Bueno pueeeees como lo prometido es deuda, este domingo... ¡tenemos historia! He metido todas las palabras recibidas, cosa que no ha sido siempre fácil pero sí divertido, así que espero que lo disfrutéis mucho porque si os gusta... ¡Repetiremos!
He marcado las palabras recibidas en negro para que veáis un poco el proceso... ¡Feliz domingo!
"La vida, la vida misma. Tan simple a veces y tan complicada otras. Tan divertida y tan triste, tan risueña y tan melancólica, tan improvisada y tan, al fin y al cabo, única. Serendipia. Nadie la buscó y, sin embargo, todos nos encontramos con ella. Con la vida. Un tesoro llegado “a traición”, compuesto de tantos y tantos momentos compartidos y sin compartir. Un viaje que siempre acaba terminando pero que tanto es capaz de darnos hasta entonces. Hoy, este domingo, os propongo un viaje también, hacia y por la vida de un personajillo al que acompañaremos en su propia aventura. ¿Vienes?
En realidad, os va a sonar raro, pero todo empieza en una cazuela de marmitako. Ander estaba cocinando para la comida que tendrían aquel día en la sociedad. “Ay, ¿dónde narices habré dejado el aguacate para la ensalada? ¡No lo encuentro por ninguna parte! Bueno, no importa, ya aparecerá. ¡Hoy no es día de preocupaciones sino de alegría!” Y es que… era día de reencuentro. Qué bonito era ver cómo lo que empezó en su día en una residencia de estudiantes, seguía en pie. Tantas plazoletas entre kalimotxo y canciones, aquellas noches de chupitos, las cenas y los paseos no habían caído en el olvido y, a estas alturas, tenía la certeza de que no lo harían jamás. “Bueno, venga, hay que darse prisa… ¡que llegarán enseguida!” Termino con las albóndigas y... ¡listo! ¡Al menos hoy salimos del "monomenú" del kebab!
(Ding dong, ding dong) ¡Suena el timbre! ¡Que están ya aquí! ¡Qué emoción! Y en cuanto Ander abrió la puerta, saludos, besos y abrazos con los primeros en llegar. La hora de comer se acercaba y, poco a poco, el comedor se llena de gente. ¡Empieza lo bueno! La comida fue de lo más entretenida, y entre grandes anécdotas y recuerdos, también llegan nuevas historias sobre la vida de cada uno de ellos. Pablo estaba metido en un pentágono amoroso pero, como siempre, se negaba verse en una relación cerrada. Ay, está claro que hay cosas que nunca cambian… Miguel se había convertido en un empresario de éxito en muy pocos años y Ander sintió una gran admiración por su amigo. María tuvo que dejar su querida tierra y coger una nueva vida destino Sevilla. De Aitor hacía tiempo que no sabía y Mai... En fin, Mai sigue igual que siempre.
- Oye, por cierto, ¿tienes por ahí algún enchufe? Es que me estoy quedando sin batería y la necesitaré más tarde para ver las últimas tendencias de moda. Ya sabes, hay que ir a la última siempre… - dijo Maitxu, la guapa de turno. Esta también sigue igual… divina siempre.
- Pero qué pasa contigo, ¿que te sobra el direno o qué? - le vaciló María, dejando asomar su pequeña dislexia - dinero, quería decir - se autocorrigió riendo.
- Ya está aquí, la "disléxicamente feliz" - le contestó Mai, y todos rieron. María siempre se había autodefinido así, y esto dio muuucho de sí para las bromas del grupo desde la época universitaria. - Qué, ¿no te has traído al pingüino esta vez?
Todos volvieron a reír. María tenía un peluche que, supongo que no os sorprenderá, era un pingüino, y el pobre tuvo que pasar de todo cada vez que alguien visitaba su cuarto.
- ¿Os acordáis del día que lo llenamos de purpurina? - rememora Miguel.
- ¡Aún sigue teniendo! - rió María.
A ver, paréntesis. Esto suena muy mal pero realmente no hubo tanta mala intención detrás... Solo una mala idea: llevar purpurina para el disfraz de Cenicienta de aquellos carnavales que, por cierto, también fue la última vez en la que a alguno de ellos se le ocurrió coser sin dedal... Un bote de purpurina mal cerrado volando por los aires y un pingüino brillante. Creo que os hacéis una idea de cómo fue la historia.
