domingo, 26 de febrero de 2017

Peligroso carnaval diario.

"Los pintores de Vitoria, han regresado, ya de pintaaaar..."

¡Empieza el carnaval! Renfe da la bienvenida al ritmo, la alegría, los colores y los bailes que acompañarán a Vitoria los próximos días. Este año, hasta el sol acompaña, brillando allá arriba e invitando a todo el mundo a salir y mover el esqueleto. Vitoria se llena de disfraces y disfrazados y... Eh, eh, eh, espera. Para el carro, que hoy nos bajamos aquí a hacer la debida reflexión de cada domingo.

Disfraces. ¿Qué implica un disfraz? Un disfraz es... Es vestirse de alguien que no eres. Aparentar, aparentar y aparentar. Adornar con quién sabe qué la personalidad de cada uno. Aparentar. Parecer. Hacer que se vean cosas que realmente no son. Pero ojo porque esta vez... No hablo solo del famoso carnaval. Vivimos disfrazados taaaantos y tantos días. Sonrisa perfecta para fuera y la mierda para dentro, que no se vea, que no salga. "Sí, sí, todo va bien. Todo es perfecto y, por supuesto, soy feliz." Vivimos disfrazados de sueños cumplidos aunque fueran sueños frustrados, felicidad absoluta y continua, .... y, ante todo, emociones no expresadas. Vivimos escondidos de la lágrima para que no piensen que estamos tristes, huimos del miedo para que no nos vean débiles y nos callamos el enfado porque siempre será mejor quedar bien que quedar real. Aparentamos, aparentamos y aparentamos, postureo por aquí, fantasmeo por allá, fotito con sonrisa y para adelante. Y por dentro, ¿qué? Bien. Sí, bien jodidos. Vivimos plastificados de un constante bienestar que, no nos engañemos, nadie alcanza. Al menos no constante. Así que... Llorad. Si duele, llorad a cara descubierta y, ante todo, no os riáis de quien lo haga. Y temed. Tened miedos y afrontadlos, aceptándolos siempre antes de combatirlos. Sed sinceros también. Las cosas claras y que siga corriendo el agua, y que siga fluyendo el río.

Disfrazaos, pero solo bajo una tela. No os cubráis de falsas emociones sino de divertidas imitaciones pero... Nunca dejéis de ser vuestra propia versión de cada día. Así que este finde espero que, si así lo habéis querido, hayáis bailado, hayáis saludado, hayáis repartido, hayáis recibido. Música, color y baile. Caramelos quizá o... Simplemente hayáis un fin de semana más, porque para gustos, una vez más, están los colores. Los que hemos vestido estos días. Y a brillar (nunca mejor dicho en mi caso jeje) en telas lo que siempre deberíais brillar por dentro... Y por fuera.

"Y con el tiempo entendí que si de verdad se siente, ¿para qué esconderlo? Lo peligroso sería fingir que nunca estuvo allí."

Christopher Climaco.

Por cierto, hoy también venía a hablaros un poquito, aprovechando que tengo media vida de obras, de cambiar de aires. De salir de nuestra zona de confort. Y es que...

"Todos tenemos una zona de confort. Un lugar donde nos sentimos cómodos. Quizá ni siquiera un lugar sino unas personas y, por qué no, un estilo de escribir, que probablemente sea también favorito. Una forma, al fin y al cabo, en la que las palabras salen solas y te inundan, y te invaden, y te... Te... No sé, te atrapan.

Sé que, en el fondo, a algunos os gusta mi parte moña (que, creedme, es bastante extensa) pero, por algunas de esas opiniones que me llegan de muchos de vosotros, sé que también queréis verme un poquito fuera de ese mítico rollo. (Para los que os guste, tranquilos, porque tampoco lo abandonaré.)

Carlos lleva meses pidiéndome una historia. Y yo quería que me dierais vosotros un empujoncito y me ayudarais a salir por un ratito de esa zona de confort. Así queeeee, se me ocurrió que quizá podíamos hacer una historia entre todos; vosotros me dais las palabras y yo le intento poner las frases. Quiero palabras sueltas, de cualquier cosa,  prometo meterlas todas en un texto y, aún si no queda bien, al menos haber pasado un ratito divertido. Comentarios en el blog o en redes sociales donde tengáis el link, WhatsApp, privados... Cualquier sitio donde sepáis que os leo. Y bailemos, bailemos con las letras una vez más."

P.D. Por muchos más carnavales y reencuentros de su mano. Por muchas más risas. Sois vosotras la risa, el baile y el color. Gracias una vez más.

Fotografía: Una señora aleatoria, como todo con ellas.

domingo, 12 de febrero de 2017

Echar de menos... Para nunca echar de más.

Enero empezó. Y así como empezó... También terminó. Acabaron las interminables tardes de biblioteca, aunque también volverán, pero todo a su debido tiempo porque ahora es momento de disfrutar, de volver a casa, de reencuentros. Y así volvimos a Vitoria y revolvimos en recuerdos y en presente, puede que en futuro quizá también.

