sábado, 22 de octubre de 2016

(Casi) cada domingo.


"El tiempo no pasa, nos pasa."

El tiempo. Qué relativo es el tiempo. Cómo le da por correr a veces y no quiere avanzar otras. ¡Qué bipolar es! Que ahora quiere seguir y después no, que ahora te quiere aquí, con él, y enseguida te va a abandonar y va a empezar a volar y a volar, que correrá en agujas hasta que lo pierdas de vista.

No sé si es casualidad o no, pero siempre coincide que cuando uno está a gusto, es el tiempo el primero en irse, como si lo hiciera por no molestar. Y entonces sí que lo pierdes, pierdes la noción total y completa del tiempo, y a veces incluso del espacio, y te centras en el momento, en el ahora. Que  en el fondo también es tiempo, pero de otra manera.

Decía mi ama siempre que "el tiempo es oro, y el que lo pierde es un bobo". El tiempo no vuelve. Tienes una única oportunidad de vivir este segundo, que jamás se repetirá. Y es que si volviera... ¡no haríamos más que vivir lo mismo una y otra vez! El tiempo se va, y se va para no volver, pero eso es lo bonito de la vida, que cada segundo tendrás una nueva oportunidad de seguir, precisamente, viviendo. De seguir cambiando, de seguir sintiendo, de seguir siendo. No podrás volver a estar en los segundos pasados, porque pasados están, así como no podrás cambiar lo ocurrido en dichos segundos porque el pasado... pasado es. Tampoco tengas prisa por vivir, no es ese el tema. No es cuestión de estar obsesionado con el tiempo que está continuamente pasando, sino de disfrutar la vida. Se trata de vivir, porque siempre habrá (tiempo) para una risa, una tontería y una lágrima por mucho que uno viva entre apuntes. Que sí, que rutina tenemos todos, pero siempre hay una forma de sonreírle a esta. Una pequeña forma. Seguro.

"Si vas a emprender el viaje hacia Ítaca, pide que tu camino sea largo, rico en experiencias, en conocimiento... en que con placer, felizmente arribes a bahías nunca vistas... Ten siempre a Ítaca en la memoria. Llegar ahí es tu meta... Mas no apresures el viaje. Mejor que se extienda largos años; y en tu vejez arribes a la isla con cuanto hayas ganado en el camino, sin esperar que Itaca te enriquezca. Itaca te regaló un hermoso viaje. Sin ella el camino no hubieras aprendido..."

La Odisea, Homero.

Entonces a ver, ¿en qué quedamos? ¿En correr con el tiempo o en mirarlo pasar? ¿En salir a perseguirlo o quedarse quieto mientras este se va? No lo sé, no soy yo quién tiene las respuestas a la vida. En vivirlo, supongo. En fluir con él, en seguir caminando mientras él va a su ritmo, porque ese sí que va a contracorriente de todo el mundo, y jamás conseguirás andar a su lado. Supongo que consiste en aprovechar la vida. En que esta no se te escape, pero es que quizá la forma de que no lo haga es, simplemente, disfrutar de ese camino del que se nos hablaba. Ser un Ulises embarcado en esta odisea que supone la vida. Llevar al tiempo en este barco, e irnos con él.

¿Sabéis qué es lo peor? Que os he metido todo este rollo sobre el tiempo que va, y vuelve, y en realidad no vuelve, sino que se vuelve a ir. Pero eso también es una forma de volver, ¿no? Y el tema es que os he escrito todo esta parrafada para contaros, en definitiva, que yo no tengo tiempo. Que la vida no me da, que yo sí que voy o vuelvo, o las dos a la vez y el día solo tiene 24 horas y la semana 7 días. Es difícil encontrar el tiempo, por mucho que siempre esté aquí, para estar con vosotros aquí todos los domingos. Pero, ¡tranquilos! ¡¡Que no cunda el pánico!! Que seguirá, seguirá habiendo domingos. Solo que me temo, que un domingo cada dos tendréis que echarme un poquito de menos, ¡pero a cambio de poder leerme otro! Seguiremos perdiéndonos en letras y en reflexiones, lo prometo, pero de una nueva forma. ¿Y es que no he dicho nunca que vivir es reinventarse? Improvisar, seguir devolverle el mordisco a la vida según esta te lo da. Y yo, os lo prometo, la muerdo todo lo fuerte que puedo... Cada segundo. Cada día. Cada tiempo.

