti. Porque de verdad, hacen la vida mucho más fácil y los días mucho menos grises. Pero sé consciente de que al final, después de todos los consejos y apoyos, el último paso siempre lo darás tu. Siempre serás quien deba tirarse al abismo, saltar, o decidir quedarse en tierra. Quien diga "x" o "y", quien elija noche o día y quien decida qué sí y qué no. Serás tú tu más fiel compañero de viaje y de aventuras, estés donde estés y vayas donde vayas. Hagas lo que hagas con tu vida. Aunque a veces dé miedo, aunque a veces asuste, vivirás tú. Y si te vas, te irás tú. Disfrutarás tú. Sentirás tú. Llorarás tú. Sufrirás tú. Y reirás tú. Y serás tú.
Qué solos estamos en esta vida de compañías, y qué acompañados estamos en esta vida de soledad. Qué llenos y qué vacíos. Qué de más y de menos. Y lo bonito que es saber rodearte de buena gente. Necesario saber estar solo también. Qué complicado, a su vez. No siempre es fácil elegir un camino. No todas las situaciones son claras ni fáciles de ver, y la decisión dependerá también de la experiencia y de la forma de ser y ver que tiene cada uno. Por eso, serás tú, tras escuchar tan diversas opiniones, quien tenga que dar el paso hacia uno de los lados de la balanza. Aunque no siempre lo veas claro. Porque directamente no siempre será claro. A veces no hay una respuesta correcta. Solo respuestas. Tantas y tan diversas, tan acertadas como incorrectas.
Y al final de todas ellas, tú contigo misma, alrededor de ti, sobre ti, hacia ti y... En ti. Estás aquí para vivir esto y para comerte este mundo. De la forma que sea. De la forma que TÚ decidas. Así que... Ya estás tardando.
"De vez en cuando hay que hacer una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades"
Mario Benedetti
Fotografía: Eugenia Laurenzana
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