miércoles, 2 de mayo de 2018

Y sobre su cielo vosotras.

Es tiempo de viajar. Es edad de descubrir. De andar mundo. De conocer nuevos rincones, países, ciudades.

Es tiempo de soñar. De imaginar todo a lo grande. De no conocer fronteras. Buscar a quien no te ponga límites, sino quien te ayude a crecer. Yo sigo creciendo con vosotras desde un septiembre de 2015 en el que todas llegamos perdidas a la capital maña. Poco a poco fuimos aprendiendo a bailar sobre los kilómetros y a valernos por nosotras mismas. Revolviendo nuestras vidas llegamos a esta nueva etapa. Sin quererlo, sin pedirlo. Una etapa difícil a veces, pero con una gran recompensa detrás, una nueva vida, un nuevo latir que me acompaña siempre ahora. Me salvasteis cuando estuve perdida, y en esta ocasión también estaba dispuesta a perderme. Pero junto a vosotras.

Bailar al son de vuestras carcajadas, llenar las fotos de tonterías y al final admitir que mientras os tenga cerca, sé que no importa dónde esté. Respirar la confianza que me transmitís a cada paso, aprender que hay idiomas que no entienden de palabras y al final, sentir lo grande que me hacéis a cada paso que hay. Os quiero. Solo eso y tanto como eso.

Bruselas. Brujas. Gante. Apenas tres días. Empieza el juego. Orquestas en los viajes nocturnos, amaneceres sobre el cielo, zapatillas desgastadas y muchas ganas. Chocolate sobre gofres y muñecos de chocolate. Cervezas en la mesa y zapatillas en el techo. Un hechizo. Un embrujo. Muchas fotos, bonitas y tontas. ¿Y qué es lo que separa a las unas de las otras?

"Bueno chicas, tenemos tres días, vámonos de puente. ¿A dónde? ¿Algo cerquita? Para tres días... Ah, pues no. Bruselas. Pues venga, tira, ¿Bruselas?" Y para allí que nos fuimos. Llegamos al destino. Sobrevivimos en un idioma extranjero y conseguimos volver. No perdimos ningún avión. Ya está, todo un logro.

Al final, quedará lo más tonto de todo en el recuerdo. ¿Será el tomate cortado? ¿El pepino? ¿O acaso aquel fantasma en las cartas del Dobble? El recuerdo de tres días organizados con mucho cariño y vividos con más aún.

Y a partir de ahora, este será nuestro puente. De puente a puente y que me lleve la corriente. Y dejarme arrastrar por ella. Saltar en los charcos. Surfear las olas. Disfrutar del viaje. Y al final... BRUSELAS. Y sobre su cielo vosotras.

Gracias una vez más. Seguiremos andando el camino. Seguiremos encontrando la salida. Y disfrutaremos de la vida mientras tanto.

2 comentarios:

  1. Leer lo que escribes es para mi como subirme al túnel del tiempo. Explicas de forma tan clara lo que sientes que viajo 30 años atras y pienso "que razon tiene..." tiempo de querer, de crecer, de soñar, de descubrir y sobretodo de convencerse que una puede con TODO.
    Tambien me haces viajar 3 años atras cuando deje a Sara con 18 años en una ciudad desconocida y cuando, a pesar de mi nostalgia, descubri, que tal como dices aprendio a bailar y a valerse por si misma, compartiendo su vida con personas como vosotras. Y mi nostàlgia se transformo en orgullo y felicidad. Valio la pena! Un placer que camineis por la vida con Sara.
    Y acabo como tu siempre haces, dando las GRACIAS. Eso te hace grande!

    ResponderEliminar
  2. Precioso, Leire, todo lo que escribes!!! Y gracias a ti, muchísimas gracias por acercarnos esas vivencias tan especiales que experimentáis juntas. Sois la familia "maña" de Laura. Y lo mas gracioso es que ninguna ha nacido por allí (creo). Espero que vuestras alas no paren nunca de volar!!! Zorionak!!!!

    ResponderEliminar