Seguimos, seguimos naufragando en letras y salvándonos en ellas. (Casi) cada domingo.

¡Nos vemos en dos semanitas!

"No intentes explicar esto que sucede
ahora, solo déjate llevar por cada
palpitar, permite que la piel vibre como
debe, que el alma vuele, no pretendas
controlar tu respirar, deja que fluya
y comienza a levitar"

Nadia Baños.

Fotografía: María Ángeles Osés Bazterra

viernes, 14 de octubre de 2016

Preparen los micrófonos, que nuestros corazones están listos para esta rueda de prensa.

"Hoy
es momento de dejar lo malo atrás,
momento de desintoxicar el corazón,
de sanar nuestra alma, de buscar
solo lo que nos traiga calma.
Es momento de no pasar la página,
sino de cambiar de libro y de cuaderno
para empezar a leer y a escribir
algo nuevo. Es momento de
amarnos más, de ser felices a
pesar de nuestras cicatrices.
Es momento de bailar con la
vida, de emprender diferentes
rumbos, de mover barreras,
de descubrir otros mundos,
de saltar todos los muros.
Es momento de abrir los ojos;
de exhalar el pasado, de respirar el
presente y de inhalar el futuro.
Hoy, es momento de expulsar
los ayeres para poder comenzar
un mejor mañana. "

(Desconozco el autor)

La vida está hecha de pequeñas desgracias.

¡Qué mala suerte! ¡Ya es domingo!

Qué mal, ¡se ha acabado la sudadera que me gustaba!

Y encima está lloviendo. Y además el bus sale con retraso.

¡TODO ME PASA A MÍ!

Eh, eh, relajamos, que tampoco será para tanto. ¡¿Qué no será para tanto?! Mira, no tienes ni idea del día que llevo, y encima (y encima, y encima, y además, y además, y además...)

Más de uno se habrá reconocido en esas líneas. Ojo, ¡que soy la primera en entonar el "mea culpa"! Yo también creo que soy una gafe (que quizá a veces un poquito sí eh... La Pegatina y tal me suena), que todo me sale del revés y que ni planeadas las cosas podrían salir peor. Y bueno, no nos vamos a engañar tampoco, tengo todo tipo de anécdotas para contar sobre buses a contrarreloj, pinchazos en carretera, robos de mochilas... Muchos os las sabéis ya, jijiji. Pero... Vamos a ver, ¿quién no se ha sentido gafe alguna vez? ¿Quién no ha ido algún día tropiezo tras tropiezo? Esto último en ni caso es muy literal siempre... Soy un poco torpe (jeje) Y sobre todo... ¿Cuántas veces habéis pensado que solo os pasaba todo aquello a vosotros?

Un día lo piensas en frío. Miras a tu alrededor. Y a continuación un poco más lejos. Y un poquito más. Y te cuelas en los hogares donde no tienen qué comer, o peor aún... en aquellos que también tienen que comer, pero ni siquiera tienen hogar. En los que se dejan la vida en un bote por un paraíso que en realidad nadie sabe si existe. En los que han perdido todo por el camino y ahí siguen.

Ese día vuelves a pensar en frío. Y piensas en tus tontos pequeños contratiempos. Y es que en realidad no son más que eso, acontecimientos que van en contra de tu estructura temporal y horaria. Y después desaparecen. Lo que no tiene esa gente también desapareció... Pero quizá nunca vuelva a aparecer, o puede que directamente nunca llegará a estar.

