Luz. Luz por aquí, por allá. En esta esquina y en aquella otra. Luz arriba y abajo.
Luz y sonido. Música acompañando al movimiento de la luz. Luz bajo color, luz en color, color sobre la luz.
Luz en un constante movimiento, acompañándole el ritmo a lo que está pasando, a lo que de hecho ya lleva 3 meses pasando. Punto de reflexión. Miro a derecha, después a la izquierda, y veo los edificios iluminándose sobre unos ojos sin los cuales ya no me imagino este andar.
Lyon se ha incendiado los últimos 4 días. Ha prendido en luces, ha ardido en colores, ha tocado el cielo y nos ha hecho perdernos bajo él a nosotros.
Lyon nos ha hecho mirar al suelo y a las estrellas. Nos ha hecho mirar, simplemente. Pararnos a mirar. Pararnos a perdernos en sus calles, a hacer danzar nuestros ojos en sus muros, a sentirnos pequeños en un sitio grande. También grandes en un sitio pequeño.
Lyon ha brillado sobre nuestros ojos y ha hecho nuestros ojos brillar, nuestros sentidos levitar.
Y así, Lyon ha acogido otro año más su Fête de Lumières, iluminándonos a todos con ella, ilusionándonos el camino.
Pequeña pausa para Navidades en este Erasmus para volar la vista atrás. Volvemos pronto para bailar al ritmo de su canción y seguir dándole a este año mucho pero que mucho color.
📸: Anne Schwarzer (@_pxlmix)
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