Nos comemos los kilómetros una vez más porque nos negamos a que los kilómetros se nos coman a nosotros. Pero en realidad... ¿Qué es eso? ¿Qué es la distancia? Y esto me acaba llevando a un pequeño texto en el que me perdí en algún punto del camino como siempre. Vuelta(s) a los kilómetros de nuevo:

"La distancia.

Una vez más.

Tema de conversación por enésima vez en este blog, y en mis escritos durante todos estos meses desde aquel primer 17 de septiembre de 2015 del que ya hemos hablado alguna que otra vez .

Distancia. "Espacio o intervalo de lugar o de tiempo que media entre dos cosas o sucesos" dice la RAE. Demasiado simple para mí, quizá. Demasiado técnico, le falta alma.

Veamos qué dice Google. Distancia. "Distancias de Zaragoza a otras ciudades". Bueno, parece que al menos algo nos acercamos.

Distancia. Nostalgia. Echar de menos. Lágrimas. Vacío. Impotencia. Fuera de lugar.

Distancia. Independencia. Reencuentros. Apoyo. Calor. Cariño. Aprender.

¿Que qué es la distancia?

La distancia es...

Novedad. Nuevas experiencias, nuevas personas, nuevos sueños y nueva vida. Es construir una nueva vida paso a paso, letra a letra. Pensar que no serás capaz de hacerlo al principio. Y acabar sabiendo que de lo que no serías capaz ahora es de dejar esa nueva vida atrás. Es aprender a andar de nuevo. Romper con todo lo que era hasta ahora. Que ir a clase sea otra cosa, que incluso salir de fiesta también sea diferente y empezar a perderte en calles que tampoco visten ya las mismas baldosas.

La distancia es...

Querer dejarlo todo. Pensar solo en volver, en mandar a tomar viento todo lo que esté lejos de casa, que tú aquello lo dejas. Que tu lugar está en tu casa, que no tienes por qué estar fuera de él. Que nada tiene sentido si no te sientes tú, que nada tiene lógica si no encuentras tu sitio. Paciencia. Hasta que lo encuentras.

La distancia es...

Nostalgia. Vivir la misma historia en cada esquina de tu ciudad. Recorrer el camino que hacía unos meses era indispensable a diario y ahora te parece que incluso luce distinto. Viejos conocidos... que se encuentran después de mucho tiempo. Esa sensación agridulce cada domingo en la estación.

La distancia es...

La gente que dejas. La distancia es aprender a ser ese miembro que ya no está tantas y tantas veces, pero que en realidad nunca falla. La distancia es aprender que ya no serás parte de todas las anécdotas que recuerde tu cuadrilla cualquier tarde. Y sin embargo, imaginarte cada situación según la van narrando, tal y como ocurrió porque a estas alturas, ya las conoces demasiado. La distancia es aprender que ya no eres el abrazo siempre que hagas falta. Que no puedes arreglarlo todo con un "en 10 minutos donde siempre" porque esta vez con 10 minutos... No basta. Pero que, sea como sea, siempre estarás allí. Que una llamada de teléfono nunca será lo mismo, pero el cariño al fin y al cabo puede romper todas las definiciones de la Real Academia en 1000 pedazos y llegar al otro lado de esta de recta de 300. Poder ser el mayor apoyo sin estar y desde luego, que sean tu mayor apoyo sin que estén. Esta es una parte complicada, lo sé. A mí me ha costado asumirla. Pero así es, señores y señoras, ya no estás. Al menos no de la misma forma de siempre, porque siempre... siempre acaba cambiando.

La distancia es...

Ser el plato que falta en la mesa. El trozo de tarta sobrante en un cumpleaños. La no visita a tus abuelos. La distancia es ser el hijo, el hermano, el nieto, el primo... que de vez en cuando aparece, pero al que has perdido la costumbre de poner cubiertos para la cena. La felicitación a distancia. Y el tirón de orejas que nunca llegará o que, de hacerlo, será con retraso.

La distancia es...

La distancia es un viernes de vuelta. Y un domingo de marcha. Un tren. Un bus. Un coche. Ruedas, que te alejan. O te acercan, nunca lo sabrás.

Porque resulta que la distancia también es otra vida al otro lado de esos 300. Y es que, si faltas en algunas cosas, es porque estás en otras. La distancia es buscar el apoyo también en otros brazos, el cariño en una nueva pequeña familia que fuimos formando poco a poco. Ser un plato más en la mesa. Y una visita más, una fiesta más, una lágrima y una sonrisa más. Y es que lo sé, dejamos mucho atrás, pero también ganamos mucho por delante.

Y al final, la distancia es aprender, que no estarás físicamente en tantas y tantas ocasiones, pero que tampoco faltarás jamás.

Es echar de menos... Para nunca echar de más."

"Give the ones you love wings to fly, roots to come back, and reasons to stay"
("Dáles a aquellos que quieres alas para volar, raíces para volver y razones para quedarse")

Dalai Lama

¡Feliz domingo de kilómetros de vuelta a todos!

Fotografía: Liam McDonnell ( @LiamODD / Lmview.tumblr.com )