Ese día te das cuenta. Que no importa lo que venga siempre y cuando los tuyos estén bien. Que no habrá viernes, ni sudaderas, ni paraguas que valgan la pena si no tienes a los tuyos a salvo. Al final solo pido, por favor, que siga perdiendo buses, y me sigan robando mochilas, y siga tirada horas en cunetas si la recompensa es un reencuentro (sano) con todos ellos. Y al resto que le den. Que los quiero bien. Y al resto que le den otra vez.

Acordaros de esos pequeños detalles de los que os hablaba el otro día. No habría grandes cosas sin pequeños detalles. No habría pequeños detalles sin alguien que los realizara. Y no habría quién los realizara sin alguien que nos quisiera. Por lo tanto, ¡no habría nada sin alguien que nos quisiera! Ni grande, ni pequeño, ni bonito, ni feo... Quizá ni siquiera tienen posible calificación y... Seguro que no tienen valor. Calculable, digo. Gracias a los que tanto os habéis preocupado por mí estos últimos fiebrosillos días (desde los de un sencillo "qué tal" hasta los cuidados más intensivamente cariñosos, todo vale aquí).

Yo también me he equivocado con algunas personas. Yo también he hecho daño e inevitablemente, yo también he sufrido. Yo también he dado pasos hacia adelante y después he vuelto a andar sobre ellos hacia atrás. Yo también me he contradicho, yo también me he autocorregido bien, yo también me he autocorregido mal. Yo también he cambiado de opinión. Yo también he hablado antes de tiempo. Yo también he juzgado a la gente. Yo también, yo también, yo también.

No, ¡YO TAMPOCO SOY PERFECTA! Y aquí sigo, mirando al frente y para adelante, dando pasos acertados y tropezando, haciendo eses por el mundo, dando tumbos para que la vida no tenga fácil el tumbarme. Siento cada paso que doy en cada momento en que lo hago. Y, la verdad sea dicha, si hemos de responder por lo sentido... Preparen los micrófonos, nuestros corazones están ya listos para esta rueda de prensa.

"No esperes tenerlo todo
para disfrutar de la vida;
ya tienes la vida
para disfrutarlo todo."

(Desconozco el autor)

Fotografía: María Ángeles Osés Bazterra

jueves, 6 de octubre de 2016

Que para mirar horizontes ya habrá otros atardeceres.

Hay muchas formas de dar las gracias. En una mirada, en un gesto, en un regalo. Quizá en un abrazo también. Y en un beso. En una canción, en un cuadro, en un texto. Y por supuesto, en una palabra clave.

GRACIAS.

Tan clave como simple en realidad. Yo hoy vengo a dar las gracias. En una mirada, en un abrazo, en un texto o... de la forma que vosotros queráis. Porque hoy, estas gracias son todas vuestras. 

El pasado día 4 de octubre se cumplió un mesecito desde que todo esto empezó. 5 textos son ya los que he compartido con vosotros, por 5 minutos que os ha costado leer cada uno, por (estoy segura) 5 veces que los habéis releído todos. Bueno, quizá con esto último me he pasado, pero voy ya camino de la media hora robada de cada una de vuestras vidas que, sumándolas todas me acaban diciendo que hay unas cuantas horas perdidas por estas páginas. Al margen de las que he tenido yo también,  evidentemente, que probablemente superen ellas solas a la suma que acabamos de hacer.

