viernes, 15 de septiembre de 2017

Aquel lugar donde

Ayer Raúl y Adela comenzaron un nuevo viaje. O simplemente siguieron con él, sumando pasos en su camino juntos. Nosotros estuvimos allí para celebrarlo con ellos y guardar una infinidad de buenos recuerdos. Os dejo con el textillo que tenía preparado para ellos. Os queremos. ZORIONAK.

"La vida es un viaje. Un viaje de viajes. Un viaje de relaciones y de gente, en el que a veces uno tiene la suerte de encontrar a su más fiel compañero. De viaje, por supuesto. La vida es llorar y reír, disfrutar y luchar, caer y levantarse. La vida es una aventura, un reto, un juego, una oportunidad. O una serie de todas ellas. La vida es muchas cosas y, lo más bonito de ella, es ese alguien con quien compartirla, en todas sus facetas y días, en subidas y bajadas. Tener quien se quede para endulzar un poquito los días grises y esté allí para compartir también los más alegres. Alguien que te quiera a morir y a matar, a reír y a llorar, a verlas venir y hacerlas pasar. Alguien que te quiera a corazón abierto, ante cualquier situación y bajo cualquier circunstancia. Que esté dispuesto a sacarte de las arenas más movedizas y no dude en enfrentarse incluso a la jauría de lobos más hambrienta. Pero sobre todo alguien que, si no consigue sacarte, se quede contigo, a tu lado, incluso si esto le cuesta ser arrastrado hacia un agujero​ negro.

Al fin y al cabo, la vida es un rumbo. O a lo mejor una seguida de ellos. Nunca es tarde, ni pronto, para cambiar de rumbo. Seguir dándole a la vida otro camino, otra ruta, otro itinerario. Porque resulta que la vida consiste también en replanteársela y atreverse a seguirle el ritmo. Cerrar los ojos y dejarse arrastrar por el corazón, sea donde sea que este nos lleve, incluso si esto supone poner el mundo patas arriba y la vida cabeza abajo.

Al final uno aprende que hogar no es una palabra para hablar de un simple lugar. Es “aquel lugar donde”. Aquel lugar donde está el cariño. Aquel lugar donde uno no solo está sino que es. Porque a lo mejor "hogar" es menos lugar y más gente. Los nuestros y todo su amor. Para los que me conocéis un poquito más, os advierto que no volveréis a escuchar esto muchas más veces hablando de casas, pero la realidad es que “hogar” no lo convierte más que el cariño y el sentimiento. El apoyo y los cuidados. Dicen que no importa tanto el “dónde” sino el “con quién”. Y, no me hace falta más que abrir los ojos y mirarlos a los cuatro, para saber que también Zaragoza puede ser hogar.

Hemos ampliado la familia. Hemos ampliado el círculo a quien dar amor, pero sobre todo hemos ampliado el círculo de quien recibirlo. Porque que levante la mano quien pueda decir que no muere con un abrazo de estos peques, por ejemplo. Que levante la mano quien no disfrute de la compañía de todos ellos. ¿Nadie? Bueno, pues tengo que confesaros que menos mal, porque no estaba preparada para una respuesta contraria. No, para ser sinceros tampoco habría importado eh, un escritor siempre tiene recursos para todo. O a lo mejor no, y resulta que la verdad es que en realidad sabía que no necesitaría un plan B con esta pregunta.

En cualquier caso, creo que ninguno olvidaremos el día que nos lo contaron. Nos seguiremos riendo de la imagen de Zuriñe con una hija empapada en la fuente y yo temblaré cada vez que Raúl me vuelva a decir que me invita a comer. Pero sobre todo, creo que ninguno olvidaremos la sonrisa que llevan en la cara cuando se miran el uno al otro. Yo no tendré ni idea del amor, pero me basta con ver a los míos felices, sea donde sea y con quien sea que les dibuje esa sonrisa. Y por eso, por encima de las sorpresas y las circunstancias, por encima de los cambios y los kilómetros, estamos aquí hoy juntos para brindar y celebrar.

Por este día, por ellos, por esa familia tan bonita que forman y por seguir juntándonos para celebrar muchas cosas buenas más."

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