- Miraaaaaa, que ahora me río, pero ¡qué coraje me dio en su día!
- ¿Coraje? ¿¿¡¡Coraje!!?? ¿Desde cuándo hablas tú así?
- Ay, chico, ¡pues desde que me tuve que bajar a vivir al sur! Ya sabéis, jo, que se me pegan mucho las palabras...
- Bueeeeno, bueno, bueno, pero espero al menos que con tu presencia por aquellas tierras toda Andalucía sepa ya hablar euskera, ¿no? Quién te habría imaginado a ti viviendo fuera de Euskal Herria cuando aún no eras capaz de dar tu número de teléfono del tirón en castellano, ¡eh!
Carcajada general. Los problemas de María fuera del euskera en su día dieron para muchas risas y, al menos, para otro diccionario de la lengua.
Qué tiempos, qué tiempos aquellos...
Llegron a los postres y fue entonces cuando Aitor, que había estado más callado de lo normal hasta entonces, tomó la palabra.
- Chicos... He estado pensándolo y creo que debería contároslo...
Todos quedaron mudos.
- Hace un tiempo que no termino de encontrarme bien conmigo mismo y con mi vida. Lo que al principio parecían simples conflictos internos como todo el mundo tiene, han pasado a ser grandes inquietudes. Tengo la sensación de que la vida se me escapa y quiero aprovecharla, pero, a su vez... No sé, no sé explicarlo.
Había pensado en hacer un viaje. Una especie de búsqueda de sentido de todo esto. No sé, es que pienso que... ¿en serio hemos sido hechos solo para nacer, crecer, y morir? Universidad, trabajo, asentarnos en un sitio, boda, formar una familia... ¿Y ya? Tiene que haber algo más.
- Y... ¿qué vas a salir a buscar? -preguntó tímidamente Mireia.
- No sé... Quizá solo es una búsqueda de la búsqueda.
Todos quedaron pensativos. Parecía que Aitor iba en serio.
- ¿Y a dónde piensas ir?
- No lo sé, no lo sé... No sé nada, en realidad. Suena un poco kamikaze, pero solo sé que cualquier día cojo una mochila y me voy, ya iré encontrando la razón de seguir en el propio camino, supongo. Y espero. Pero venga, ¡alegrad esas caras de lechugos que lleváis, que tampoco se ha muerto nadie!
El ambiente en la sala había quedado un poco raro, aquella ocasión no merecía acabar con mala sensación.
- ¡Tienes razón! - dijo Pablo- Y como no hay buena fiesta que se precie y qué mejor motivo de celebración que esta amistad, os he preparado una playlist de nuestros mejores temazos... Así que... ¡a mover el esqueleto!
- ¡Dale al Play, Mai!
Y en ese momento, inundaron la sala todo tipo de "temazos" de hacía unos años. "Fanática sensual", el "serrucho" (que poco más y nos hacen una canción también con un serpentín) y, por supuesto, la canción que puso a toooodos a cantar para terminar con un "... y tras varios tequilas las nubes se van pero el sol no regresa..." Qué mítica, qué tiempos...
Pero todo lo que empieza acaba y aquella agradable comida también llegó a su fin. Esa noche, desde su casa en el pueblo, Ander estuvo pensando en lo que Aitor les había dicho. Parecía que su amigo no estaba pasando por un buen momento y quizá necesitara ayuda. Además, estaba decidido a marchar. Y él, después de tanto tiempo, no podía dejarlo solo. Y es que en eso consiste al fin y al cabo la amistad, ¿no? Un silencioso compromiso que, si es necesario, nos puede llevar... Hasta el fin del mundo. El cinturón de Orion brillaba con más fuerza que nunca en el cielo y Ander tenía el presentimiento de que necesitaría la fuerza de aquel guerrero para la aventura que parecía tener por delante. Al fin del mundo."
Y esto es todo por este domingo, pero si os gusta la idea... ¡Seguiremos con nuestra historia!
"Los científicos dicen que estamos hechos de átomos pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias"
Eduardo Galeano
Fotografía: Iranzu López de Armentia Osés