5 trocitos de mi vida que os he ido dejando poco a poco; de una forma u otra; en un estilo u otro; de una época... u otra. 5 momentos robados a la inspiración, o quizá mejor dicho, 5 momentos robados por la inspiración. Y es que la inspiración es eso, un momento robado, un instante en el que esta juguetona se apodera de tu mano y entinta todo ruido, pensamiento y sentimiento que pueda pasar por ti en ese momento. Es, además, ¡muy egoísta! Quiere tu atención como y cuando ella quiera, ¡y no parará hasta conseguirlo! Así que cuando esta llegue, no opongas resistencia, no le lleves la contraria, no intentes pararla porque... No va a servir de nada. Te cogerá, te envolverá, y te hará todas las cosquillas necesarias para que desembuches todo, hasta la última palabra escondida en cualquier rinconcito de tu cabeza, en cualquier esquinita de tu corazón. Después, hará con ella lo que quiera. Le dará una forma, y otra, y una vuelta, y otra. Buscará formas distintas de expresar la misma idea y distintas ideas que expresar de una misma forma. Las juntará todas, jugará con ellas e incluso hará que lo hagan también entre ellas; que se enganchen, que se entrelacen, que se retuerzan todo lo posible. Y después te enganchará a ti también en este juego, te hará adicto a ellas, a las palabras, a dejarlas ir. ¿Sabéis que es lo peor? Que una vez te ha atrapado en una ocasión, podrá volver a hacerlo siempre que se le antoje. Te sentirás muy libre escribiendo, pero en realidad... solo eres suya. Solo eres su deseo. Su capricho. Tampoco intentes llamarla cuando ella no quiere venir, porque no lo hará. Aparece cuando quiere para atraparte quién sabe dónde ni cuándo y acabar yéndose por donde ha venido de nuevo cuando le apetezca.

Pero esta vez, estas páginas no han sido solo culpa de la inspiración (que en el fondo tampoco es tan mala chica...). También han necesitado un poquito de constancia, unos pocos domingos y... un gran puñado de ilusión. La misma que traje yo hace ya un mes y que vosotros me habéis ido manteniendo durante estas semanas. Me habéis hecho sentir cómoda, me habéis dejado ser yo misma, mirar al horizonte y... No, no, no, dejémonos de tonterías. Mirar alrededor, que para mirar horizontes ya habrá otros atardeceres, y tratar de encontrar lo verdaderamente importante. A tu gente, y sobre todo... su apoyo. Me habéis dado la oportunidad de dejar resbalar mis pensamientos en una hoja en blanco para colorearla de letras, que son siempre el más bonito de los paisajes. He podido ser pájaro y verlo todo desde allí arriba, y ha tocado también ser gusano huyendo para que mis ilusiones no fueran la cena de alguna rapaz. He podido ser aire y mar, monte y playa, huracán y tranquilidad; en resumen, todas las caras de un "yo", que siempre es el mismo, pero nunca es igual. Una montaña rusa. Una montaña rusa de emociones.

Siempre he escrito, y así seguirá siéndolo. No necesitaba este blog para que papel y boli empezaran a ser mis más fieles compañeros, lo eran ya desde hace mucho tiempo. Pero, sin embargo, habéis sido desde el principio una motivación por la que reencontrarme con ellos cada domingo. Por vosotros empecé y por vosotros sigo aquí, intentando darme la continuidad y la constancia que no tengo por seña de identidad precisamente, pero que es bonito estar descubriendo también. Mientras tanto, sigo con esta tan particularmente sutil y clara forma de gritar... escribir.

Gracias por vuestra constancia también al otro lado de la pantalla, gracias por los comentarios en cada entrada o cada vez que me habéis pillado por allí, gracias por las críticas y las correcciones, por las opiniones sinceras. Sé que soy una ñoña y aunque eso es algo que probablemente jamás cambiará en mí, estáis en todo vuestro derecho de recordármelo una y otra vez. Muchos de mis texto siguen y seguirán este estilo, pero prometo intentar escribir algo diferente algún día, que sé que algunos le tienen también ganas.

Gracias por supuesto por seguir enamorándome con cada comentario que me hacéis sobre una nueva entrada, por cada vez que me aseguráis que alguno de mis textos os ha llegado. Dentro, todo recto y al llegar al pecho, a la izquierda. No hay nada más bonito que un texto tuyo emocione, que llegue, que (re)vuelva los adentros. No hay nada más bonito que el hecho de que no solo te vean, te oigan y te lean escribiendo sino que también te sientan. Que sean capaces de imaginarte en un texto. Y sobre todo, que se imaginen ellos. Guardo cada uno de vuestros comentarios porque... a mi también me llegáis con ellos.

Gracias por la paciencia. Por este sexto texto de lo que esperemos que sea una larga aventura. Gracias por seguir ahí.

Gracias a los domingos, porque en realidad... sois vosotros.

"Da tu primer paso ahora. No importa que no veas el camino completo. Solo da el primer paso y el resto del camino irá apareciendo a medida que camines."

M. Luther King


P.D. Las puertas de este blog están abiertas a todos. Para nuestra amiga Inspiración, los sentimientos, las críticas...Y sobre todo, a todos vosotros.


Fotografía: Iranzu López de Armentia Osés (Instagram: iranzu_lz)

martes, 4 de octubre de 2016

Todo tiene un principio. Y el mío... Es este.

Todos tenemos un primer día para todo. Y un día que no olvidaremos jamás, y otro que nunca recordaremos. Todos tenemos días buenos y malos, textos buenos y malos, hechos buenos y malos.

Pero, ¿qué es un texto malo cuando sale de dentro? Este domingo, y aunque sé que algunos tendréis ganas de matarme, os dejo con el primer texto que escribí de este mensaje tipo, hace ya unos cuaaaantos años, que resultó ser sobre el Alavés.

Ha pasado el tiempo y probablemente mi estilo a la hora de escribir haya cambiado (a mejor, ¡espero!). También ha cambiado la situación en la que ahora tenemos a nuestro pequeño Glorioso. 2.B era otro mundo, pero también fueron aquellos los tiempos que nos enseñaron a sufrir, disfrutar y vibrar como solo nosotros sabemos en este campo.

Ahora tenemos la vista puesta en el Madrid de un 27 de mayo en el que seguiremos escribiendo nuestra sufrida historia. Un calendario con una cuenta atrás de exactamente 20 días. Señalada fecha en la que trasladaremos el espíritu de Mendizorroza al Calderón para enseñarles por aquellas tierras cómo se vive una final cuando uno acaba de salir de la tormenta. Jamás bajamos los brazos y nunca abandonamos. Fuimos 8.000 (¡e incluso 4.000!) en las noches más frías de invierno. Y aún así, siempre, siempre seguimos, al pie del cañón, creyendo firmemente que nuestro momento aún estaba por llegar. Perdimos partidos contra equipos de los pueblos más pequeños e incluso estuvimos a punto de desaparecer pero, a pesar de todo, a pesar del negro del que se pintaba el futuro, jamás bajamos los brazos. Animamos más a cada gol encajado y apretamos más los dientes a cada punto perdido. Y fue así como después de bajar subimos, y seguimos subiendo porque nuestro único techo es una copa alzada sobre nuestras cabezas. Quién sabe lo que nos depararán los 90 minutos que tanto ansiamos, pero, pase lo que pase, y después del camino que llevamos a las espaldas, solo podremos considerarlo una victoria.

Todo tiene un principio. Y mi principio, fue este.

P.D. Siendo sinceros, en realidad, mi principio fue un cuento llamado "la señora pies grandes" por aquellos tiempos en los que aún la mitad de las palabras las escribía con faltas de ortografía y no ponía guiones. Me parecía injusto para las palabras partirlas y, por tanto, las escribí por todos los márgenes del cuaderno. Ah, y de cuando tenía una letruja poco menos que indescrifrable. Todo un placer a la vista del lector, vaya.

Pero este fue el primer textito corto de este estilo al que acostumbro. Lo dicho, que corría el año 2012 y...

"Mucha gente lo desprecia, piensa que un equipo de Segunda B no sirve para nada. Pero se equivocan. Y mucho además. Lo que me ha enseñado a mí el Alavés, todo lo que me ha hecho sentir… puede que nadie más pueda conseguirlo. Simplemente, tengo muchísimo que agradecerle. Esa mezcla de emoción, ilusión, nervios, chirrintas… no lo cambiaria por nada. Sí, es esa mezcla que hay dentro de mí justo antes de un partido. Y cuando entras en el campo, Mendizorroza se abre ante ti… Impresionante. Por muchos partidos que pasen, por muchas veces que siga yendo a Mendi, siento lo mismo, una y otra vez, igual que el primer día.

Y cómo no hablar de ese momento en el que, después de pasar los tornos (en los que siempre hay alguien que no sabe cómo meter el carné), subes por la rampa y ves ahí las plaquitas con muchos de los nombres que hicieron vibrar al alavesismo hace 10 años. Sí, aquellos que escribieron el nombre del Glorioso entre el de los grandes de Europa. Y ese nombre, siguió hasta el final; hasta aquella noche del 16 de mayo de 2001 bajo las estrellas de Dortmund. Luchó y luchó, y desde la humildad, desde el amor a este deporte, dio una lección a todo el mundo del fútbol. Fue una época grandiosa, una época gloriosa. Se formó un equipo con jugadores humildes, sin mucho nombre, que mediante trabajo y esfuerzo supo representar y defender el nombre de Vitoria en Europa. Fue un año en el que el alavesismo sintió lo nunca sentido, porque vivió lo nunca vivido.

Y ahora, algo más de diez años después, aquí está el Glorioso. En 2.B. Sí, ¿y qué? Aquellos que tuvieron la suerte vivieron la mejor época del Alavés, y los que no, pues nada, siguen animando con tanta ilusión como si lo hubieran hecho. Pero ante todo, están con el equipo, apoyándolo, siempre. En 1., en 2.B, o en el fin del mundo. Porque el Alavés despierta sentimientos, porque el Alavés une a mucha gente, porque el Alavés es mucho Alavés. Así que vamos a por ellos, vamos a por todos, vamos adelante.
AUPA ALAVÉS, BETI ALAVÉS. Dos colores, un sentimiento."

domingo, 2 de octubre de 2016

Perdiendo nortes por no encontrar nunca sures.


Como bien sabéis ya, el fin de semana pasado recibí una visita muy especial. Uno de esos abrazos en el andén de ilusión de la de verdad. Una de esas despedidas en otra estación con otro abrazo que pide que, por favor, el tiempo hasta la próxima visita pase rápido. Me acordé, después de aquello, de un texto que tenía escrito hace tiempo ya, unos meses después de la experiencia internacional (con cosas tanto buenas como malas) que supuso mi verano de 2015 por Irlanda y más tarde por Francia. Sí, sé que muchos lo estáis pensando, la famosa historia de Irlanda que tantas veces os he dicho que os contaré algún día y al final nunca he terminado de relatar. Demasiado tiempo para reflexionar por aquellos parajes y demasiados motivos por los que escribir más tarde. Este domingo os dejo con ello, con algunas de las conclusiones a las que Workaway me acabó llevando. ¡Espero que lo disfrutéis!



"¿Cuántas veces te has dejado llevar? ¿Cuántas veces has perdido el norte? Tirar para adelante sin saber si aquello era este u oeste, arriba o abajo. ¿Cuántas veces has paseado por calles cuyo nombre ni siquiera eras capaz de pronunciar? O has andado y andado sin rumbo hasta darte cuenta de que estabas de nuevo en el mismo sitio de hace un rato. Y entonces cambias de dirección, porque quieres rutas nuevas, porque quieres seguir descubriendo, por ese pensamiento de “¡aquí ya he estado!”. Sin embargo… siempre haces el mismo camino para ir a clase todos los días, y vuelves a pisar sobre los pasos ya marcados ayer cuando vas a reencontrarte en el bar de siempre, con tus amigos de siempre, en la ciudad de siempre. Porque es el camino más corto, quizá, pero probablemente porque es la costumbre, ese “para qué cambiar si aquí estoy bien.”

¿Cuántas veces te has intentado comunicar con gente que no hablaba tu misma lengua? “Muchas”, pensarás. Si solo necesitas mover un par de dedos, y señalar un par de cosas en el menú de allí atrás, y cualquiera se entiende, ¿no?

O no. No hablo de "comunicarte" para conseguir un plato “muy exótico”, “muy típico del lugar”, que en realidad es preparado para el primer turista que pase y pague cuanto más mejor con su dinero de siempre conseguido en su trabajo de siempre. Eso sí, tened claro que si ese puesto en vez de estar a miles de kilómetros de su país de origen estuviera en su misma calle de siempre… jamás se habría fijado en él. 

Pero no, esta vez hablo de comunicarse de verdad, de… conectar. Me dan igual los bocadillos e incluso las palabras (que paradójicamente son siempre las que rigen mis pasos) y hablo de entenderse, de llegar a gente con la que ni siquiera eres capaz de cruzar un par de palabras en el mismo idioma… o quizá sí. Yo también creía que aquello de que te llegara gente con quien no compartías lengua materna era imposible, que no podías conocerte de verdad si no entendía tus expresiones o tu forma de hablar. Pero a mí también llegó alguien que me demostró que una vez más estaba equivocada, gente con quien reí con más ganas que con ningún otro chiste que me hubieran contado antes en esos que consideraba “mis idiomas”.

Hablo de jugar con niños que no entienden tus juegos, ni tus juguetes. Hablo de seguir sus supersticiones (jamás se me volverá a ocurrir dejar una herradura boca abajo jeje) y sus manías. Hablo de tratar de conocer sus gentes y su cultura, pero hacerlo desde dentro, de verdad.

¿Alguna vez te has parado a escuchar a cualquier músico callejero disfrutando con lo que toca? Haciendo disfrutar a aquel que decide pararse en vez de ignorarlo por estar demasiado ocupado en  buscar la mejor foto en no sé qué "imperdible" monumento de no sé qué famosísimo barrio.

¿Y ha habido alguna vez en la que te hayas parado a contemplar lo que tienes alrededor? Pararte de vez en cuando a perderte, disfrutando de lo que venga y dejando marchar aquello que ya se va. Y es que todo viene, todo llega, y todo pasa. Siempre.

¿Cuántas veces te has sentido muy exótico con tus billetes de avión para una semanita a quién sabe qué país a millones de kilómetros de distancia? Y sin embargo, te has codeado como siempre con la gente de siempre, que viste igual que siempre. E igual que tú. Y después has seguido buscando la belleza solo de la forma que tú conoces, porque es la única que te gusta. O quizá y mejor dicho, porque no es que sea la única que sabes apreciar, sino incluso la única que sabes ver.

Pero no voy a venir yo a echaros nada en cara, ni a daros ninguna lección de nada, porque soy la primera que ha buscado corriendo todos los atractivos turísticos nada más entrar en una nueva ciudad, y ha pasado de largo del artista tocando en la boca del metro, o del poeta aguantando y compartiendo con todos (o quizá con nadie) la tormenta que lleva dentro. Yo también he estado, y sigo estando tantas veces, entre los de “mira qué raro va vestido aquel” o “no entiendo qué gracia le ven a esto”. Yo tampoco he querido jugar a juegos que no fueran los míos y, para qué nos vamos a engañar, yo también he hecho el camino de siempre esta mañana.

Andar sin seguir mapas. Seguir sin buscar nortes, ni encontrar sures. Encontrar cosas sin buscar. Buscar en lo más desconocido. Desconocer lo conocido. Conocer que no hay límites. No limitarnos a existir. Viajar de verdad. De eso os hablo.

¿Alguna vez lo has probado? ¿Alguna vez has probado a vivir así? O quizá mejor dicho… ¿alguna vez has probado a vivir?"



"Become friends with people who aren't your age. Hang out with people whose first language isn't the same as yours. Get to know someone who doesn't come from your social class. 
This is how you see the world.
This is how you grow."

Visto en Workaway.info

("Hazte amigo de gente que no sea de tu misma edad. Pasa tiempo con personas cuya primera lengua no sea la misma que la tuya. Conoce a alguien que no venga de tu misma clase social. 
Así es cómo ves el mundo.
Así es cómo creces.")

Visto en Workaway.info






                                                                            Fotografía: Iranzu López de Armentia Osés